Buscando en el catálogo...

¿Qué es lo que hace un arquitecto? ¿Cuáles son los instrumentos de la profesión y cómo condicionan la investigación, el diseño y los procesos constructivos específicos de este campo? Pese a que estas cuestiones puedan parecer banales, tienen su legitimidad en un contexto en el que las tecnologías inteligentes se presentan como paradigmáticas. Con cierta rapidez y fluidez, estamos deslizándonos hacia otras maneras de producir contenido y forma. Esto es ya muy obvio con la escritura y la creación de imágenes. Pronto, otros dominios se encontrarán también profundamente afectados, si no tomados completamente por la inteligencia artificial como instrumento de producción, desviando sentido y forma de maneras que encuentro difícil predecir.

En esta entrevista, New Generations conversa con Atelier Local, fundado por João Pedro y María Rebelo, una práctica establecida en Valongo, en la periferia de Oporto, cuya trayectoria se sitúa entre la influencia de la experiencia belga y las realidades sociales, económicas y territoriales del contexto portugués. A través de una arquitectura de proximidad, marcada por la colaboración directa con constructores, clientes y comunidades locales, Atelier Local explora nuevas formas de proyectar desde la escasez, la reutilización y la intervención mínima. La conversación aborda cuestiones como la práctica situada, la vivienda en la periferia, las limitaciones económicas como motor de innovación y el papel de la investigación y la reflexión crítica dentro de la disciplina arquitectónica.

En esta entrevista, New Generations conversa con Adriana David, fundadora de DOMA, sobre la estrecha relación entre la arquitectura y las redes alimentarias en su tierra natal, México. Adriana entiende la arquitectura como una oportunidad para responder al territorio, a sus ecosistemas y a sus comunidades, tanto humanas como no humanas. Su investigación gira en torno a la soberanía alimentaria y discurre en paralelo al activismo en torno a las semillas y la diversidad bioclimática mexicana, mientras que su práctica apuesta pr la reutilización, la sostenibilidad y una conexión sensible entre arquitectura, naturaleza y vida cotidiana.

Este podcast forma parte de una serie de ocho conversaciones que New Generations desarrolla para Fundación Arquia en el marco editorial del proyecto Ecosistemas Interconectados para el año 2026.

En esta entrevista, New Generations conversa con Leyuan Li, fundador de Office for Roundtable, sobre el papel social de los espacios interiores en la ciudad, que marca una práctica centrada en intervenciones ágiles y de pequeña escala. El estudio se define por la idea de la “mesa redonda” como espacio físico y conceptual de trabajo colectivo, promoviendo el diálogo interdisciplinar y vinculando estrechamente investigación y diseño. Su práctica se adapta a contextos diversos, respondiendo a condiciones climáticas y sociales específicas. A través de instalaciones móviles y sistemas híbridos, Office for Roundtable explora la arquitectura como infraestructura de cuidado, abordando temas como la seguridad alimentaria, la vivienda y la colectividad mediante soluciones flexibles, participativas y contextualizadas.

En esta entrevista, New Generations conversa con Jasper Van Der Linden, miembro fundador de BC Architects, acerca de su interés por los biomateriales y la tierra, que hoy ha evolucionado hacia una investigación aplicada sobre materiales locales, reutilización y construcción circular. La organización se estructura en tres entidades interconectadas: BC Architects, BC Studies y BC Materials, que combinan arquitectura, investigación y producción material. Esta estructura cooperativa permite trabajar simultáneamente en diseño, fabricación y educación, manteniendo una relación directa con la obra, los artesanos y los materiales. La práctica combina talleres, producción y colaboración comunitaria para acercar estos materiales al público, entendiendo la arquitectura como un proceso colectivo, pedagógico y profundamente ligado a la materialidad y al contexto social.

En esta entrevista, New Generations conversa con la fundadora de Koozarch, Federica Zambeletti, sobre esta plataforma digital destinada inicialmente a conectar proyectos de estudiantes, pero con la ambición de ampliar el discurso arquitectónico más allá de la construcción. Desde sus inicios, se centra en el formato de conversación para dar voz directa a autores y evitar simplificaciones, evolucionando posteriormente hacia un proyecto editorial más complejo que integra práctica, investigación y cultura. La experiencia profesional en contextos como UNA y su rama de investigación UNLESS consolidó esta visión, entendiendo la arquitectura como herramienta para hacer accesibles temas complejos. Con el tiempo, KoozArch ha diversificado sus formatos, y ha ampliado su público más allá de arquitectos, incorporando perfiles diversos. El proyecto se caracteriza por un enfoque interdisciplinar, conectando arquitectura con arte, filosofía o política, y explorando el espacio desde múltiples perspectivas. Hoy funciona como una plataforma colaborativa centrada en el intercambio crítico y la producción cultural contemporánea.

