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LEGO pone en valor el actual museo de escultura al aire libre, su calidad espacial y medioambiental como espacio público verde dentro de la trama urbana de la ciudad. Añadir un elemento construido como necesidad programática no implica, necesariamente, afectar a estos aspectos positivos preexistentes y sumar costes incoherentes desde un punto de vista de sostenibilidad.
La ubicación del nuevo museo viene dada por una actitud de respeto hacia el edificio de las Dehesillas y su integración en el actual museo al aire libre. El amplio programa demandado por el museo impide acondicionar el edificio existente como sede de éste, haciendo necesario la ubicación de un nuevo volumen que albergue los 3000 m² de espacios de exposición. Una adecuada división del programa en niveles autónomos permite situar el nuevo edificio en una posición independiente de la que ocupa la edificación de las Dehesillas, sin comprometer el correcto funcionamiento de ambos.
Lego se implanta en la parcela ocupando la mínima superficie posible, sin afectar a la colección actual ni al edificio de las Dehesillas que contendrá el programa de aulas taller y auditorio. Esta posición lo presenta como un hito urbano que representará un reclamo para la ciudad. Un volumen reconocible dentro del perfil de la ciudad que se pondrá en relación con la cubierta de Leganés.
Se posiciona en el extremo opuesto a la edificación actual, creando un diálogo entre las piezas edificadas que acota el ámbito del museo. Son piezas complementarias, ligadas ambas a la colección exterior del museo. Su posición al inicio del actual recorrido de escultura al aire libre, genera un claro punto de acceso y le permite funcionar como vestíbulo de acceso tanto a la colección interior como a la exterior ya en uso.

La solución adoptada plantea pues esa condición dual de realizar una propuesta abierta y cerrada, plantea la creación de un gran patio -a priori privado- público o el diseño de una pequeña plaza –a priori pública- privada, o por lo menos, de uso condicionado. Creemos que resuelve entonces de la mejor manera posible la contradicción intrínseca en la intención de regenerar a través de un edificio un entorno degradado y responder a la influencia metropolitana que tiene un centro de estas características.

La posición de la parcela dentro de la ordenación general del plan le confiere carácter de pieza-límite o barrera, pudiendo dificultar la legibilidad espacial de la ordenación, 3TORRES se desprende de esta condición de borde, generando un volumen permeable que no daña la continuidad visual del conjunto. Una pieza continua, plegada, define un contenedor (gran escala) en el que se introducen los paquetes funcionales de las viviendas (pequeña escala).
Frente a la marcada horizontalidad de los volúmenes del entorno, 3TORRES pone de manifiesto la vertical mediante la fragmentación en tres elementos, este sencillo gesto le permite distinguirse de su entorno y adquirir identidad propia dentro del conjunto de la ordenación. La función de los patios en el bloque tradicional, como elementos de ventilación y soleamiento de las piezas interiores de las viviendas, queda distorsionada por la densidad edificatoria actual. Los patios, comprimidos al máximo de lo permitido por la normativa, rompen el perímetro exterior del bloque. El volumen total se fragmenta permitiendo la ventilación cruzada de las viviendas.La imagen global de la fachada juega con el contraste de escalas, entre la gran envolvente ciega que dibuja un perfil rotundo, en un único material, a escala urbana y el patrón irregular que componen las fachadas donde se abren los huecos de escala doméstica. Es en esta última donde se concentra el detalle de los planos de profundidad y los juegos de sombra, así como la riqueza sensorial de diferentes texturas combinadas. El hormigón, el vidrio y la vegetación.

