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Concebida con el propósito adanista de transformar la vida, la Bauhaus fue un experimento radical. Sobre todo en lo que toca a la pedagogía, pues no en vano el proyecto de crear “un hombre nuevo” traía aparejado el de un nuevo modo de enseñar y aprender. Así, estudiar la Bauhaus es en buena medida estudiar sus complejos y variados empeños pedagógicos, un asunto que este libro aborda a través de seis temas significativos: los orígenes de la Bauhaus en las pedagogías radicales del siglo XIX; el papel de la didáctica en la relación arte-diseño; la singular relación literario-plástica entre Rilke y Klee; la segunda vida de la Bauhaus en los Estados Unidos; la influencia bauhausiana en el ‘environmental design’ de la HfG Ulm; y la huella de la célebre institución en los arquitectos, artistas y diseñadores españoles.

La arquitectura de Miralles tiene un trasfondo inequívoco: medir a la disciplina con el devenir. Por ello, no es de extrañar que la reflexión sobre el tiempo sea el hilo conductor de su trabajo. Tiempo implícito y provocador cuando Blanchot anunciaba que, en el recuerdo, se liberaba el pasado. Así Miralles, al pedirle un estudiante que le aclare qué entiende por tiempo, responde: «[…] entiendo el tiempo físico que se obtiene en un lugar determinado…Cuando empiezas a trabajar la primera pregunta a hacerse es ¿cuál es la naturaleza del momento en el que empiezas? Eso no implica continuidad con el pasado. Si crees que el pasado es un aspecto del futuro, entonces te sorprenderías de lo que puedes hacer»
Esta presencia del tiempo en la actividad del arquitecto que Miralles desarrolla tiene un final previsible: «Un proyecto no cierra diálogos: siempre deja cosas inacabadas, porque es imposible resolverlas y porque así es mejor. El diálogo puede resumirse en el próximo proyecto recuperando finales perdidos, trabajando con ellos en el tiempo. La duración del proyecto se traspasa de uno a otro, con relaciones invisibles y razones secretas que continúan existiendo» Miralles quiso representar ese devenir en sus proyectos y lo enunció sin ambigüedades: «En el Parlamento de Edimburgo estamos interesados en mantener esta especie de temblor
