MHV2022
Cabecera
Descripción
El proyecto comienza con una lectura atenta del lugar: su terreno rocoso, la exposición al viento y el conocimiento constructivo tradicional que caracteriza la zona. Estas condiciones marcan cada decisión desde el principio.
La piedra se convierte en el elemento natural del proyecto. No es un simple acabado, sino la base constructiva. Todos los muros perimetrales se levantan con piedra KM0 extraída de la propia parcela durante la excavación del garaje. Lo que se retira del suelo se transforma en la materia de la casa, reforzando la continuidad entre terreno, material y arquitectura.
Al emplear la piedra local y la técnica de mampostería en seco, la casa reduce su impacto ambiental y se ancla física y culturalmente al lugar. No se posa sobre el terreno: emerge de él.
Cada piedra se coloca sin mortero, confiando en su peso y en la disposición cuidadosa. La irregularidad y la textura del material permiten que los muros se lean como elementos sólidos, estratificados y llenos de carácter. La construcción remite a las terrazas agrícolas y a las estructuras históricas cercanas, creando un diálogo silencioso con el paisaje. La piedra aquí es estructura, técnica y memoria.
Expuesta a vientos constantes, la casa se protege mediante su masa y geometría, no con resistencia. El espesor de los muros aporta estabilidad térmica, mientras que el contorno irregular facilita la circulación natural del aire. Diseñada como un volumen de una sola planta, cumple con la normativa local y equilibra cerramiento y apertura. La piedra delimita y, al mismo tiempo, conecta los espacios interiores con el paisaje.
El recorrido por la casa refleja su relación con el terreno. El acceso diario se realiza a través del garaje, integrado en el suelo del que se extrajo la piedra. La entrada principal asciende suavemente por la roca. Quien llega camina sobre el mismo material que forma los muros, siguiendo un sendero que descubre el paisaje de manera progresiva. En el nivel superior, la terraza y la piscina se abren a vistas a ambos lados, ofreciendo un instante de calma dentro de la reserva natural.
Casa Balma Murada es también una forma de proyectar basada en la observación y el respeto por lo que ya existe. Como dice la paisajista Teresa Moller: «Explorar el paisaje para comprender plenamente lo que hay en el lugar es siempre mi primer paso».
En este proyecto, esa exploración se traduce en arquitectura forjada por la piedra y la tradición constructiva: una casa que trabaja con el terreno, utilizando sus materiales y conocimientos para definir su forma y presencia.
Autoría y colaboradores
Autor
Información
Sección
Próxima



