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Anrobox se proyecta como un prototipo desde el cual poner a prueba los resultados de una investigación orientada a redefinir la relación entre edificación y territorio en un contexto donde lo geográfico ha dejado de ser el único condicionante. El proyecto parte de la comprensión de que el territorio contemporáneo se configura también a través de factores culturales, energéticos y ecológicos, y propone una respuesta arquitectónica capaz de operar en esta realidad dinámica y expandida.
La propuesta cuestiona la arquitectura entendida como elemento permanente y plantea, en su lugar, un modelo adaptable, evolutivo y de bajo impacto ambiental. Con este fin desarrolla un nuevo modelo constructivo industrializado que incorpora la circularidad desde su concepción a través de un sistema:
Ampliable: Cada elemento se diseña para admitir múltiples variaciones, permitiendo que el edificio crezca y se transforme en función de las necesidades cambiantes de sus usuarios.
Desmontable: La estructura portante se independiza de los módulos habitables. Las uniones reversibles facilitan la reutilización de componentes, agilizan el montaje y garantizan una construcción eficiente y segura.
Reubicable: Finalizado un periodo de uso, el edificio puede desmontarse y trasladarse a un nuevo emplazamiento con un impacto mínimo sobre el lugar. La construcción en seco de todos sus componentes permite su adaptación, actualización o sustitución según los requerimientos del nuevo contexto.
El prototipo toma como unidad de escala un módulo de 4 × 3 × 14 metros concebido como espacio habitable mínimo. A partir de esta unidad se desarrollan pequeñas intervenciones que responden a distintas tipologías residenciales y formas de habitar. La flexibilidad del sistema permite conectar módulos, aumentar superficies y reconfigurar usos, posibilitando programas destinados a uno, dos o hasta cuatro residentes.
La independencia entre la estructura y los módulos posibilita que cada unidad habitable funcione de forma autónoma: cualquier módulo puede renovarse, actualizarse o reemplazarse sin afectar al resto del conjunto.
El volumen cúbico que integra los módulos establece la relación entre las unidades habitables y el lugar, entendiendo el emplazamiento no solo como localización geográfica sino como espacio cultural y ambiental. La envolvente se diseña en función de estas condiciones: protege del soleamiento directo, se desmaterializa progresivamente y genera un umbral de transición entre lo industrial y lo agrícola.
Los espacios comunes se conciben como una excepción dentro de la lógica seriada del sistema, incorporando áreas de encuentro y convivencia que fomentan la interacción social y fortalecen la comunidad residente.
La elección de materiales responde a criterios de sostenibilidad y bajo impacto a lo largo de todo el ciclo de vida: reutilización, montaje en seco, durabilidad y proximidad. La envolvente térmica de altas prestaciones, junto con sistemas de captación solar, permite alcanzar un consumo energético optimizado y responsable.

El proyecto, como punto de partida para recorrer el lugar
El camino, como recorrido de las secuencias cotidianas de cada penitente
La visión libre del ciudadano honrado, y la limitada del ciudadano expuesto