La cabaña es un lugar construido por el intelecto de algunos pensadores. La cabaña es la materialización del pensamiento espacial del autor. Esta elimina lo accesorio, otorga un espacio reflexivo, y permite que el pensamiento, desde su materialización pueda ir más allá.
La cabaña es el refugio de la memoria, un escenario de melancolía desbordante y muestrario de ideas pasadas. La cabaña siempre se ha vinculado especialmente a espacios silenciosos y sagrados. Caspar David Friedrich y Andrey Tarkovsky colocaron la cabaña dentro del monasterio ruinoso, un monasterio desbordado por la naturaleza o por la memoria melancólica.
La chopera es un cultivo de árboles muy extendido. En estos lugares, isótropos e infinitos, se juega a la percepción, el orden es un poema geométrico que crea un santuario silencioso. El paseo entre hectáreas de chopos es lo más parecido a una catedral construida por la naturaleza. A nuestro paso, se alinean miles de troncos que nos ofrecen a cada paso perspectivas distintas aunque muy similares.
La propuesta potencia la perspectiva existente, un dispositivo que realza y potencia la capacidad sugestiva del lugar, una catedral antrópica y natural, silenciosa e inacabable donde la cabaña se inserta.