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Concurso COAL 2008.2009_1 PREMIO_ "24 Puertas" | Arquia - Centro de Documentación
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Concurso COAL 2008.2009_1 PREMIO_ "24 Puertas"

A. N. arquitectos

Galería realización

Descripción

En 1979 la pareja de arquitectos británicos, Alison y Peter Smithson, realizaron una exposición en Cambridge con el título de “Twenty- Four Doors to Christmas”.

Como el nombre indica, la exposición tomaba prestada la idea del calendario de adviento e invitaba a los visitantes a abrir 24 puertas y descubrir tras cada una de ellas diferentes aspectos de la Navidad: la familia, la decoración, los villancicos, la abundancia, las estaciones, la expectación, la celebración, la LUZ ...

Esta felicitación navideña pretende ser un homenaje a esta pareja de arquitectos; un homenaje a esa exposición que mostraba su verdadera filosofía, presente en algunos de sus proyectos y muchas de sus celebraciones: la de considerar lo cotidiano como algo mágico.

Es un pequeño regalo navideño: un portavelas. La lámina roja, con sus 24 puertas aparentemente cerradas, invita a girarse sobre sí misma hasta unirse en sus extremos por las pestañas, para acoger en su interior una pequeña vela. Así las puertas de abren y dejan entrever la Luz. ¡Feliz Navidad!

[Véase revista ARQsCOAL nº 7, pg 44]

Autoría y colaboradores

Autor

Nieves Fernández Villalobos
Andrés Jiménez Sanz

Promotor

Coal

Información

Tipo de uso

Diseño gráfico

Sección

Próxima

II Edición 2008-2009
2010
III Edición 2010-2011
2012

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Ermita de Nuestra Señora de Gracia en Casasola de Arión. Valladolid.

La forma expresiva y aparentemente casual de la pequeña ermita surge de un profundo diálogo con el entorno y de toda una serie de motivaciones simbólicas y funcionales.

Desde lo lejos la Torre-Campanario actúa ya como referente, configurada como una cruz de gran altura que sirve de soporte al Sagrado Corazón existente en la Ermita previa. Según se aproximan los fieles, una línea en el pavimento zigzaguea entre unos árboles para indicar el acceso de la Ermita y acompañarles en el recorrido procesional. La Capilla nace en continuidad con ese camino quebrado, mediante un amplio pórtico que se abre hacia los visitantes y los invita a entrar.

La fachada se compone a partir de una gran cruz de acero inoxidable, en cuya parte baja se sitúan unos paneles plegables y la puerta principal. El acceso se produce por un lateral, desde el cual únicamente se puede percibir una tenue Luz al final, pero no distinguir su foco. El espacio interior de la nave, en mayor penumbra, invita a la reflexión y el recogimiento. Haciéndose eco del profundo diálogo entre el hombre y la naturaleza que establecen algunas arquitecturas religiosas, fundamentalmente finlandesas, como la propuesta de Erick Bryggmann para el Cementerio de Turku de 1938-41 o la Capilla de Otaniemi creada en 1954 por los arquitectos Heiki y Kaija Siren, la pequeña Ermita de Gracia encuentra en su propio entorno una intensa fuente de meditación. Una vez que los fieles se sientan, contemplan la propia naturaleza como fondo del altar: el paisaje y sus sutiles cambios, se convierten en retablo. La luz y la Naturaleza invitan al hombre a encontrar respuestas.

La cabecera de la ermita, final del “camino construido”, es una gran ventana hacia el lugar. Se sitúa más alta, para favorecer el seguimiento de los fieles del rito completo, desde cualquier posición. La carpintería se configura de tal manera que una gran cruz, repitiendo el esquema de la entrada, aporta el principal símbolo cristiano y lo mantiene en primer plano. La Luz, símbolo de la Resurrección, entra por este gran hueco de un modo directo, bañando la ermita al completo y aportando esperanza al ritual cristiano. Tras la cruz, el altar señala al cerro, a los campos labrados por los lugareños. La ermita se arraiga de esta manera a Casasola de Arión y sus tierras sembradas de cereales.

