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Con una superficie ajustada por la edificabilidad y un sencillo programa de necesidades, se propone una vivienda de clara lectura en planta que trata de ordenar y dominar la parcela en todo momento y en la que el jardín viene a completar el proyecto.
La expresión formal de la vivienda viene dada por un juego de volúmenes que se adaptan al terreno, en distintos niveles para alcanzar la cota de la piscina existente. Respondiendo su ubicación a la vegetación a salvaguardar, así como a las magnificas vistas de las que goza la parcela.
La vivienda se desarrolla tras un muro de orientación Sur a los pies de una gran “Melia”.El muro filtra, protege del sol, de las vistas y acompaña al visitante en su recorrido hacia el acceso.
El acceso a la vivienda se realiza a través de un pliegue del muro que lo conecta con la vivienda, preparándonos para acceder al vestíbulo con mayor altura que el resto de la edificación. Desde él se accede en su margen derecho a la pieza de dormitorios (a su mismo nivel) o en el margen izquierdo, subiendo 5 peldaños, a la zona de salón, comedor y cocina. Donde el salón se abre con solución de continuidad a un porche contiguo protegido por unas correderas que se pliegan sobre los muros de la vivienda. La cocina a su vez esta directamente comunicada con la zona de la piscina.
La inclinación de la cubierta de la que goza la pieza del salón, ascendente hacia la entrada, permite conseguir una pequeña entreplanta, volcada hacia el salón y con unas magníficas vistas hacia la sierra.
Vivienda en la que las preexistencias dotan de personalidad al proyecto hasta convertirse en un todo para formar parte del lugar.

El proyecto nace de la propuesta ganadora del concurso para el Edificio de la obra socio-cultural de la Caja Provincial de Ahorros de Jaén convocado por la propia Caja y gestionado por el Colegio Oficial deArquitectos de Jaén. En él se opta por una intervención lo menos agresiva posible con el inmueble respetándose su estructura general, fachada, escalera, sótano y patio.
En planta baja se establece el uso público, ampliándose por la crujía posterior, y ocupándose el patio posterior, tal y como se permite en las condiciones particulares de la edificación, para dotar de un salón de actos al inmueble, quedando el patio central como vestíbulo. La planta primera albergará los usos administrativos y la planta segunda la zona de exposiciones permanentes. Intervención que será coronada por una gran cubierta, protegiendo todo el edificio, que sustituirá la existente totalmente arruinada, y que dará nombre al proyecto “cielo”.

El Programa solicitado y el desnivel de la parcela permiten que el proyecto se desarrolle como un objeto empotrado en el terreno, que va abriéndose al jardín de manera distinta en función a las estancias de cada planta.
Bajo una pérgola de 12 metros de luz, la zona de entrada se eleva sobre la parcela, para poder acceder a la vivienda desde el nivel intermedio. Y una vez dentro, mostrarnos visualmente los tres niveles de la vivienda, a través de un juego de luces y vacíos interiores.
Los niveles medio y superior albergan la zona más privada (zona de noche). Dotándose las estancias principales de terrazas ajardinadas.
En el nivel inferior se desarrolla la zona de día y la cochera. La zona de día se vuelca totalmente sobre el jardín. Jardín confinado entre un muro curvo para conseguir convertirse en un patio excavado protegido de vistas, tanto desde el exterior como del resto de la parcela.
La vivienda con clara volumetría, traduce su programa al exterior cualificando las distintas partes según tamaño, ubicación y material. Adosándose los espacios servidores, revestidos de una piel oxidada, a los servidos, estancias de fácil lectura en el conjunto de la vivienda.
El proyecto persigue una arquitectura con carácter propio, fundida con el lugar y que responda a las necesidades solicitadas por el cliente.

