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A veces unos versos leídos, o unas palabras escuchadas en la juventud, te acompañan toda la vida; o incluso leídos o escuchadas en la madurez, te permiten entender la noche ya lejana de tu juventud. A muchos les ocurrió con el poema IF de Kipling, a otros —quizá— les haya podido ocurrir con este ciclo.
SI IF nace como respuesta a un presente incierto. Bajo un condicional como lema, el ciclo explora la oscilación entre la afirmación y la posibilidad, definiendo el espacio que habita la generación de arquitectos menores de 35 años. Esta propuesta no es solo una serie de eventos culturales; es un proyecto de investigación y una plataforma de reivindicación. Se han diseccionado las nuevas aperturas de la profesión, desnudando al arquitecto joven para compartir experiencias, vulnerabilidades y validar alternativas profesionales que tradicionalmente se han considerado "márgenes" o "fracasos".
ESTRUCTURA DEL CICLO: TRES ACTOS Y UN MANIFIESTO El proyecto se vertebró en tres actos dialécticos, la participación en el podcast Arquitectura Acompasada y una publicación final, diseñados para confrontar visiones, escalas y disciplinas:
ACTO 1º: GENERACIONES Y ECOSISTEMAS Este primer encuentro abordó la fractura y la continuidad generacional. Se enfrentaron dos radiografías de la profesión separadas por 20 años: el ciclo "Obra Reciente" (comisariado por Picado-De Blas) frente a "Ecosistemas.zip" (cartografía de prácticas jóvenes contemporáneas). El debate visibilizó cómo la pérdida del "derecho a participar" en concursos públicos ha transformado la oficina tradicional a la "generación de los colectivos" y, finalmente, a los "ecosistemas" actuales de asociación intermitente. Ante la imposibilidad de construir obra pública, la generación <35 ha volcado su intensidad en la investigación y los procesos.
ACTO 2º: PRÁCTICAS TRANSVERSALES El ciclo se desplazó hacia quienes habitan los límites de la disciplina. Se presentaron prácticas que operan en los márgenes demostrando que la arquitectura hoy es un campo expandido. Participaron colectivos como Casa Antillón (arte y arquitectura), KAL A (carpintería y paisaje), Ctrl X (fabricación digital y maquetas) y Pau Jiménez (arte digital y entornos virtuales). Este acto reivindicó la "multidisciplinariedad" no como una etiqueta de marketing, sino como una estrategia de supervivencia y enriquecimiento creativo.
ACTO 3º: TRANSFERENCIAS El cierre del ciclo exploró la hibridación de conocimientos a través de tres diálogos temáticos que conectaron prácticas de Madrid con otras nacionales: Arquitectura y Comunicación: Drama (visualización) y Bartlebooth (edición crítica); Tecnología y Artesanía: ReDO (construcción y gestión) y BeAR arquitectura y materia); Territorio y Ciudad: Antía Fernández de Arup (consultoría digital) y María Fandiño (paisaje)
EL LEGADO: CARTAS DE UNA GENERACIÓN INCIERTA Esta sección recopila reflexiones críticas, manifiestos y pensamientos utópicos de jóvenes arquitectos que quedaron fuera de las mesas redondas.
Estas sesiones se recogen en la publicación SI IF: Itinerancias y alternativas, editado por la Fundación Arquitectura COAM dentro de la colección SIC.

«En Galicia hai o Mar de dentro e o Mar de fora». El primero se traduce en la apacible calma que supone la llegada a casa, el segundo, ilimitado en extensión y peligroso en condición, pero de gran belleza, es el lugar del que todos desean volver.
El pabellón ¡Qué Faena(r)!, diseñado para el TAC! Festival de Arquitectura Urbana, es una intervención efímera que establece un diálogo entre la arquitectura contemporánea y la memoria cultural, vinculando tradición e innovación, territorio y urbanidad. Este proyecto nace como una reflexión crítica sobre la interacción entre la naturaleza y el artificio, reconfigurando elementos propios de la identidad gallega y trasladándolos al contexto urbano.
El diseño del pabellón se inspira en la batea, una estructura tradicional utilizada para la extracción de mariscos en las costas gallegas. Este artefacto del paisaje marítimo se inserta en el entorno urbano, modificando su escala y función, adaptándolos a los nuevos condicionantes sociales y urbanos. El pabellón no solo rememora este elemento, sino que lo convierte en un espacio abierto, multifuncional y accesible a la comunidad, propiciando debates sobre sostenibilidad, reutilización de materiales y la huella que deja la arquitectura efímera en los territorios que la acogen.
Su diseño, cálculo, producción y montaje en solo 21 días, lo que refuerza la capacidad de la arquitectura efímera para responder de manera ágil y eficiente a las demandas del contexto. Este corto periodo de tiempo subraya el potencial de la arquitectura efímera para responder con agilidad y eficiencia a los desafíos del contexto. En este proceso acelerado, se exploran nuevas técnicas y materiales que permiten generar un gran impacto con recursos limitados, demostrando que la rapidez no está reñida con la sostenibilidad ni con la calidad del diseño. Esta intervención temporal, aunque fugaz, busca dejar una huella positiva en el espacio urbano, respetando su entorno y minimizando el impacto ambiental.
El pabellón se construye en un 82,57% con materiales al final de su ciclo de vida útil. Redes de pesca recuperadas, «bombos» oxidados, madera de batea reciclada y bloques de granito reutilizados se revalorizan y transforman en un nuevo espacio, otorgándoles una "segunda oportunidad" tras haber cumplido su misión en el mar. Este enfoque de reutilización responde a una filosofía de economía circular que no solo reduce el desperdicio, sino que también promueve la sostenibilidad mediante el uso de materiales locales y la reducción de emisiones asociadas al transporte y la transformación de estos recursos.
Un aspecto clave del proyecto es la integración de artesanos locales, lo que refuerza el carácter territorial y social del pabellón. Carpinteros, canteros y redeiras colaboran en el montaje del pabellón, revitalizando oficios tradicionales que forman parte del patrimonio cultural de la región. Esta colaboración estrecha entre arquitectos y artesanos asegura el uso de materiales de proximidad, refuerza el arraigo local y favorece la reinterpretación de técnicas ancestrales en un contexto urbano contemporáneo. Además, la intervención busca consolidar una red de proximidad entre recursos y oficios, que a su vez contribuye al fortalecimiento de la economía circular.
El pabellón actúa como un punto de encuentro en el espacio público, ofreciendo un lugar de intercambio y reflexión. Su presencia en la plaza promueve el diálogo entre diferentes colectivos y facilita la participación de la ciudadanía en la reflexión sobre la sostenibilidad en la arquitectura. El pabellón se convierte en un espacio que va más allá de su fenomenología escénica, invitando a la interacción social y al debate, al tiempo que proyecta una imagen de la arquitectura como herramienta de transformación social y cultural.
La elección de materiales como la madera de batea reciclada y las redes de pesca recuperadas refuerza el compromiso con la sostenibilidad y la economía circular. Además, la Xunta de Galicia certificó la retirada de 17.797,85 kg de CO2 en el proceso de transporte y transformación de los materiales, lo que subraya el impacto positivo del proyecto en la reducción de la huella de carbono.