El barrio de Santa Lucía, donde se encuentra la plaza de Molina, se sitúa al noreste del puerto marítimo. Antiguo barrio de pescadores que actualmente se encuentra en proceso de degradación sirviendo de refugio a una población desfavorecida social y económicamente. La estrategia de intervención en la plaza pretende conseguir la mayor superficie continua de plaza posible. En primer lugar se vincula la circulación rodada a un único vial de doble sentido en el borde sur de la plaza y se utiliza una única superficie de aparcamiento asociada al paseo del muelle que descarga el resto de la plaza de la presencia continua de vehículos.
El borde de la plaza queda configurado por una sucesión de parterres, resultado de la repetición e intersección del motivo con forma de barca dibujado en el pavimento. Dichos parterres de vegetación, contienen diferentes plantas y flores autóctonas propias de zonas semiáridas, que responderán a un diseño sostenible. Este se basa en criterios de biodiversidad, de uso de especies ornamentales adaptadas a su medioambiente así como de ahorro de recursos hídricos y mantenimiento. El resto de la plaza presenta una disposición de adoquín de dos tonalidades que responde al dibujo de las barcas. Quedarán intercaladas unas isletas con diferentes usos; juegos de niños, quiosco, alcorques para arbolado, etc. El patrón: El intento de recuperación del barrio de Santa Lucía a través de diversas actuaciones y, en concreto, mediante el acondicionamiento de la plaza Molina como pieza estructurante de su urbanismo, pasa por la recuperación de su identidad como lugar vinculado al mar a través de la pesca, la industria y las tradiciones. Así surge la elección de un motivo o patrón en la organización de la plaza que provoque la implicación, la vinculación de los vecinos con ella, es decir, que forme parte de su identidad... La barca de pescadores, antaño presente en el día a día de los vecinos del barrio, es recuperada para que sus formas organicen la plaza del barrio generando parterres, islas y dibujos en el pavimento.
Cerca de todos alude a la premisa de potenciar la función pública que desarrolla la edificación a rehabilitar y ampliar, el Palacio Municipal de Torrelavega. La simplificación del programa y sus circulaciones, la accesibilidad y fácil lectura para el ciudadano así como la clara y eficaz organización interna del mismo son la estrategias directoras de la propuesta.
“Cerca de todo”, así transmite Torrelavega su privilegiada posición geográfica en el corazón de Cantabria. Y así queremos nosotros transmitir el estratégico posicionamiento del eje vertebrador del funcionamiento del nuevo ayuntamiento: Un único núcleo que aúna escalera, ascensor y aseos se sitúa, respetuoso con el antiguo Palacio, en su parte posterior, en el centro de gravedad de la geometría resultante de la unión entre Palacio y cine. De esta manera, estructura la comunicación vertical así como la conexión entre dichas edificaciones.Esta nueva arquitectura será la que trate de resolver su implantación en el interior de la manzana así como su expresión al boulevard cuando esta nueva arquitectura coloniza la cubierta. Una nueva materialidad metálica y vítrea, una nueva forma que se desvincula de los límites perimetrales del antiguo cine para conformar patios y conseguir un distanciamiento (siempre elegante) de los edificios que dan al interior de la manzana. Y, por último, una nueva geometría que desdibuja el desplazamiento geométrico que produce la anexión del cine al Palacio. La nueva fachada se formaliza con una solución de doble piel, una de vidrio y otra de celosía opaca, a modo de protección solar, que varía su densidad para adaptarse a las distintas orientaciones y que aporta una textura que responde con cierta vibración a la luz.

En un entorno poblado de edificios de viviendas de reciente construcción, fruto de varios concursos convocados por la EMVS, y de otras edificaciones icónicas como son los ecobulevares, se inserta nuestra propuesta en la parcela 1.30 a,b y c del ensanche de Vallecas pretendiendo un diálogo y proponiendo un edificio permeable con dicho entorno.
Un soplo de aire fresco es una alusión literal a la respiración de la ciudad y de sus edificios. De la ciudad porque frente a la opción de realizar una manzana cerrada nuestro propuesta plantea la construcción de cuatro volúmenes prismáticos que en su separación permiten la introducción de la ciudad en el patio de manzana y, por tanto, de su aire, de su actividad, de su vida, etc. Y de sus edificios porque planteamos que el 100% de las viviendas tengan ventilación cruzada, que su aire sea limpio, que las viviendas respiren.Un soplo de aire fresco es una referencia a quienes van a habitar la promoción, gente joven que alquilará las viviendas y que incluso llegará a comprarlas. Gente cuyos modos de vida han ido aumentando en complejidad y demandan la construcción de sistemas flexibles. Dicha flexibilidad, cuando se trabaja con viviendas cuyas superficies son mínimas, como este caso de viviendas de un solo dormitorio, conlleva la simplificación del espacio habitable en un esquema de zona de día que se corresponde con el estar-comedor y cocina, y una zona de noche que comprende el dormitorio y el cuarto de baño. De esta forma definimos la estructura básica de la vivienda cuya fácil repetición es sensible con los imperativos económicos y cuya simplicidad permite a su vez la adaptación a diversos modos de habitar.

