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El nuevo edificio que albergará la sede del Basque Culinary Center, se sitúa en una parcela tangencial al parque tecnológico de Miramón. Esta condición de proximidad junto con la acusada pendiente del solar aportan el necesario punto de partida de esta propuesta arquitectónica.
Por un lado el edificio debe servir como icono de la facultad a la que sirve, proyectando al exterior una imagen fundamentada en el liderazgo tecnológico y en la innovación; y por otro debe respetar e interactuar con la escala de baja densidad residencial del barrio al que se incorpora. Es por esta condición dual, por la que el edificio se aprovecha del desnivel de la ladera para organizar su programa funcional de arriba hacia abajo, colocando las partes públicas del programa en la planta de acceso, y favoreciendo la especialización del programa según vamos bajando, es decir adentrándonos en el edificio.
El edificio adopta una forma de U, mediante la cual se permite el transito por la ladera, además de configurarse un espacio interior a través del cual se desarrollan todas las circulaciones, configurándose de este modo un espacio lleno de actividad, en el que se ponen de manifiesto las relaciones y el intercambio como dos elementos determinantes bajo la óptica de la innovación.
Desde un punto de vista funcional solo cabe destacar, que este esquema ha permitido organizar el programa de forma sintetizada, en dos grupos, uno dedicado a la parte académica y otro a la práctica. La agrupación en vertical de todos los espacios del programa dedicados a la aplicación práctica de la gastronomía, como son los vestuarios, talleres, cocinas de preelaboración, acceso de materias primas y las cocinas de los espacios de restauración, de tal modo que la interconexión entre todos ellos, tanto para las personas como para las mercancías sea directa.
En la distancia el edificio muestra las diferentes bandejas que lo configuran, equiparando su escala a la de los edificios del parque tecnológico de Miramón, mientras en la aproximación cercana las cubiertas se convierten en huertos de cultivo de plantas comestibles y aromáticas, neutralizando casi por completo la presencia del edificio en su relación con las viviendas del entorno.
El edificio expresa su condición de topografía extraída del lugar remarcando el carácter de soporte de los forjados que se amontonan como platos desordenados siguiendo las curvas de nivel. Es la condición estructurante en cuanto soportes de la actividad del edificio la que los forjados atesoran, al igual que el plato mantiene el valor iconográfico de soporte del trabajo desarrollado en la cocina.

En julio de 2009 Manu nos solicita una colaboración para una asistencia técnica para la construcción de una pieza de dimensiones desconocidas para el ESPACIO 3 de LA CONSERVERA, centro de arte contemporáneo en Ceutí, Murcia.
Texto de Peio Aguirre
La Historia se presta a deslizamientos lingüísticos de lo más insospechados. Por ejemplo, a falta de una definición de más enjundia, un ruso blanco es la bebida que el personaje interpretado por Jeff Bridges en el Gran Lebowski (1998), de los hermanos Cohen, ingiere de manera obsesiva a lo largo de la película. Una mezcla de vodka con nata a partes iguales. Sería tabú o incorrecto presentar a los auténticos rusos blancos, o combatientes de las fuerzas monárquicas rusas, como los protagonistas de esa misma historia que a través del arte se nos cuenta repetidamente. Si bien, Rodchenko, Stepanova y Popova eran todo lo opuesto a aquello blanco, como rojos al servicio de la revolución (donde las categorías de artista y combatiente no tenían una prioridad en su orden), lo que esta clase de juegos de lenguaje e ironías acaban desvelando es precisamente el componente caprichoso, meta-referencial y ultra-sofisticada de una época, la nuestra, a la vez profundamente ahistórica y ávida por narraciones históricas de todo tipo. Este falso comienzo no es sino un posible guiño entresacado elípticamente de una lectura intempestiva de la obra de Manu Muniategiandikoetxea.