En esta entrevista, New Generations conversa con los fundadores de 127af, sobre su forma de entender la práctica arquitectónica como una oportunidad surgida de las limitaciones económicas y materiales de sus clientes. En París, donde la fuerte carga histórica y normativa favorece intervenciones de pequeña escala y la reutilización frente a grandes transformaciones, el estudio comenzó con mobiliario y reformas interiores como vía de acceso a clientes, mientras que trabajar en Normandía les permitió abordar proyectos de mayor escala y tipologías distintas. La falta inicial de una red de contactos y los presupuestos limitados se convirtieron en un motor creativo, asumiendo un rol activo en la gestión, el control de costes y la obra. La práctica combina arquitectura, fabricación, investigación y docencia, entendiendo cada encargo, por pequeño que sea, como una oportunidad para revelar potencial y aportar valor.

En esta entrevista, New Generations conversa con Angelo Renna, fundador de Renna Studio, sobre su forma de entender la relación entre humanos y otras especies a través de la arquitectura. Con ejemplos como Monkey Factor, o The Worms Garden, donde la perspectiva del usuario pasa de las personas a los gusanos, alejándose de la estética convencional del diseño de jardines y proporcionando alimento y refugio a varias especies, Angelo Renna focaliza su práctica en la intersección entre investigación y diseño, permitiéndole crear ecosistemas que sustentan y conectan diversas especies.

En esta entrevista, New Generations conversa con TEN acerca de la manera en que la forma organizativa del colectivo influye en la práctica arquitectónica. En su organización, construida como una estructura colaborativa y flexible, los valores comunes: simplicidad, reutilización, durabilidad y claridad, guían tanto la estructura interna como el proceso de diseño, entendido como un proyecto colectivo en constante revisión.

DF: Daniel Fuchs | PG: Philippe Grossenbacher | JG: Josianne Gsponner | SM: Simon Mühlebach | JP: Julia Pachera
En esta entrevista, New Generations conversa con el equipo de Bach Mühle Fuchs, aprendiendo sobre su estructura conscientemente cooperativa y no jerarquizada. Comprometidos desde sus inicios con la igualdad, han desarrollado un modelo alternativo que valora la autoría compartida, salarios transparentes, y la toma de decisiones colectiva. Como se observa en proyectos como Stadtufer, una iniciativa que proporcionó un espacio para la experimentación a la comunidad, o la fundación de la Association for Hempcrete, que impulsa y promueve la construcción en hormigón de cáñamo, su objetivo es encontrar un equilibrio entre la sostenibilidad económica y los proyectos sociales, al mismo tiempo que fomentar el desarrollo.

En esta entrevista con New Generations, Pablo Garrido, miembro fundador de Parabase, explica el desarrollo del estudio, surgido tras varios años de experiencia profesional en oficinas internacionales y de una trayectoria entre Basilea y Barcelona. Su trabajo se centra en la construcción y la estructura como portadoras de significado, donde la reutilización y la circularidad surgen como consecuencia de un marco técnico deliberadamente limitado, con proyectos que parten de restricciones constructivas, energéticas o materiales que actúan como herramientas creativas y entienden la arquitectura como una práctica cultural que responde críticamente a las condiciones económicas, políticas y ambientales contemporáneas.

En esta entrevista, New Generations conversa con los fundadores de BUREAUPERRET, acerca de su aproximación al diseño a través del trabajo con archivos, la observación en obra y el cuidado del detalle. A través de la revisión de algunos de sus proyectos, como la casa Loulou en Normandía, comparten los valores de su estudio: una práctica centrada en la conservación, el diagnóstico y la adaptación de lo existente. Desde una práctica situada entre lo urbano y lo rural, en esta entrevista el estudio propone una arquitectura atenta al contexto, lenta y comprometida.


