Logo Fundación Arquia
Logo

Centro de documentación FQ

Si aún no lo conoces te explicamos Qué es el Centro de Documentación FQ de Fundación Arquia

Contacto

Sede Oficinas

C/Barquillo, 6, 1º izda. 28004 Madrid

Sede Actividades Culturales

C/ Tutor, 16. 28008 Madrid

91 756 10 50

centrodocumentacion@arquia.es

Suscríbete

Suscríbete a nuestro boletín para estar al día de las últimas novedades y lanzamientos.

Al suscribirte, aceptas nuestra Política de Privacidad y das tu consentimiento para recibir actualizaciones de nuestra empresa.

© 2026 Centro de documentación FQ. Todos los derechos reservados.

Política de cookiesPolítica de privacidad
Centro de documentación FQ
InicioCatálogoCiclos
Logo

Centro de documentación FQ

InicioCatálogoCiclos
NOFIN | Arquia - Centro de Documentación

Cargando realización...

  1. Inicio
  2. /Catálogo
  3. /Realizaciones
  4. /NOFIN
RealizacionesPróxima

NOFIN

BURR

IMÁGENES

Descripción

Nofin es una cafetería y una tienda de ropa para ciclistas vinculada a la marca Endless. Se ubica en un enclave singular dentro de Madrid: en las inmediaciones de Madrid Río, un espacio público en forma de recorrido, que funciona como una infraestructura cotidiana: una ruta. El local asume, por tanto, una condición de parada, de punto de avituallamiento para una masa constante de ciclistas que recorren el borde del río. Más que un destino, Nofin se entiende como un umbral en mitad del movimiento.

La propuesta conceptual toma esa experiencia del ciclismo en ruta como punto de partida, pero la desplaza hacia un registro más abstracto: no se trata de ilustrar la bicicleta ni de construir una escenografía evidente, sino de capturar el clima material y espacial de la ruta: sus superficies, sus señales, sus elementos de protección y pausa. En contraposición, una parte del espacio asume la materialidad y el ambiente de un espacio doméstico; que prácticamente pide descalzarse, tumbarse en el suelo. El proyecto se construye, así, como una arquitectura de dos estados: exterior e interior, fricción y calma, asfalto y tatami. Dos mundos superpuestos que no buscan mezclarse por completo, sino coexistir como capas que se rozan.

El espacio principal se plantea como un fragmento de infraestructura trasladado al interior. El pavimento remite al asfalto: una superficie negra, continua, dura, que acepta el desgaste y la marca como parte de su condición. La señalética no aparece como gráfica corporativa pulcra, sino como rastro: pintadas de ánimo, mensajes breves y utilitarios, esa escritura improvisada que aparece en los grandes recorridos; un lenguaje de apoyo y orientación más que de representación. En esta zona, el mobiliario referencia los merenderos de estaciones de servicio: mesas robustas, directas, sin gesto doméstico, pensadas para parar sin instalarse. A su alrededor emergen elementos de borde y protección, quitamiedos, vallas y barandillas, que no se entienden como decoración, sino como dispositivos que ordenan el movimiento y acogen al visitante.

Frente a ese registro infraestructural, el espacio más doméstico opera como un interior de otra naturaleza: un interior pensado para el cuerpo, para el contacto directo con la piel. Los materiales se desplazan hacia lo cálido y lo táctil: madera, mimbre, textiles; superficies que absorben la luz en lugar de reflejarla. Aparecen referencias no como cita literal, sino como lógica de uso: el tatami como módulo y medida, la lámpara como control de atmósfera, el mobiliario como elemento bajo y próximo, más cercano a la postura que a la mirada.

El proyecto se organiza, por tanto, a partir de esa fricción controlada. No es una narrativa lineal, sino un montaje: el visitante atraviesa una primera capa que conserva algo de la calle y del recorrido, y se adentra progresivamente en otra que condensa calma y cuidado. La transición entre ambos mundos no se resuelve con un cambio temático, sino con una modificación gradual de densidad, de temperatura material y de acústica: de lo duro a lo blando, de lo expuesto a lo recogido.