Puesto que se trata del alzado más expuesto, se lleva a cabo una reja que proteja la Ermita y, al mismo tiempo, cuando esté abierta, ayude a configurar el Altar. Este elemento es creado a modo de “celosía-retablo”, permeable visualmente, y simboliza, de un modo abstracto y simplificado, un campo de trigo para mantener desde su significado la vinculación religiosa y su ligazón con el lugar.

La nave de la capilla es de pequeño tamaño para responder al uso habitual e invitar al recogimiento y la oración. Esporádicamente, durante la Romería, se requiere un mayor espacio, por lo que, tanto el pórtico de entrada, como la fachada lateral y el espacio exterior contiguo, se han proyectado para poder responder a este propósito. Mediante un sistema de paneles plegados que permiten una apertura total, el pórtico se incluye en la Nave Principal como prolongación de la misma y el lateral se extiende en una “nave lateral externa”, cuyo área es señalada con un pavimento vegetal.

Las formas de la Ermita son elocuentes y escultóricas, pero dado su pequeño tamaño, no constituye un elemento duro ni monumental en el paisaje, sino cargado de la representatividad justa que precisa su función. La Escala se emplea como un elemento fundamental de composición. Según las personas se mueven alrededor y dentro de la Capilla, obtienen una sensación perceptiva cambiante: más monumental en el acceso, gracias a la torre y el pórtico inclinado que llega adquirir una altura considerable para descender después e introducir a los fieles en el ritual; doméstica e intimista en la nave; y ambigua en la cabecera que juega acertadamente a la dicotomía entre lo acotado y lo ilimitado, lo humano y lo divino. De proporciones pequeñas la ermita se abre al infinito paisaje, y deja escapar las miradas de los fieles. Naciendo de la tierra, el Altar se eleva, poético e ingrávido, para recordar el carácter sacro del lugar.

La casa del Futuro. Utopías Domésticas en la Arquitectura de Alison y Peter Smithson
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La casa del Futuro. Utopías Domésticas en la Arquitectura de Alison y Peter Smithson

TESIS DOCTORAL: La Casa del Futuro. Utopías Domésticas en la Arquitectura de Alison y Peter Smithson

Autor: Nieves Fernández Villalobos

Director: Darío Fidel Álvarez Álvarez

Tribunal: Miguel Ángel Aníbarro Rodríguez, Juan Carlos Arnuncio Pastor, Sofía Dieguez Patao, Iñigo Magro de Orbe, Ramón Rodríguez Llera

Fecha de defensa: 19/09/2007

Programa de Doctorado: “Modernidad y Contemporaneidad en Arquitectura”. 2001-2002

Área de Conocimiento: Composición Arquitectónica.

Departamento: Teoría de la Arquitectura y Proyectos Arquitectónicos. E.T.S.A.V. (Valladolid)

- Premio Extraordinario de Doctorado 2007

- 1º Premio del Séptimo Concurso de Tesis de Arquitectura de la Fundación Caja de Arquitectos._ Próxima Publicación

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HORTUS CONCLUSUS_Rehabilitación de antiguo depósito en Casasola de Arión. Valladolid.

A las afueras de Casasola de Arión, los muros de piedra de un viejo depósito que antiguamente abastecía de agua al municipio encerraban unos frondosos castaños de indias, cuyas ramas asomaban sobre los sillares escuadrados de aparejo irregular. El enclave, protegido, precisaba ser restaurado y revitalizado.

En el exterior, se renuevan los accesos al conjunto, planteando una amplia zona de entrada, rematada en uno de sus laterales por un pequeño hito descriptivo, que dará unidad a las diversas actuaciones de recuperación del patrimonio que en el municipio se realicen. En su extremo más próximo al pueblo, el pavimento es rematado con una fuente, alimentada con el mismo agua que en tiempos sació a toda la localidad.

Este último punto servirá también de nexo a una zona continua perteneciente al municipio que se acondicionará como zona verde. En la citada zona se situaran tres conjuntos de merenderos, varios árboles para generar sombra a los mismos y una zona de influencia sembrada con pradera natural.