El proyecto se concibe como un espacio único, en contraste con otros centros de jardinería, donde aparecen piezas conectadas entre sí que colonizan el terreno. Aquí, se ha optado por un umbráculo cerrado lateralmente como si de una gran caja de malla se tratase; utilizando el espacio interior para distribuir el programa de la empresa.
La “jaula” de malla galvanizada, parcialmente tapizada por plantas trepadoras, nos sirve de reclamo al lindar con la carretera (acceso obligado) a la vez que se integra en el paisaje al incidir la luz sobre el galvanizado, mostrando los tonos plateados característicos del olivar jiennense. Un amplio paseo ajardinado, perpendicular a la vía de acceso, nos conduce hasta un generoso vestíbulo-aparcamiento desde donde visualizamos la fachada principal adornada con un estanque que sirve de entrada a la tienda.
En el proyecto se distinguen dos fases:
Primera fase: El núcleo de la tienda, concebido como un volumen de 7 metros de altura montado sobre una estructura metálica de pilares y pórticos, cerrado por un zócalo de vidrio sin carpintería, en la franja inferior; panel sándwich en su coronación y un cerramiento translúcido en la cubierta (a modo de invernadero).
Dentro de la tienda distinguimos:
-Zona de acceso y venta de menor altura.
-Invernadero o zona de exposición para plantas de interior, muebles y accesorios.
-Oficina, zona de archivo y sala de juntas, que se asoma a modo de balcón a la exposición, construido como un pieza que se entiende autónoma. Utilizando vidrio y chapa galvanizada plegada y posteriormente lacada en blanco, materiales resistentes a la humedad. Haciendo hincapié en la economía de medios: chapa, acero galvanizado, vidrio y hormigón pulido para los pavimentos; una constante en todo el proyecto.
Segunda fase: una jaula de 55x35x4m de estructura metálica galvanizada anclada sobre una losa de hormigón, con alcorques perimetrales de los que nacen una serie de plantas trepadoras que se entrelazan con la malla tapizando el umbráculo para controlar la incidencia del sol; pieza que envuelve el núcleo de la tienda que con su cerramiento transparente, nos anticipa visualmente al jardín-exposición, donde están agrupadas por variedades las diferentes familias de plantas, además de mobiliario de exterior y complementos para el jardín.
La simplicidad espacial y funcional de la obra así como sus dimensiones obligaba a un sistema constructivo claro y económico en su montaje y posterior mantenimiento en el tiempo. De ahí que se optara por una solución mixta entre prefabricación y montaje in situ donde el acero galvanizado es el único protagonista.
Sobre una estructura tubular de 4m de altura y 5m de lado montada sobre una losa de hormigón, bastidores de angular de 5x2m con dos mallazos 150.150.8 superpuestos a tresbolillo y distanciados por separadores, montados en taller y posteriormente galvanizados en caliente, se convierten en el módulo base de la construcción en los laterales verticales. Al tiempo que el cerramiento horizontal se simplifica al montarse sobre Ts a modo de viguetas, mallazos cortados a medida y galvanizados posteriormente.
Finalmente, destacar la preferencia por el acero galvanizado dada la facilidad constructiva que implica la prefabricación en el montaje, su mantenimiento mínimo (únicamente hay que repasar los puntos de soldadura en los que la galvanización ha desaparecido con una galvanización en frío); y además por responder a los requisitos de transparencia y desmaterialización perseguidos por una obra que se inserta en el paisaje con clara voluntad de integrarse en él, pero sin olvidar una respuesta a la arquitectura de su tiempo.

El edificio nace como la respuesta al lugar y a su ubicación en la trama urbana de nuestra ciudad. Edificio exento en tres de sus lados y medianero a una vivienda unifamiliar trata de conciliar su posición privilegiada de esquina en una importante avenida Ejercito Español con el entorno que lo rodea haciendo de bisagra entre los edificios de mayor altura que lo circundan y la manzana de viviendas unifamiliares que culmina.
Edificio expresivo, racional y contenido en el uso de los materiales. Trata de responder a su solar como si de un gesto se tratase. Gesto que va repitiendo de forma escalonada dotando al edificio de atractivas terradas, para finalmente ser coronado por una cubierta que se pliega en la medianera rematando y convirtiéndola en otra fachada que cerrará la manzana a la que pertenece.

Vivienda funcional desarrollada para responder a un programa solicitado en una sola planta.
Estructurandose en piezas sucesivas separadas por patios que se van cualificando según estancias. Obteniéndose una vivienda que vive de sus patios y consigue una ocupación equilibrada del solar.

La colección Avana está realizada utilizando materiales nobles y duraderos. Madera de iroco por su resistencia estructural, acero inoxidable como garantía de solidez, y todo ello combinado con múltiples opciones en cuero, Batyline y tejidos para exterior.