En tiempos de escasez material, los escribas y cartógrafos aprovechaban los materiales nobles de los pergaminos, conscientes del esfuerzo en su elaboración, trazando una y otra vez sobre ellos la realidad que debían representar. Así, el soporte se volvía un testigo material y silencioso de la evolución de lo representado. Capas y capas de información se superponían sobre un mismo recorte de piel animal o de elaboradas fibras vegetales. Hoy en día, donde la acumulación y disponibilidad material nos ahoga en una atmósfera tóxica, parece innecesario este ejercicio de elaboración y reelaboración. Tal vez debamos imaginar la palabra palimpsesto de otro modo para traerla a nuestro presente, donde la superposición y la coexistencia de discursos, trazos y visiones ya no tiene lugar sobre un soporte físico sino digital. Donde, a golpe de hipervínculo, cualquier persona interesada puede recorrer el tiempo aplanado sobre la pantalla del ordenador. Una pantalla que devuelve a la vida los diferentes textos, etapas y épocas de un portal web, como este, que atesora, en su ínfimo espesor, más de una década de reflexiones en torno a la arquitectura contemporánea y el espacio que nos rodea. Lo importante de un palimpsesto no es tanto la visión nítida de cada instante sino las fricciones, fantasmas y trazas surgidas de un redibujar constante en torno a una misma idea.

¿Qué tienen en común un misterioso dodecaedro de hormigón armado, una modernidad arquitectónica construida en tierra o el esqueleto pétreo de Torres Blancas? ¿Como podemos hacernos cargo desde la arquitectura de una condición inmaterial que entra de lleno en nuestros pulmones, nos rodea y calienta el planeta en el que vivimos? ¿De qué hablamos cuando hablamos de modernidad fósil?

Desde la modernidad industrial, la atmósfera ha tendido a pensarse como un medio técnico y abstracto, objeto de medición, predicción y control. En el contexto de la crisis climática, sin embargo, el aire deja de ser un telón de fondo para convertirse en un espacio vivido, compartido y susceptible de proyecto común. La atmósfera concentra hoy conflictos energéticos, infraestructuras ocultas, tecnologías de observación, desigualdades ambientales y disputas sobre quién respira qué, en qué condiciones y con qué consecuencias. Pensarla implica, por tanto, repensar las formas de habitar, gobernar y cuidar.

En 1993, José Juega, publica una nota titulada Teoría del caos ¿es predecible el tiempo? en el número 7 de la revista española La Meteorología en el mundo Iberoamericano. Allí menciona a Sophia Kovalevskaya, la primera mujer que ejerció como profesora de matemáticas en Europa. En 1889 Kovalevskaya estableció la definición de la “inestabilidad dinámica” que es un promedio de la medida del ritmo de crecimiento de pequeñas desviaciones. Fue un antecedente fundamental para lo que, posteriormente, se llamó Teoría del caos.

Atmósferas es el título del séptimo y último bloque de nuestra etapa editorial del blog de la Fundación Arquia. Con esta serie queremos cuestionar los espacios de intervención y disputa de la práctica espacial, a la vez que visibilizar los menos visibles. Todo ello a través de los ojos y otros sentidos de prácticas de arquitectura, pero también arte o ciencia, que recorren distintos climas, aires, toxicidades o fuegos.

Era verano del 1914 en Děčín, un pueblo comercial a las orillas del río Elba, en la actual República Checa. Franz Meyer, vecino de la localidad y cuyo sustento provenía de la construcción naval, veía cómo la sequía estival ponía en riesgo su medio de vida.
Bajo el puente colgante, suspendido sobre ese hilo silencioso en el que se había convertido el Elba, reapareció la piedra del hambre, aquel bloque de arenisca donde desde 1616 se grababan1 los años de sequía extrema para advertir a las generaciones futuras sobre las penurias que llegarían cada vez que la roca volviera a asomarse. Aquel verano, Meyer aprovechó la ocasión, grabó en ella la frase “Wenn du mich siehst, dann weine” (Si me ves, llora), instaló un grifo de cerveza y cobró a los curiosos, atraídos por esa mezcla de historia y espectáculo. Lo que nació entre el ingenio, el marketing y la necesidad terminó resonando como un mensaje colectivo del pasado, advirtiéndonos sobre lo que estaba por llegar.