Los viejos castaños marcan, por sí solos, un hito en el paisaje de secano del entorno, siendo un reclamo para el caminante, el lugar ideal al que acercarse y descansar. La recuperación de este singular enclave toma como idea de partida la imagen de una pintura alemana de 1410, “La Virgen María en el Jardín del Paraíso”, realizada por un autor anónimo del Alto Rhin (Master of the Upper Rhine). Se trata de una miniatura, de 26,3 x 33, 4 cm, que representa detalladamente una escena religiosa en un Hortus Conclusus Medieval. El hombre de esa época, literal y metafóricamente, no estaba interesado por el horizonte. Su visión del mundo era introvertida y centralizada, y la infinitud era una cualidad atribuida únicamente a Dios; el mundo creado por Él, era finito y limitado. Ese concepto medieval del espacio puede leerse en la pintura, carente de perspectiva, donde la jerarquía simbólica se basa en la relación de los objetos e individuos retratados. La escena se desarrolla en un recinto amurallado. Un jardín, sin orden aparente, que recoge las actividades de diferentes personas.

El Hortus Conclusus medieval representaba una imagen híbrida del paraíso, fruto de las influencias persa, clásica y cristiana. En primer lugar es un espacio cercado, “rodeado de paredes”, como expresa la palabra persa “Pairidaeza”, origen de “Paraíso” (Paradeisos). Se trataba de un jardín geométrico, dividido en cuadrantes por canales (chahar bagh) y con el centro destacado por una fuente o pabellón. Por otra parte, es un lugar que manifiesta el amor a la naturaleza, el gusto por la música y el culto a la belleza que inspiraba la “Arcadia” del Peloponeso a los escritores clásicos: el resultado espontáneo de un modo de vida natural y pastoril. Es también el Jardín del Edén cristiano, el primer lugar que habita el hombre -un jardín con flores, árboles y agua, como se narra en el Génesis- pero también su último hogar, morada de los bienaventurados, según el Nuevo Testamento. Debido a estas influencias, el hortus conclusus medieval se materializa, libre o geométrico, con diferentes soluciones. En función del programa al que ha de responder, Rob Aben y Saskia de Wit*, establecen tres tipologías: hortus contemplationis (jardín de la reflexión), hortus catalogi (herbarium) y el hortus ludi (el jardín del placer).

Esa habitación sin techo se convierte en un Hortus Conclusus, un lugar protegido que ofrece a los lugareños un asiento en el que descansar, reunirse y charlar, que los acoge y los invita a disfrutar de la sombra, de la intimidad, de las fragancias de las plantas aromáticas… Un acceso adecuado y la señalítica precisa, el pavimento pétreo, un amplio parterre sembrado de agradables olores, unas letras que señalan el origen del lugar, dos amplios bancos de acero cortén y madera, completan el enclave. Los muros de mampostería preexistentes son rehabilitados. También la reja de entrada, que subraya el carácter hermético del lugar aunque permanece abierta durante el día para invitar a los habitantes a disfrutar de este lugar mágico ocupado permanentemente por los ancianos castaños. En este hermético lugar, ellos hablan del paso del tiempo; acompañan al cielo en su continuo cambio para narrar sus sutiles transformaciones.

El diminuto jardín cerrado de Casasola de Arión es un Hortus Ludi. Un pequeño paraíso como lugar de delectación en el que se busca el espacio, la luz y el aire puro; es el “locus amoenus” protegido. Parece un escenario cuyo fondo son las paredes que lo rodean, esperando entretener a sus actores, de igual manera que los distintos personajes del cuadro dan unidad al hortus conclusus de la miniatura y terminan por definirlo con sus múltiples acciones.

* Véase Bob Aben & Saskia de Wit: The Enclosed Garden. Uitgeverij 010 Publishers. Holanda, 1999. pg 31-35

Las descripciones de los diferentes arquetipos de “Paraisos” pueden verse en el Korán 47:15; los escritos clásicos de Teócrito, Ovidio y Virgilio (Bucólicas 42-37 a. C); el Génesis II del Viejo Testamento y Lucas 23:42, 2, Corintios 12:2-4 y Apocalipsis 2:7 en el Nuevo Testamento.