El proyecto busca una continuidad con la arquitectura y la configuración del paisaje del entorno, desde un lenguaje arquitectónico actual, tanto en lo que a la configuración formal del programa se refiere, como a la conformación material del mismo, como a su inserción en un paisaje tan determinado. Así el volumen del frontón se hunde aprovechando las dos paredes ciegas, necesarias para el juego de la pelota como muros de contención, e incorporando el desnivel creado como graderío para los espectadores, resultando de este modo, un volumen de menor impacto cuya cubierta dialoga con las cubiertas tradicionales de los caseríos del valle.
El edificio del concejo, se resuelve en un pequeño volumen que respeta la altura de cornisa del frontón, dividiendo el programa administrativo en dos plantas, una inferior apoyada contra la excavación realizada y otra que presenta una re-lectura moderna del pabellón agrícola apoyada a la altura del prado contiguo. Ambos edificios incorporan la madera, un material vernacular de gran importancia en la zona, desde una configuración actual, planteando continuidades tanto con las estructuras de entramado características de los edificios del valle, resueltas en el frontón mediante estructuras metálicas, como con los cierres de entablado de los pabellones agrícolas, resueltos ahora mediante un entarimado de cedro rojo.
Además ambos edificios reivindican su carácter social organizando un mínimo espacio público, junto al riachuelo cuyo antiguo trazado a cielo abierto recuperamos, mediante elementos casi iconográficos como son el balcón del ayuntamiento, el soportal característico de las edificaciones públicas del norte lluvioso , o la iluminación nocturna que a través de las fachadas traslucidas introduce una discontinuidad en la linealidad del valle.

- El edificio se transforma en topografía para integrarse en el lugar y se orienta hacia las vistas con el objeto de enfocar la Ermita.
- Sus bordes se configuran a partir de los caminos que confluyen en la Ermita de la Antigua.
-La Ermita de la Antigua mantiene su predominio sobre el entorno, con su rotundo volumen, mientras la nueva edificación se aterraza y fragmenta para confundirse con las laderas del lugar.
-La fachada norte del edificio se entierra mientras que la Sur se abre al paisaje, capturando las mejores vistas y generando así un funcionamiento climático idóneo en relación a sus orientaciones.
-Las cubiertas del edificio sirven de soporte para las actividades del centro de acogida e interpretación, al aire libre.
-Funcionalmente el edificio se resuelve mediante una crujía que da servicio a una gran sala, que se compartimenta especializando su uso. Este esquema dota de una total flexibilidad al edificio. La única pieza que no podría soportar dicha flexibilidad, el bar, se desplaza a la planta primera, disfrutando de unas mejores vistas y de unos accesos independientes en relación al espacio público de la Antigua.

La antigua fábrica de tabacos posee unas características propias de un edificio industrial, como son su escala, calidad constructiva y espacialidad que redundan en una gran flexibilidad, que la nueva intervención debe respetar y potenciar. Pero al mismo tiempo, y manteniendo esas cualidades, para su total adecuación a su nuevo uso, plantea una serie de interrogantes, como son ¿Cómo mejorar su conexión con la ciudad, y resolver en continuidad el acceso con un esquema funcional claro?, ¿Cómo superar el hermetismo del edificio actual y abrir la actividad del centro al exterior?, ¿Cómo convertir la antigua edificación en un referente urbano?...
La fábrica histórica se complementa con un nuevo volumen que configurándose como una calle vertical, resuelve la relación de todas las partes del programa, así como la conexión del centro con la ciudad, además de potenciar la imagen iconográfica y de referencia urbana con la que ya cuenta el edificio fabril. Es de esta manera como el edificio actual de la fábrica mantiene su carácter de gran contenedor en el que albergar los nuevos usos con una flexibilidad máxima, posibilitando la reinvención espacial de sus naves y patios en función de la naturaleza de las actividades artísticas que se vayan a desarrollar. Mientras, la nueva pieza se sitúa en la fachada norte de la edificación preexistente, cosiendo los diferentes niveles de las circulaciones públicas como son el túnel bajo las vías del ferrocarril, la nueva plataforma a construir sobre las mismas o el nivel intermedio de la calle Duque de Mandas. Su construcción ligera y vidriada, de carácter industrial, permite que esta pequeña ampliación rompa el carácter hermético del edificio histórico, ofreciéndose como un escaparate de la actividad que se desarrolla en Tabakalera. Un escaparate volcado hacia la vida urbana de la ciudad y que transforme el edificio actual en un lugar abierto, de encuentro y de producción artística que devuelva el alma a la antigua fábrica.