La propuesta se genera a partir de un volumen tradicional rectangular de una única planta con cubierta a dos aguas. Nos ha parecido importante que la edificación resultante fuera claramente identificable con la idea de vivienda presente en el imaginario colectivo y en el particular de los clientes. Podemos decir que se trata de un ejercicio de identidad tipológica en el que su resultado formal no se ve limitado o condicionado por ello, sino que le sirve de punto de partida. Al volumen del que se parte se le practican una serie de recortes, quiebros y giros en función de su orientación y ubicación en la parcela.
Como resultado se obtiene una vivienda estructurada en dos volúmenes que se corresponden con las dos vertientes de cubierta. En el volumen noreste se proyecta la zona “de día”, es decir, la zona pública; el salón-comedor y la cocina. En la zona que se corresponde con el faldón suroeste se proyecta la zona “de noche”, es decir, la zona más privada de las habitaciones. Este segundo volumen presenta un quiebro que hace la función de nexo entre ambas zonas y alberga el vestíbulo de acceso y los baños.
En los desplazamientos y quiebros entre ambas piezas aparecen los espacios exteriores vinculados a la vivienda a modo de terrazas que cuando los amplios ventanales proyectados en la zona “de día” están abiertos conforman un espacio continuo exterior-interior.
Las operaciones geométricas efectuadas sobre el volumen principal así como su orientación se han diseñado en función del soleamiento en sus coordenadas geográficas. El diseño de la sección se ha pensado igualmente en función del sol de manera que permite su entrada completamente en invierno y la evita en verano.
La posición de la casa permite un mayor soleamiento tanto en verano como en invierno durante la mañana y el mediodía en la zona del salón y la cocina. Durante las horas de tarde y noche se produce mayor soleamiento en las habitaciones.
La vivienda está ligeramente elevada sobre la cota de la parcela mediante un forjado sanitario sobre el que se alzan muros de carga perimetrales sobre los que apoyarán las losas inclinadas de cubierta, todo ejecutado con paneles de madera contralaminada. Un material de una gran capacidad portante con espesores reducidos. Además reduce de forma importante el CO2 emitido y, en general, la energía primaria utilizada en el edificio, el consumo de agua implícito en la obra, así como la generación de residuos. Además obtenemos superficies envolventes perfectamente transpirables a la par que totalmente secas (siendo el único material con unas prestaciones estructurales y ambientales semejantes). El tiempo de obra se reduce a valores comparativamente ínfimos.
El aspecto tanto exterior como interior de la vivienda es blanco, con revoco en el exterior y enlucido en el interior. A excepción de la cubierta que es de madera vista en las zonas interiores que no tienen falso techo (salón-comedor y habitaciones). La vivienda tiene una cubierta de pizarra y un zócalo perimetral rehundido igualmente forrado de pizarra. Las contraventanas, metálicas, forman parte importante de la imagen exterior de la edificación.


El edificio responde a una demanda social de la ciudad de Torrelavega, un espacio independiente para albergar la escuela de adultos Caligrama, que hasta ahora carecía de sede propia. Situada en un área urbana deteriorada, el nuevo centro pretende ser un elemento de conexión con el resto de la ciudad, sirviendo como elemento integrador. Se crea así un nuevo espacio icónico que materializa una reivindicación de la ciudad y que, por su singularidad, nace como una referencia para el futuro de la región.
La propuesta se entiende, a nivel urbano, como acceso y parte del futuro Parque Miravalles. Esta premisa condiciona la ubicación del centro y su reducida ocupación en planta, que trata de liberar la mayor parte de la parcela para entregársela a la ciudad en forma de espacio público. Frente a la racionalidad geométrica de la Escuela, la Ludoteca se integra en el parque como una forma curva que participa de su carácter más lúdico.
La propuesta plantea una reflexión sobre la arquitectura docente y el modo convencional de comprender el programa educativo como una repetición de elementos espaciales aislados entre sí. La materialidad transparente manifiesta hasta donde la arquitectura puede influir en el modelo educativo y en su desarrollo. Una transparencia que hace de las aulas espacios educativos abiertos, permitiendo ver cómo se enseña, reduciendo el ruido en las áreas de tránsito y creando una atmósfera común que mejora la predisposición de los alumnos.
La totalidad del programa docente se desarrolla en un núcleo central, compuesto por módulos de 5x5 metros, formando una caja de vidrio que alberga la parte administrativa en planta primera, laboratorios y talleres en planta baja y un total de 13 aulas en las dos superiores. El espacio de circulación y demás áreas de relación del proyecto forman un anillo perimetral en torno al núcleo compacto, simplificando al máximo las circulaciones de la escuela, mejorando su accesibilidad y utilización. El edificio potencia así su carácter integrador, permitiendo que la actividad del centro se manifieste al exterior, mejorando la interacción necesaria entre la escuela y la ciudad.