Se vende paisaje, se alquila territorio

Es curioso y alentador como en ciertas circunstancias concretas la sociedad está concienciada y reacciona de manera casi unánime, buscando un bien común. Los incendios de estos últimos días han dejado patente el dolor y la indignación que a todos nos supone ver arder el territorio natural que nos rodea. Somos conscientes de su función y de nuestra dependencia de ésta. Sin embargo, todo este compromiso se desvanece cuando pasamos a utilizar este mismo territorio como una explotación económica (ya sea urbanística, forestal, minera y un largo etc). La idea de que el suelo o el espacio constituyen una pertenencia debería ser tan perversa como la mercantilización del aire respirable (que quizá no esté tan lejos). Desde las guerras territoriales o el colonialismo, siempre se ha establecido la posesión del hábitat para uno u otro individuo, anteponiendo su valor monetario a su uso funcional.
- Fecha de publicación
- 26 de octubre de 2017
- Revista
- Blog Fundación Arquia
- Tema materia
- Vivienda - Problema