La actuación propuesta se basa en la recuperación del jardín y puesta en valor de los recorridos ascendentes. Tras estudiar el complejo programa, se analizan las zonas de accesos y espacios vinculados a la restauración junto a la entrada de la calle Elvín. Sin perder la configuración actual de la entrada, con la puerta enrejada y escaleras ascendentes al frente, la cafetería se adosa a la medianería norte, adecentando la fachada de la edificación colindante para proponer una zona de acceso independiente a cota +0.10, donde se resuelve la cafetería, con una cubierta a cota +3.50 que funciona como una nueva terraza desde la cual disfrutar del jardín, cota conectada a la circulación exterior del conjunto.
Junto a la entrada, en la zona más deprimida de la parcela, adosada a las medianerías de la fachada norte, se realiza el ingreso. Aprovechando la diferencia de cota se sitúa la tienda, venta de taquillas y espacio de recepción de visitantes, desde donde se organiza la circulación del programa: un espacio abierto, a doble altura, pero cubierto, a modo de umbráculo, recuperando el carácter paisajístico de una cubierta de lenguaje moderno y actual pero en clara referencia a la arquitectura más tradicional y vernácula del jardín: un emparrado.
La situación y características topográficas del terreno, de acusada pendiente, con el jardín aterrazado, nos lleva a plantear el aula de universidad en graderío, asentándose sobre la ladera, aprovechando los recursos que el solar nos propone, introduciendo el jardín dentro del aula. Su ubicación se plantea en el lado Este del solar. Esta decisión es importante ya que por un lado protegemos el jardín existente, edificando en la zona de solar que se encuentra degradada con restos de edificaciones que han alterado la configuración del jardín hispanomusulmán, y por otro nos permite cuidar la medianería que presenta el solar hacia la calle Las Cumbres. Actualmente es un muro de contención poco cuidado y degradado, donde se preveé una posible conexión con el tejido urbano. Nuestra actuación iguala las cotas exteriores e interiores para permitir un futuro acceso, adecentar el talud, generando fachada hasta ahora inexistente.
Es en este punto donde consideramos necesario colocar un elemento de conexión que registre todos los niveles de la actuación, diseñando un ascensor inclinado que permite de un modo sencillo acceder a cada terraza, implantándose en el proyecto de manera natural, sin necesidad de realizar una intervención agresiva tanto en impacto visual como de desmonte de terreno necesario para conectar la cota 0.00 hasta la cota +12.00 .
El ascensor permite el acceso desde la zona de recepción de visitantes al aula, acceso al museo y subida a la terraza mirador; como alternativa se proyecta la posibilidad de realizar estos recorridos desde el exterior, disfrutando del jardín bajo la cubierta umbráculo.
A una cota superior, una vez estudiada el aula de universidad en su terraza correspondiente llegamos a la entrada del museo. Planteado como una terraza más, pero semienterrado, éste se sitúa en la zona superior de la parcela, enfatizando así el carácter ascendente que presenta el jardín. El recorrido a través de las terrazas nos va desvelando poco a poco el museo que no deja de ser una terraza excavada y cubierta, pasando desapercibido en favor de las vistas que van apareciendo según ascendemos: la sucesión de paratas ajardinadas y las vistas del entorno (torre del Concejo de San Juan, Catedral…)
Para finalizar el recorrido, una última terraza se asoma al conjunto. Conectando con la cota de la calle Vicario, se muestra como estancia abierta al jardín, terraza mirador, coincidiendo con la cubierta del museo.
Así toda la intervención se plantea como una lectura del lugar, atendiendo al jardín aterrazado como elemento principal y configurador del proyecto (lo estereotómico) sobre el que aparece un umbráculo de sombra que recoge toda la actuación (lo tectónico), no pudiéndose hablar de cubierta, puesto que no es la coronación de un edificio, sino del acompañamiento de un tránsito o recorrido, bajo el cual se desarrolla una actuación que ha nacido de las preexistencias.

La implantación de la vivienda viene dada por la propia forma de la parcela, limitando su desarrollo al inscrito en el área triangular obtenida de los retranqueos exigidos por la normativa local.
Con una superficie ajustada por la edificabilidad y un sencillo programa de necesidades se propone una vivienda de clara lectura en planta que trata de ordenar y apropiarse de la parcela en todo momento y en la que el jardín viene a completar el proyecto dotándolo del espacio que la construcción pudiera carecer.
La ubicación en la parcela contigua de una típica casa señorial de “los huertos de Totana”, dotada de una magnífica torreta que domina el paraje, invitaba a pensar en una vivienda con un lenguaje sencillo (volumetría controlada) y respetuoso con la edificación.
En el acceso a la parcela desde el lado Este un muro acompaña en la llegada, al tiempo que protege de las vistas desde el camino, otorgando privacidad al proyecto, para mostrarnos al final de su recorrido el acceso a la vivienda.
Vivienda de clara volumetría, en la que las partes se cualifican según tamaño y función para conseguir una imagen abstracta potenciada por la limpieza de líneas. El color terroso oxidado de la fachada, unido al uso de la madera en las carpinterías y a la aparición de una lámina de agua a los pies del salón, permiten enraizar el proyecto con el lugar, dotándolo del carácter rural de las edificaciones tradicionales de los huertos de Totana.
Una planta diferenciada en tres piezas que se articulan a través de patios configuran el proyecto. Zona de dormitorios, cocina, comedor y salón. Piezas conectadas entre sí, cualificadas por la altura de su techo y con claros huecos abiertos al jardín que nos permiten dominarlo en todo momento.

La vivienda se desarrolla como respuesta a un singular programa solicitado por el promotor, en el que el protagonista es una piscina cubierta de 25 metros de longitud en un solar entre medianeras, con fuerte desnivel y con acceso desde la cota más baja.
El programa se estructura en zona de noche y zona de día en una única planta. La zona de noche se sitúa en una primera pastilla abierta a la fachada y separada por una pasarela que discurre entre dos patios sobre el vestíbulo de entrada de la zona de dia. Al interior la zona de día la divide un patio que separa el estar de la cocina. Pieza desarrollada paralelamente a la piscina.
Patios que cualifican, iluminan y estructuran la vivienda dotandola de gran privacidad.