En paralelo, la intervención asume una condición pragmática: el local arrastra “accidentes” propios del edificio: irregularidades, encuentros forzados, huellas de instalaciones previas. La estrategia material se plantea entonces como un sistema de unificación: un material (o una familia coherente de acabados) capaz de absorber esos incidentes, ordenarlos sin ocultarlos del todo y construir continuidad donde hoy hay fragmento. Más que “terminar” el espacio con capas innecesarias, se trata de fijar una lógica clara: una base continua que acepte la imperfección como dato, y sobre ella, una serie de elementos precisos (bordes, piezas de mobiliario, luminarias).

Autoría y colaboradores

Autor

Jorge Sobejano Nieto

Colaboradores

Ramón Martínez
Elena Fuertes
Jesús Meseguer
Natalia Molina
Amanda Bouzada
Marina Van Der Linden
Guillermo Hernández
Ricardo Morcillo

Fotografía

Maru Serrano

Constructor

Dasepa

Imagen Gráfica

Brigade 86

Project Manager

Hugo Huerga
Diego Andrés López
Ansón y Bonet

Información

Dirección

Puente de Segovia, 3, ESPAÑA

Fecha de inicio

2024-09-01

Fecha de fin

2025-02-10

Superficie construida

400

Coste por metro cuadrado

1500

Geolocalización

48.000000000000000,48.000000000000000

Tipo de uso

Reforma

Sección

Próxima

X Edición 2024-2025
2026

PLANOS

También te puede interesar

NORMAL FURNITURE
RealizacionesPróxima
,,

NORMAL FURNITURE

Parte de los diseños que nos rodean se interpretan como inexistentes, ya que se inscriben en elementos funcionales como herramientas, señales o maquinaria. Se asume que las decisiones formales, cromáticas y compositivas responden a pautas marcadas por la más estricta funcionalidad, aunque existen claras pautas estéticas. Forman algo así como una estética de lo funcional, que sin embargo tiene patrones muy marcados: colores planos y elementales; rasgos ergonómicos o una tendencia a la abstracción en su forma, que hace difícil reconocer su escala cuando están fuera de contexto. Normal Furniture toma patrones de color y forma propios de estos elementos. La serie se compone de un perchero, un toallero, una mesa y una estantería, que se complementan con diferentes materiales que configuran las superficies de apoyo de los elementos que lo requieren.

BENITO
RealizacionesPróxima

BENITO

Benito es la transformación de un antiguo espacio en desuso en una pequeña vivienda.

La intervención parte de la morfología preexistente: un local dividido en dos franjas, una a nivel de calle con 4 metros de altura libre, y otra elevada 180 cm, permitiendo el paso de vehículos hacia el garaje. Esta configuración en “L” obliga a introducir una escalera, que se convierte en el elemento central del proyecto. Además de conectar niveles, contiene almacenamiento, un aseo mínimo y espacio para electrodomésticos, todo oculto tras puertas que imitan su perfil escalonado.

La vivienda se organiza en un recorrido en forma de “U”, que comienza en la entrada desde la calle y termina en la fachada principal, en el nivel superior. Este esquema permite una transición progresiva de lo público a lo privado. Ambos niveles se abren al interior de manzana: el inferior a un patio comunitario y el superior a una terraza privada. La ventilación cruzada se favorece por la ausencia de tabiques, salvo en baño y aseo.

Para ocultar instalaciones comunitarias del edificio superior, se construye una media bóveda de cañón en la zona pública, generando una atmósfera irónicamente monumental en un espacio modesto del sur de la ciudad de Madrid.

Benito es la transformación de un antiguo espacio en desuso en una pequeña vivienda.

