Buscando en el catálogo...

¿Dónde irán a parar las centenas de miles de periódicos gratuitos que se reparten con tanta alegría a primera hora de la mañana en muchos lugares de nuestras ciudades? Londres ya lo ha averiguado: según fuentes municipales, desde que estos rotativos se pusieron en funcionamiento en agosto de 2006, han provocado 100 toneladas extras al año de desperdicios.
En Madrid se reparten alrededor de 938.000 ejemplares diariamente. ¿Y después de leerlo qué? ¿A la basura?
¿Por qué no imaginar una “nueva vida” para este papel...?
¿Y si ahora sirven para dar sombra?
¡UNA SOMBRA RECICLADA!

¿Qué es una plaza?
Su definición consensuada es que “es un espacio urbano público, amplio y descubierto, en el que se suelen realizar gran variedad de actividades”.
¿Pero esa variedad de actividades se refleja en dicho espacio?
La respuesta es NO.
Dos simples preguntas crean el concepto de “Guardando la línea”, y esa simplicidad es la que pretendemos utilizar para generar la propuesta.
La plaza de España en San Javier es una plaza dura con pocos elementos, pero con una serie de recorridos ocultos pero intuitivos para la gente que la usa a diario. Nuestra propuesta dibuja esa realidad para hacer visible lo que de verdad pasa en ese lugar.
La gente la atraviesa buscando la sombra, la utiliza como lugar de encuentro, como zona de juegos, o a veces solamente porque no le queda más remedio; pero estos usos de la plaza no se hacen evidentes de ningún modo.
Entonces, ¿qué podemos hacer para dibujar esa realidad?
La respuesta está en la propia pregunta: DIBUJAR.

El mobiliario urbano que puebla nuestras plazas suele estar formado por objetos inertes que se repiten de manera sistemática e idéntica por toda nuestra geografía, no recordamos nada especial del banco o farola de la plaza de esta o aquella ciudad. De la misma manera, nunca son objetos abiertos a la indeterminación y la sorpresa, a la interacción del usuario; precisamente porque nuestra cultura ‘nominalista’ tiende a establecer relaciones unívocas entre formas, usos y nombres.
'Lungopiazza' es un objeto sin nombre (o por lo menos un nombre conocido), y por lo tanto un objeto difícil de aprehender a priori.
Su construcción se realizaró mediante la agregación de 800 tubos de cartón de 10 cm de diámetro y distintas alturas, que conformaron una topografía ‘low-cost’ extraña al principio, pero que paulatinamente los usuarios hicieron suya a través del descubrimiento de zonas para tumbarse, sentarse, esconderse o apoyarse.
El sistema constructivo deviene de la combinación precisa de 6 tipos de piezas de cartón corrugado Abiplex blanco/blanco de 9,2 mm de espesor cortado por láser. Según su posición (en contacto con el plano de suelo o no) y giro (perpendicular o paralela al plano principal), su forma se modifica para convertir todo el conjunto en una forma eficiente y resistente.
Las piezas se ensamblan mediante un ‘maclado’ marcado y dirigido por las hendiduras que cada una de ellas tiene. De esta forma, casi toda la totalidad de las piezas (menos las de borde) se encuentran ensambladas y fijadas por cuatro puntos vecinos, resultando una trama tremendamente solidaria y homogénea.
Además la ligereza del material elegido permite su fácil desplazamiento sin la necesidad de ningún tipo de medios mecánicos auxiliares.