Las antiguas fronteras, barreras geopolíticas que operaban desde la plasmación territorial de la soberanía de un país, se desdibujan en la actualidad configurando espacios intermedios, que definen áreas de oportunidad. Son además las regiones en conflicto, las que con mayor radicalidad muestran las tensiones y las concentraciones de actividad que las fronteras introducen en el continuo territorial.
Mientras estos días se celebra con actos multitudinarios los veinte años de la caída del Muro de Berlín durante la noche del 9 de noviembre de 1989, muchas fronteras del planeta se refuerzan o recrudecen, generando de este modo desequilibrios territoriales a ambos lados de la línea. Esta “línea fronteriza”, tal vez la mayor expresión de la realidad fronteriza, se representa en la actualidad como un espacio intermedio, derivado de esa doble condición de límite y nexo que las fronteras mantienen. De este modo, ese riguroso corte territorial de antaño, se plantearía ahora como una membrana permeable bajo determinadas condiciones, y bajo criterios de oportunidad u oportunismo, que poco o nada tienen que ver con la defensa de la territorialidad o de la geopolítica ligada a la frontera.
Así pues es curioso comprobar como, más allá de las cuestiones políticas, son las cuestiones económicas las que mantienen, por ejemplo, la frontera con Gibraltar en la Línea de la Concepción. Mientras la población del Peñón ronda los 28.000 habitantes, también el número de sociedades mercantiles activas registradas dentro de las fronteras de Gibraltar ronda las 28.000; es decir una sociedad mercantil por cada habitante. Lo paradójico de esta situación, es el hecho de que sin lugar a dudas es precisamente la realidad fronteriza la que posibilita esta situación de paraíso fiscal o lo que podríamos denominar de oportunidad fiscal. Son por lo tanto los condicionantes espaciales que la frontera impone al territorio los que de alguna manera activan este espacio y lo convierten en lo que los arquitectos Ábalos y Herreros calificaban como “áreas de impunidad”.
Son por lo tanto esas líneas cargadas de valor, que antiguamente se instalaban apoyándose en elementos geográficos al modo de las fronteras europeas, o en la escuadra y el cartabón como en muchas fronteras africanas, las que a pesar de la abstracción que el hecho fronterizo lleva aparejado, las que rompen la isotropía y la continuidad del territorio, configurando unas nuevas reglas espaciales en el ámbito ligado a la frontera. Es por este motivo por lo que el espacio fronterizo, se representa como un espacio multicapa, en el que se mezclan problemas de identificación social con su territorio, hechos económicos ligados a la frontera o realidades basadas en porosidades legales.
El valor simbólico de la frontera y su valor identitario, son también condicionantes que empapan el territorio, por su simple determinación como espacio fronterizo. Es por ejemplo llamativa una de las imágenes más divulgada del 1 de Septiembre de 1939, fecha en la que soldados de la Wehrmacht, el ejercito regular alemán cruzaban la frontera de Alemania con Polonia. Esta acción militar, que dio origen a la Segunda Guerra Mundial, se caracteriza por el empeño puesto por soldados y policías alemanes para romper la débil barrera móvil que impedía el transito de vehículos, similar a la de cualquier autopista actual. Hasta doce personas aparecen en la fotografía arrancando la valla existente. ¿Acaso no podían simplemente levantarla para permitir el paso de las tropas?
El motivo de este ensañamiento hay que buscarlo en un objetivo más conceptual que practico, ya que la acción pretende eliminar la frontera, borrarla, limpiar cualquier relación física o cartográfica de su trazado, desdibujando cualquier discontinuidad entre los dos territorios originales.
Mediante esta acción se funden en uno sólo ambos territorios, el propio y el conquistado; aglutinando aunque simplemente sea en un acto propagandístico una gran cantidad de mensajes, significados y objetivos.
Otro modelo de frontera, digna de mención es la que existente entre Méjico y Estados Unidos, y que podría denominarse como frontera socializada ya que la implicación social adquiere gran relevancia en este ámbito fronterizo.
La línea fronteriza que separa estos dos países tiene una longitud de 3141 Km. y es la frontera con mayor número de cruces legales del mundo, alrededor de 350 millones al año, y se caracteriza un gran espacio deshabitado o tierra de nadie que hay que controlar. Es precisamente esta cuestión la que ha llevado al gobierno norteamericano ha implantar una nueva estrategia para combatir la inmigración ilegal basada en garantizar la vigilancia fronteriza vía Internet.
Para ello se han instalado 2000 videocámaras de vigilancia conectadas a un servidor online, de forma que cada ciudadano individualmente puede desde el salón de su casa, como paradigma de la intimidad privada, vigilar la valla fronteriza e informar de cualquier actividad ilegal que perciba enviando un simple correo electrónico.
Este modelo que convierte a cualquier ciudadano con conexión a internet en un potencial guarda fronterizo, amplifica la operativa en red, no solo por su utilización de Internet, la red de redes, sino porque activa un proceso por el cual la responsabilidad y el enfrentamiento con la realidad del fenómeno fronterizo se vuelve colectivo, en un intento reafirmar el sentimiento patriótico y de defensa territorial, algo por otra parte, típicamente norteamericano.
Son estos, y no otros, los mecanismos que gobiernan nuestras fronteras, de forma que es necesario comprender sus mecanismos, potencialidades y desafíos para replantear su funcionamiento, muy alejados en la actualidad de los antiguos pasos aduaneros.