La intervención parte de la morfología preexistente: un local dividido en dos franjas, una a nivel de calle con 4 metros de altura libre, y otra elevada 180 cm, permitiendo el paso de vehículos hacia el garaje. Esta configuración en “L” obliga a introducir una escalera, que se convierte en el elemento central del proyecto. Además de conectar niveles, contiene almacenamiento, un aseo mínimo y espacio para electrodomésticos, todo oculto tras puertas que imitan su perfil escalonado.

La vivienda se organiza en un recorrido en forma de “U”, que comienza en la entrada desde la calle y termina en la fachada principal, en el nivel superior. Este esquema permite una transición progresiva de lo público a lo privado. Ambos niveles se abren al interior de manzana: el inferior a un patio comunitario y el superior a una terraza privada. La ventilación cruzada se favorece por la ausencia de tabiques, salvo en baño y aseo.

Para ocultar instalaciones comunitarias del edificio superior, se construye una media bóveda de cañón en la zona pública, generando una atmósfera irónicamente monumental en un espacio modesto del sur de la ciudad de Madrid.

BERNABEU MKT
RealizacionesPróxima

BERNABEU MKT

El espacio se concibe como un paisaje artificial, casi una maqueta grande, que recuerda a ciertos juegos infantiles, en los que grandes cajas u otras piezas sobredimensionadas componen una pequeña ciudad. Una urbanidad estrecha, densa y ligeramente laberíntica.
La organización en planta parte de una distribución estándar de mercado, conformando pasos lineales y puestos alineados a ambos lados. A partir de esa lógica, estas bandas iniciales se fragmentan en piezas independientes, separadas entre sí, para posteriormente perder el órden reticular provocando una cierta sensación laberíntica. Por otra parte se introducen variaciones de tamaño y forma que generan pequeñas diferencias dentro de un conjunto homogéneo. Un equilibrio entre repetición y desviación. El perímetro del local concentra el programa de soporte: salas técnicas, aseos y oficinas de gestión, de modo que el interior quede liberado esa “ciudad interior”. El proyecto separa así lo infraestructural de lo urbano, permitiendo que el espacio central funcione como una pieza autónoma dentro de una envolvente operativa. Volumétricamente, cada pieza adopta la apariencia de un pequeño edificio. Un sencillo patrón, basado en una trama que recuerda a huecos de fachada, sugiere la imagen de un edificio de varias plantas reducido a escala reducida. El conjunto se lee como un tejido de construcciones próximas entre sí: una acumulación de volúmenes que conforman calles estrechas y perspectivas entrecortadas, reforzando la condición de interior urbano.
Buscando intensificar la sensación de estar en un espacio exterior, se introduce un elemento adicional: el toldo de medio punto. Este elemento está profundamente ligado a la imagen urbana del sur de Europa y, de manera muy específica a las calles de Madrid. En lugar de simular la luz solar, se recurre a una referencia retórica a un sol ausente: el toldo opera como protección de un clima que no existe y sin embargo queda referenciado. Al nivel compositivo, el toldo actúa como cierre de cada puesto, construyendo una fachada blanda y efímera que puede aparecer o desaparecer, haciendo que los volúmenes sean más o menos presentes según su estado.
Los toldos suelen arrastrar códigos cromáticos locales; en Madrid, por ejemplo, es común encontrar toldos verdes repetidos a lo largo de una calle. Aquí, cada volumen adopta un color distinto. El gradiente resultante funciona como cartografía interior para el visitante: atravesar el espectro guía el recorrido a lo largo del espacio; orienta sin necesidad de señalética y aporta una lectura continua del conjunto a través de una variación delimitada.

Con los toldos cerrados, cada puesto se comporta como un farolillo, tiñendo la luz con su color identificativo. Cuando el textil se desliza y se abre por completo, el volumen se desmaterializa: la estructura de soporte queda expuesta y el sistema revela su condición temporal, reversible y técnica. Esta alternancia entre presencia y desaparición introduce una dimensión dinámica al espacio,referenciando ritmos urbanos, cotidianos, de apertura y cierre.