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Fotos: © Klassik Stiftung Weimar
[1] VVAA (21 de junio 2019-9 de agosto de 2022) [Selección de artículos sobre el incendio de Notre Dame en 2019] Fundación Arquia Blog. https://blogfundacion.arquia.es/?s=Notre+Dame+de+Par%C3%ADs&cat=&swp_category_limiter=0
[2] CASTAÑEDA LÓPEZ, Carolina. (9 de agosto de 2021) Fundación Arquia Blog. https://blogfundacion.arquia.es/2021/08/cicatrices/
[3] BORREGO GÓMEZ-PALLETE, Ignacio (2019). Materia informada: Deformación, conformación y codificación: procedimientos de almacenamiento de información en la materia. Fundación Arquia.
[4] Chicago Architecture Center. (2014) The Rookery: A City's Rise from the Ashes [Vídeo]. https://fundacion.arquia.com/es-es/mediateca/filmografia/p/Filmografia/Detalle/5540
[5] CARRASCAL PÉREZ, María F. (2015). City and Art. Cross-dialogues on Space = Ciudad y Arte. Diálogos Cruzados acerca del Espacio. [Tesis doctoral, Universidad de Sevilla] IDUS http://hdl.handle.net/11441/39112
[6] ARREGUI, Juancho (2014) Vacío sobre blanco. [Vídeo] https://fundacion.arquia.com/es-es/mediateca/filmoteca/p/Documentales/Detalle/600
Ars Ignis. La poesía de la destrucción

El Tempietto di San Pietro in Montorio fue diseñado por Donato d'Angelo Bramante en 1502 por orden de los Reyes Católicos, en agradecimiento a la intervención divina de uno de los frailes franciscanos de San Pietro in Montorio al que pidieron que rezara para el nacimiento de un descendiente varón. Este pequeño templete votivo sentó las bases de la gramática renacentista.
Pero si el edificio es importante, lo es aún más el espacio que lo rodea. Un espacio que cambió varias veces de proyecto, modificándose desde la centralidad y simetría inicial del claustro circular previsto (documentado en 1540 por Sebastiano Serlio en el tercer tomo de I Sette libri dell'architettura), pasando por varias modificaciones, hasta acabar en la configuración actual: un patio cerrado de fachadas desiguales y desproporcionadas, en el que el Tempietto se sitúa descentrado y desplazado en sus dos ejes. Un espacio denostado y eclipsado por la presencia de su armonioso inquilino, pero que precisamente por sus estrechas y extrañas dimensiones complementa y potencia las virtudes del Tempietto.
Casi quinientos años después de la finalización de la obra, se ha realizado un molde de ese patio, de esas baldosas por las que pasearon Bramante, Miguel Ángel, y tantos otros personajes históricos, obteniendo así un registro físico de la memoria del lugar y su historia. Una reproducción cuya vinculación con el Templete original, además de la réplica exacta de su geometría, sería el aura que le otorga el lugar y que de algún modo queda adherida al látex.
Una pieza que materializa el vacío que rodea la icónica obra y que a su vez transforma el Tempietto en vacío. Un cambio de localizaciones y referencias que nos habla de nuestra percepción del espacio y de la escala pero también de nuestra percepción de la memoria. En resumen, un proyecto que descontextualiza la historia y la geometría de la obra clave del Renacimiento: el Tempietto de Bramante.
Juancho Arregui y Arturo Franco
En Roma, a 9 de junio de 2014.
Proyecto expositivo en la Real Academia de España en Roma.
El gran incendio de Chicago (1871) comenzó en un pequeño granero en el lado sur de la ciudad. Este pequeño incendio se convirtió en un incendio incontrolable que ardió durante 36 horas. El fuego ha llegado a simbolizar el renacimiento de una ciudad y creó las bases para el Chicago conocido hoy. The Rookery fue uno de los primeros edificios a prueba de fuego revestidos de terracota que se construyeron después del incendio.

Vivimos un tiempo en el que las dolencias invisibles parecen más dañinas que aquellas que afloran en la piel a modo de huellas o costurones. Una cicatriz es un vestigio, una historia, una conclusión, una herida que finalmente se cierra. Por eso resulta fascinante la belleza de esas muescas superficiales que, no sólo cuentan un relato de sanación en seres humanos, sino también en los objetos y espacios que habitamos. Y esas cicatrices pueden convertirse en testimonio visual de una reparación, pero también de algo bello, como en la técnica del kintsugi, a través del contraste de materiales en esa recomposición entre fragmentos conformando una unidad y en el que se ensalza el interés de la relación dialéctica entre lo nuevo y lo viejo.

