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La nueva Ley de Rehabilitación de Galicia, la primera de estas características en todo el territorio nacional, nace con el objetivo de agilizar la tramitación en la recuperación de centros históricos y núcleos rurales e impulsar la cultura de la rehabilitación.
Con el título de “Rehabilitación y Renovación y Regeneración Urbana” se la conoce como la “ley de las tres erres» y afecta tanto a la rehabilitación de edificios como a la recuperación de espacios urbanos.

Cuando analizamos el trazado de una ciudad solemos fijarnos en preexistencias históricas y en cómo agentes naturales, como el relieve o un río, han marcado su desarrollo.
En Santiago de Compostela la trama generada entre la catedral, la muralla medieval y los caminos de entrada al recinto marcan su desarrollo. Estos elementos marcan los ejes sobre los que la ciudad se ha desarrollado durante la mayor parte de su historia.

La rehabilitación de la ciudad pasa por mejorar las condiciones técnicas de sus edificios pero también por la mejora de los espacios vacíos, de los espacios intersticiales sean públicos o privados.
Mejorar la calidad de los espacios a los que se abren los edificios es fundamental para mejorar la calidad del interior de los edificios y para aumentar la calidad urbanística de la ciudad.

El Ensanche es una parte muy importante en la historia de la ciudad. A medio camino entre el casco histórico protegido patrimonialmente y los barrios contemporáneos, urge mejorar su habitabilidad y revitalizar su vida urbana.
Minimizando sus debilidades y potenciando sus fortalezas, debe acometerse la revolución que permita recuperar el carácter dinámico de esta parte de la ciudad y el ambiente modernista que la caracteriza.

Todos los edificios, especialmente los centros escolares por el uso intensivo al que son sometidas sus instalaciones durante el curso, necesitan realizar obras de mantenimiento y reparación a lo largo de su vida útil.

Con la publicación del CTE se puso encima de la mesa la calidad del aire en el interior de los edificios como una de los principales indicadores de la salubridad del edificio.
Sin embargo, esta cuestión se relacionaba, principalmente, con una medida para eliminar las dichosas “humedades” que tantas reclamaciones producían a las aseguradoras. La inminente publicación de la norma que limitará la exposición al gas radón en el interior de los edificios ha llamado la atención sobre la existencia de otros contaminantes, más peligrosos para la salud que las condensaciones. Pero, ¿sabemos a qué nos enfrentamos? ¿Sabemos lo que respiramos?


Se conoce como Hogar Digital el que incorpora dispositivos digitales orientados a mejorar la calidad de vida de sus habitantes, atendiendo sus necesidades de seguridad, comunicaciones, consumo energético, confort, ocio, etc.
Partiendo de la Domótica o electrónica del hogar, el principal avance es la intercomunicación de los dispositivos a través de un sistema que permite programarlos y controlarlos desde el interior de la vivienda o desde cualquier otro lugar.

El problema de la alta ocupación turística en algunas ciudades está movilizando a los vecinos, que perciben esta actividad como algo molesto. Es tarea de todos integrar la creciente afluencia de visitantes, estableciendo las sinergias adecuadas, aprovechando las oportunidades que ofrece y minimizando su impacto en la relación de los vecinos con la ciudad.