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“Arquitecta, diseñadora, artista, escenógrafa, etc., siempre pionera en lo que hoy llamamos transculturalidad, Bo Bardi supera continuamente los límites disciplinares, temporales y mentales propios de los entornos en los que trabaja”, dice de ella Giacomo Pirazzoli en el texto que acompaña al documental Lina Bo Bardi. Poesía Precisa (Belinda Rukschcio, 2013, 54´), editado por la Fundación Arquia.
LINA BO BARDI. Bailar sobre arquitectura.

Lina Bo Bardi (1914-1992). Resulta una de las voces más singulares de la arquitectura del siglo XX. Desde su condición de arqutiecta en Brasil, un país, primero extranjero, y después apasionandamente propio, Bo Bardi supo adaptar la modernidad estética aprendida en su italia natal al servicio del público. Obras tan personales como la casa de vidrio, el Sesc Pompeia o el teatro Oficina en Sao Paulo, junto a la exuberante etapa en salvador de bahía reúnen el mejor legado de una trayectoria marcada por la libertad y el deseso de independencia.
El documental Lina Bo Bardi: Poesia Precisa, de la realizadora Belinda Rukschcio, indaga, a través de distintas entrevistas a sus más directos colaboradores, en la trayectoria, la personalidad y los intereses de la arquitecta italobrasileña. Estructurado en sucesivas visitas a sus edificios, se muestran aquí unas obras vividas y populares, aún plenamente vigentes, y perfecto reflejo de una rotunda posición ideológica. Un cuarto de siglo después de su desaparición, la arquitectura de Lina Bo bardi continúa, hoy, más presente que nunca.

Un insecto pequeño e inquietante, lleno de vida, realizado con los restos de una bombilla unidos a las plumas de un animal exótico nos observa desde una caja transparente. Junto a él, una fotografía retroiluminada del jardín de la Casa de Vidrio. Las dos piezas nos transportan al recuerdo de aquellas veladas que el matrimonio Bardi celebraba frente al ventanal, ese que Lina construyó en su casa de Morumbi, y a la masacre de insectos que cada noche se presenciaba contra los vidrios 1.

Este trayecto comienza en el corazón doméstico del hogar1 y continúa a través de los tres caminos de piedra, grava y cerámica de colores que recorrían el jardín de Morumbi de Lina o el Ford negro descapotable que Ray y Charles conducían cada día desde su casa a su oficina, y termina en sus mesas, reflejo de su actitud ante la vida y la profesión. Lugares de compilación, de acumulación, de respeto, de curiosidad e investigación.