Veredes surge como búsqueda por satisfacer el conocimiento de la actividad arquitectónica y de las acciones tangentes a ésta que se generan, así como su relación, posición e influencia dentro de la globalidad que nos rodea.
Es un espacio de divulgación de diversos proyectos, artículos y actividades, buscando nuevas influencias e intercambio de un modo más fluido y participativo. Además de ofrecer la inmediatez de las noticias, se puede buscar información a través de distintas clasificaciones.
Las secciones actuales:
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El edificio de oficinas de la Basconia se sitúa en la frontera entre un área industrial consolidada y una importantísima ampliación residencial del municipio de Basauri, que como límite físico tiene el trazado ferroviario.
Uno de los problemas más llamativos del emplazamiento del edificio actual, es la falta de un espacio público suficiente ligado al acceso del mismo. Por este motivo, la unión entre el antiguo edificio y la nueva ampliación se presenta como una oportunidad para dotar al conjunto de un espacio público de entrada y de relación con el entorno urbano.
Esta plaza de acceso permite además liberar la esquina suroeste del antiguo edificio de oficinas, manteniendo así la rotundidad volumétrica y la importancia del edificio original dentro del conjunto. Este espacio urbano principal se complementa con el relleno del vacío existente entre la acera y la fachada del antiguo edificio, de forma que se completa así un acceso secundario, que responde a la portada central del edificio manteniendo así su carácter y composición simétrica original.
En esa idea de mantener las antiguas oficinas como el elemento central el conjunto, la ampliación se presenta como un volumen unitario, de sólidos metálicos apilados, como si de una gran máquina o edificio industrial se tratase. La volumetría así como el cerramiento de acero tratado, pretenden recuperar el carácter industrial del edificio al que complementan, y entrar en diálogo con la memoria del municipio de Basauri, tan relacionada con esta antigua fábrica. Además ese característico cerramiento se extiende a la cubierta del edificio antiguo, sirviendo como elemento de sutura visual, conexión y relación entre ambos volúmenes, y permitiendo en la planta bajo cubierta del antiguo edificio una altura libre de 4,80 metros lo que se estima fundamental para permitir el desarrollo de exposiciones temporales de múltiples formatos.
En el exterior la propuesta incorpora además un jardín para esculturas en la parte posterior, junto con un espacio para 10 plazas de aparcamiento y una de autobús , con el fin de poder albergar los vehículos de los visitantes del centro.

Asentado básicamente en los lados norte y oeste, se abre a la orientación sur-sureste, la más despejada y alejada de los muros, taludes y escaleras que conforman el parque. El esquema distributivo se repite en las dos plantas, acceso desde la cara norte del solar y de ahí, los distintos elementos se ordenan en dos brazos, abrazando el patio.
Las aulas están pensadas para disfrutar de la luz de la mañana y mediodía, horario de ocupación del parvulario. El interior del edificio se piensa a escala de los niños. La iluminación natural de pasillos y aulas se realiza a través de ventanas situadas a nivel del suelo permitiendo la contemplación del exterior a los mismos. Los acabados interiores se dan en colores cálidos y vivos que dotan al parvulario de un cierto carácter lúdico, que trasciende al exterior a través de la disposición aleatoria de los huecos de fachada y la utilización del color en el balcón hacia la calle Sansaburu y accesos al edificio.
La distribución aleatoria de las luminarias en el frente de acceso, sobre el cierre de tramex, funciona a modo de reclamo hacia el edificio.