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El Caño de Hierro es una formación rocosa sobre la cual se asienta el núcleo urbano de Hornachuelos, un pueblo cordobés situado al borde de la sierra que lleva su mismo nombre, asomado desde la lejanía a la vera del Guadalquivir.
Las cuevas del caño de Hierro, que antiguamente se utilizaban como refugio y como almacén de excedente agrícola, estuvieron sepultadas bajo runa y maleza durante largas décadas, y sólo se mantuvieron vivas en el recuerdo de los mayores del lugar. Nos hablan de otros tiempos, otros ritmos, otra manera de vivir. Su puesta en valor se enmarca en una operación que tiene el objetivo de recuperar el patrimonio de Hornachuelos para sus vecinos y reivindicar su enorme riqueza natural, histórica y arquitectónica.
Para la puesta en valor del Caño de Hierro se propone un paseo peatonal, que parte de la carretera de acceso al pueblo y que culmina en la mayor de las cuevas, la Cueva de las Carretas. El paseo debe salvar los nueve metros en altura y el margen en superficie para resolver el ascenso es limitado. Se trazan seis muros de contención, seis cortes en el terreno, de los cuales resulta el paseo peatonal, un trazado geométrico que resuelve el ascenso y la transición de una vía rodada a un entorno natural, agreste.
El Caño de Hierro es un paisaje de una gran belleza plástica. Su gama de amarillos va tornándose en marrones a medida que el día avanza y el Sol cae. Sus huecos y sus protuberancias, su geometría irregular, no hacen sino magnificar el carácter cambiante, sometido a los designios de la luz, de este lugar. Se trata de una estética rasgada que los muros, con su color y su encofrado pretenden reconocer y acompañar. Pasan a formar parte de este gran zócalo que es el Caño de Hierro para Hornachuelos.
En su culminación, bajo la cueva de las Carretas, el paseo se expande, ofreciéndonos un mirador. Desde aquí se observa la vertiente opuesta del caño, y a lo lejos, los campos de naranjos que se extienden hasta el horizonte. La culminación de este recorrido no es otra que la observación del paisaje desde el paisaje.

El proyecto como proceso colectivo
Desde que comenzamos a desarrollar nuestro Proyecto de Fin de Máster, trabajamos con la intención de llegar a la escala real. Este hecho, junto a la colaboración con los masovers –Sandra y Albert, una familia local–, nos permitió concretar y diseñar sistemas que pudieran encajar en la matriz territorial de Mas Vilanova, además de potenciar su mosaico agroforestal y su biodiversidad.
Este proyecto forma parte de una propuesta estratégica más amplia que desarrollamos para la recuperar el entorno edificado de Mas Vilanova. Nuestro objetivo era mejorar la gestión del agua y el sistema para la cría de aves. La intervención consistió en recanalizar el agua proveniente del rebosadero de la balsa de incendios, recogiéndola en un nuevo depósito situado en el huerto, evitando así que continuara desaprovechándose. Al mismo tiempo, diseñamos un nuevo corral de aves que mejora las condiciones de cría para autoconsumo y respeta las condiciones establecidas para la ganadería ecológica.
Para controlar los tiempos de ejecución de este proyecto, que se diseñó para ser autoconstruido, establecimos tres fases de actuación. La primera fase consistió en la creación del corral de aves, seguida de la construcción del depósito de aguas y, por último, una tercera fase para conectar la antigua balsa de incendios con el nuevo depósito mediante un abrevadero y una acequia, la cual permitirá regar los cultivos del huerto.
Los trabajos se realizaron de autoconstruccióncon la ayuda de Sandra, Albert, amigos suyos y muchos compañero de la escuela de arquitectura. Los sistemas constructivos se idearon con el objetivo de poder realizarse con los recursos humanos y materiales que podíamos disponer. Motivos por los cuales han surgido los postes de teléfono recuperados que conforman la columna vertebral del corral de aves o el bloque H de hormigón. Éste último resulta ser encofrado por piezas que finaliza siendo el propio acabado del depósito. Consiguiendo de esta manera simplificar los procesos de construcción y evidenciando finalmente el proceso que se ha llevado a cabo para su consecución.
Entendemos que este proyecto va más allá del propio objeto construido. Para nosotros, se trata de un proceso colectivo en el que ha participado muchísima gente sin cuya ayuda, todo esto no habría sido posible. Este hecho, ha permitido trascender del ámbito puramente académico y llegar a una escala real, tanto material como humana.