Her quantum life
Her state of interaction, our cellular life
now constantly subjected
to destructive technogenic acts.
El agua nos llama
and we don’t hear.
Water is leaving us.
Cut and dry.
Can we move her again, to sing with us?
Can we plead for her return?
Cecilia Vicuña1

I.
La raíz latina focus hace referencia al fuego del hogar, pero en términos científicos ha dado lugar también al punto de convergencia de rayos de luz refractados por una lente. Foco, centro, concentración. Enfocar, fuego.
Es curiosa esta relación del fuego y la mirada. Como lo es que quienes vigilan los incendios forestales desde las torres de vigilancia en León sean conocidos como escuchas. Me dicen que se conocen por las voces. Aunque algunos nunca se hayan visto, se reconocen por la voz de la emisora. Una relación que se traza por la escucha mientras mantienen la vista en el horizonte. Escuchar el incendio y enfocar la mirada en la búsqueda del humo desde una torre de vigilancia. Mantener la mirada ante la amenaza de un fuego por venir, a la espera de que pase algo, o de que nada pase. Que no pase nada es señal de que todo va bien. La figura del escucha es un conjunto de miradas cruzadas que triangulan el horizonte, una larga espera, una mirada solitaria, una escucha colectiva.
Pensar la escucha, la escena vacía, bandas oscuras, una estructura metálica que se erige entre los árboles. Mirar un mismo paisaje, mirar un mismo fuego. Y que cada vez parezca uno diferente. Esto lo recuerdo de aquella conversación que tuvimos una tarde en Peña Aguda. Transcribo aquí algo cercano, algo que podríamos decir que es ficción:
— ¿Sigues mirando?
— Sí. Observo hacia todos los puntos cardinales, desde todos los puntos de vista.
— Apartas la vista y vuelves a mirar.
— Sí. Por intervalos, cada poco tiempo. Con mayor frecuencia si hay más riesgo de incendio. Mirar y apartar la vista continuamente.
— Para hacer la mirada al paisaje.
— La mirada se hace experta con el tiempo, interpreta lo que ve y lo que intuye.
— Aunque engañe a veces.
— A veces no es humo lo que ve y es polvo, son nubes, son reflejos.
— ¿Ves algún humo?
— No, ahora no.
— Y aquellos incendios de los que me habías hablado, ¿fueron provocados?
— ¿Cuáles?
— Aquellos de los que hablamos. Ahora no recuerdo si fueron por las quemas incontroladas o fueron por rayos.
— Fueron rayos. Los rayos… vas viendo cómo caen, cómo van prendiendo…
— Fue hace un año, ¿verdad?
— Sí, hubo varios incendios a la vez por las tormentas que se forman en las montañas cercanas y recorren la comarca, pasando en ocasiones muy cerca de aquí.
— La propia lluvia los sofoca en ocasiones, supongo.
— Sí, pero en otros casos incendian matorrales. Cerca de La Guiana se inició un incendio por tres rayos que cayeron en mitad de la ladera y se quemó toda esa parte… ¿Has visto? la luz ahora es intensa y es como si temblase el horizonte. ¿Sabes la sensación a la que me refiero?
— Sí, es verdad.
— Con los prismáticos igual alcanzas a verlo mejor.
— Debe ser muy diferente cuando cae el sol.
— La luz anaranjada del sol cubre todo el paisaje. Y ves al fondo el brillo que se apaga poco a poco.
— Como un fuego que se apaga poco a poco.
— Hasta que llega la noche… y se apaga la mirada también.

El 25 de septiembre de 1950, el alto mando militar del ejército estadounidense consideró tomada la ciudad de Seúl. Las fuerzas armadas americanas conformaban la mayor parte del Comando de las Naciones Unidas que apoyó a Corea del Sur durante el primer conflicto bélico de la Guerra Fría. De esos días de finales de septiembre queda un abundante registro fotográfico1. En las imágenes puede apreciarse cómo la caída del control norcoreano de la ciudad iba a exigir aún, pese a la propaganda americana, algún día más de combate calle a calle. Y tres años, todavía, hasta el final de la guerra.

A lo largo de la última década, y tras la firma del Acuerdo de París1, el cambio climático se ha convertido en un asunto crucial: un punto de paso obligado que ha ido impregnando subrepticiamente buena parte de las cuestiones relativas a la reproducción de la vida. La mutación climática experimentada por un Planeta en profunda transformación —debido al calentamiento global— nos alerta de una explosión de eventos y fenómenos meteorológicos extremos que, tal y como señalan las principales proyecciones climáticas2, arrojan horizontes inhóspitos para la habitabilidad futura del planeta. Estos desafíos ambientales han ocasionado una sensación de vértigo generalizado en la política contemporánea a través de un sentimiento colectivo de pérdida del mundo con tintes apocalípticos: de repente, pareciera que nos faltaran tiempo y espacio. Retomando la metáfora de Kopenawa & Albert (2015): el cielo amenaza con caer sobre nuestras cabezas. Según la imagen propuesta por Latour (2018): el suelo que debería sostenernos parece ceder bajo nuestros pies.

