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MUVIA _ MUSEO DEL VINO DE ALMENDRALEJO
Galería realización
Descripción
HACIA UNA ARQUITECTURA DE LÍMTES DIFUSOS
El proyecto de Museo del Vino de Almendralejo plantea y asume la dualidad que existe en el proceso de elaboración del vino. Ciencia y Arte, sistema y azar, técnica e inspiración son los opuestos que construyen, de manera mistérica, mágica, casi milagrosa, un buen vino.
Las naves de una antigua alcoholera albergarán el museo, tanto la zona expositiva como el área de fondos, almacenes y administración, reutilizando sus volúmenes, sus huecos, sus alturas y vacíos de forma que el propio continente-museo sea parte del contenido expuesto. La ampliación propuesta, que albergará usos adicionales al museo, se pega, se adosa al edificio preexistente, registrando sus quiebros, sus texturas, protegiéndolas, envolviéndolas en una piel de luz y de sombra. Esta construcción tiene un cierto grado de inmaterialidad frente a la abrumadora presencia y masividad del edificio rehabilitado: una nueva dualidad.
Mediante unos patrones prácticamente genéticos, el nuevo edificio invade el antiguo patio de maniobra de la alcoholera, ahora transformado en jardín del museo y lo incorpora al museo, construyendo una piel permeable, vibrátil, cambiante... Esta piel alberga los recorridos del museo, permitiendo que las piezas rehabilitadas se usen de forma completa, sin interrupciones. Otros espacios necesarios -sala de exposiciones temporales, salón de actos, vinatería- se producen como engrosamientos de este recorrido y volcados hacia el exterior. Así, en la zona de acceso al museo desde la ciudad, la piel-umbráculo se transforma en puerta que abre este espacio cubierto, ampliación de la calle, a un sorprendente jardín oculto, un jardín disponible para exposiciones al aire libre, auditorio, terraza, paseo..., un jardín de viñas donde poder observar distintas variedades, podas, portes..., completando el museo con este elemento vivo, origen del vino.
TIERRAS LABRADAS...
El proyecto de rehabilitación de la antigua Alcoholera como museo del vino en Almendralejo, de los arquitectos Daniel Jiménez, Beatriz Martínez y Jaime Olivera es fruto de una mirada contemporánea, crítica, capaz de establecer estrategias que explican cuanto el modo de hacer arquitectura hoy en dia se encuentra alejado de aquel que da forma a la alcoholera existente.
Una oposición que se manifiesta en primer lugar, de una forma muy visible, en la elección de los materiales que, con vocación de cierta inmaterialidad, construyen la ampliación – una nueva “dualidad”, en palabras de los autores-.
Y, sin embargo, esta visibilidad inmediata de la estrategia material del proyecto corre el peligro de enmascarar aquellos otros gestos críticos que a nuestro entender son mas valiosos y menos visibles, como la estrategia “vegetal” de la geometría, o la construcción al mismo tiempo de llenos y vacíos, que transforma radicalmente el modo de producirse la arquitectura.
De este modo, frente a una geometría de construcción basada en la definición de una crujía que luego va a ser dividida, una crujía sensiblemente paralela que supone la existencia de un orden exterior o establecido –un pensamiento previo que se impone sobre el lugar, diríamos-, la ampliación va a adoptar una geometría mucho más viva, más cercana a las formas de las vides. Una geometría que crece como lo haría los vegetales, sin simetrías, sin un orden previo, atenta nada mas a buscar el sitio según el sol o la humedad, o la distancia a los demás, tal como lo haría la rama de un castaño, uno de esos castaños del pintor Godofredo Ortega Muñoz que tanto gustan a los autores.
La familia de formas así resultante va a dar paso a la segunda estrategia de subversión, y aquí vemos una forma de colonización del patio en la que vacios y llenos van a dibujarse entrelazados, como si fueran pensados al mismo tiempo. En efecto, queda atrás esa forma de colonización que consideraba suficiente construir en el perímetro y de forma paralela a la calle, y que consideraba por tanto protagonista unico a la construcción dejando el espacio alrededor como espacio sin más, como “aquello que quedaba después de construir” . Pues si algo caracteriza hoy la arquitectura es que el protagonismo ha sido depositado en el espacio libre, en “aquello que está entre lo construido”.
Esta radical modificación del pensamiento de la arquitectura, que está ligada a la importancia de la naturaleza, a la condición “ciega” de los edificios, a la mutabilidad de los interiores, a su necesaria visibilidad exterior, encuentra en el proyecto del Museo del Vino una expresión decidida pero serena. Es precisamente esa geometría de “comportamiento” organico, es decir, orgánico en su forma de proceder, la que logra imaginar unos espacios “entre los espacios”, un conjunto de lugares que se traban con los jardines, y con la naturaleza, donde el concepto de transparencia se expande, y nos interroga sobre el sentido tradicional de las palabras exterior e interior...unos espacios que esperamos pronto poder disfrutar, en vivo y en directo. Mansilla + Tuñón, arquitectos. Octubre 2006
Autoría y colaboradores
Autor
Información
Dirección
avenida de santa marta, almendralejo (badajoz)
Fecha de fin
2008-01-01
Geolocalización
38.679774199999997,-6.402016699999990
Tipo de uso
Edificación
Sección
Próxima
I Edición 2006-2007
2008
II Edición 2008-2009
2010
III Edición 2010-2011
2012