Cada vez hacía más calor. Esta es la primera frase con la que arranca el Ministerio del Futuro, del escritor Kim Stanley Robinson. Una ola de calor sostenida en el tiempo en una ciudad india es el primer escenario de una novela que transita por muchas voces, lugares y tiempos de forma casi premonitoria. 38º por la noche, muchos más por el día dentro de una isla de calor donde los gases de los generadores a gasolina llenan de contaminantes una atmósfera asfixiante y su ruido ensordece cualquier conversación posible. Más de 1300 ppm en suspensión flotando en la atmósfera. Hace tiempo que la electricidad colapsó ante el aumento de la demanda de aires acondicionados y toda clase de sistemas que lograsen bajar unos grados la sensación térmica de millones de cuerpos al borde del colapso. Cuerpos lentos, empapados, exhaustos ante un entorno cada vez más invivible. La humedad subió al 60%, una mala noticia, que complicaba todavía más la situación.
Ecoplanet™, el nombre comercial del cemento de Holcim, no es el de un producto procesado, es una entrada a un hiperproceso cuyo lentísimo desenvolvimiento puede conocerse a alta velocidad en una sola hoja de laurel, y que sirve como un modelo miniatura de una disputa por la superficie del planeta: el enfrentamiento de la vida contemporánea con la vida de hace millones de años, configurada como una capa de material compuesta por las estructuras calcáreas de los cuerpos de la micro fauna marina, depositados en el suelo marino y compactados en la profundidad antes de que su necromasa fuese sublevada en forma de piedra caliza por la acción tectónica, puesta al alcance superficial, exhumada, pulverizada, clinkerizada y dispersada, vuelta a enterrar como cimientos, erosionada, y asentada nuevamente sobre la tierra, prefigurando un nuevo suelo alcalino, o volviendo a poblar la superficie del planeta, fugándose en forma de nubes de polvo, liberadas por apenas un minuto a la vez.

Hacemos varias fotos de una tacada por si alguna no sale bien. Ahora nuestros móviles sacan automáticamente veinte en vez de una para que elijamos entre la que más nos guste.

El videojuego La llegada de Firmina comienza en las profundidades del océano atlántico, junto al cable submarino de fibra óptica que conecta por primera vez a Uruguay con el Norte Global. Si seguimos el camino del cable hacia la orilla, podemos oír a La Playa, que con voz anciana y desconfiada dice: “El día que conocí a Firmina supe que algo no andaba bien.” Sus palabras bien podrían ser las mías, hablando del momento en que descubrí la existencia de Firmina navegando por el océano de internet.

1.
La presencia invisible que toma a un cuerpo con violencia para agitarlo de un lado a otro de una habitación es un tropo clásico de las historias de terror. La acción de una presencia allí donde no debería haber nada, o donde nuestros sentidos nos dicen que no hay nada, puede provocar la sensación de lo espeluznante, Mark Fisher dixit. En estas situaciones, el enigma clave es quién o qué realiza la acción, cuáles son las fuerzas que rigen nuestro mundo, pues «debería quedar especialmente claro a aquellos que vivimos en un mundo capitalista globalmente interconectado que tales fuerzas no son del todo accesibles a nuestra aprehensión sensorial. Una fuerza como el capital no existe en ningún tipo de sentido sustancial, pero es capaz de provocar efectos de casi cualquier tipo.» Con este texto, quiero hablar del medio invisible de la ambientalidad contemporánea, de sus efectos y de cómo el diseño ha quedado integrado y automatizado en dicho medio, vaciando de sentido ideas fundacionales de nuestra disciplina con las que, pese a su desfondamiento, seguimos trabajando.

La primera página nos muestra un dibujo de una joven vista desde arriba, sentada en una mecedora y sosteniendo un gato blanco. El punto de vista, a cuarenta y cinco grados, está perfectamente orientado al norte. Un centímetro en la imagen representa diez en la realidad: escala 1:10. En la segunda, la visión se eleva para volver a mostrarla, en la misma posición, junto a dos coches y una extraña figura que parece la parte delantera de una ballena. Aquí, un centímetro en la imagen representa un metro en la realidad: escala 1:100. La tercera muestra la misma escena situada en el patio definido por un edificio de planta en forma de U. Esta vez, un centímetro en la imagen representa diez metros en la realidad: escala 1:1000. La secuencia, en saltos de diez, continúa para mostrarnos los suburbios de Utrecht, el territorio completo de los Países Bajos, la Tierra, el sistema solar hasta que somos capaces de ver, incluso, Alpha Centauri.