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O'BOCHINCHE | Arquia - Centro de Documentación

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O'BOCHINCHE

BURR

IMÁGENES

Descripción

El proyecto toma como punto de partida la combinación de tres referentes de la tradición gastronómica gallega: la taberna, la feria del pulpo y la verbena.

Se toma como valor predominante la tradición vinculada al pulpo a feira, originariamente preparado en puestos callejeros durante las ferias periódicas en pequeñas poblaciones. Los espacios que acogen este proceso suelen estar cubiertos por carpas de lona plástica estandarizadas, con todo el proceso de preparación y cocción expuesto al visitante: almacenamiento de cajas y bebidas, barras de pan a la espera de ser cortadas, ollas humeantes, utensilios colgados de barras de apoyo, arcones de refrigeración y alimentos preparados y por preparar.

La estrategia se centra en trasladar los valores inherentemente efímeros de este espacio a un contenedor estático. El espacio recoge por tanto los recursos y mecanismos propios de las ferias convirtiéndose en una especie de carpa explotada. Un toldo de lona plástica recibe al visitante al acceder al espacio y vuelve a aparecer al fondo del espacio cerrando la zona de comedor. La experiencia se configura como un trayecto por distintos espacios de la gastronomía gallega informal.

El visitante accede a una taberna, pasa por la cocina y el almacén para llegar al comedor de feria y posteriormente a la carpa de verbena.
Cada uno de los espacios recoge elementos y materiales propios de estos espacios como el granito, el acero inoxidable o los enfoscados brutos. La naturaleza del espacio es infraestructural, acercándose más a una lonja que a un restaurante. Todo el espacio es inundable de manera que puede limpiarse fácilmente con manguera y haragán, gracias a un sistema de sumideros.

A nivel operativo se toman como referencia dinámicas y situaciones de los bares gallegos tradicionales. Todos los elementos del espacio quedan expuestos, desde las cajas de plástico en las que suministran las bebidas hasta los utensilios de cocina y ollas en proceso de cocción. Para facilitar este proceso se introducen una serie de elementos que actúan como estructuras de apoyo, marcadas en color amarillo, que hacen de puntos de cuelgue para cortinas, utensilios, mangueras de limpieza, luminarias, etc. Sumado a esto un proyecto de decoración informal va ocupando paulatinamente los muros perimetrales: fotos de los propietarios con la clientela, antiguas fotografías de equipos de fútbol, trofeos de ciclismo, figuras conmemorativas del Xacobeo o souvenirs de viajes de amigos y familiares.

La cocina actúa como corazón del proyecto, tanto a nivel espacial como conceptual. Se configura como núcleo de instalaciones desde el cual parten todos los conductos de extracción, ventilación y acondicionamiento del espacio. Es aquí donde también se sitúan tanto la maquinaria de cocina como las campanas extractoras.
Finalmente el espacio de comedor, a medio camino entre un almacén y un comedor de feria, queda cubierto por una lona plástica rayada en dos colores, que se configura como umbral entre un espacio interior y un espacio exterior.

O’Bochinche es una estrategia doble. Por un lado, una casa de comidas típica gallega que toma elementos de los ritos y costumbres populares de la zona y por otro un espacio que se vale de elementos técnicos para hacer posible un proyecto de restauración y cocina de vanguardia tradicional.

Autoría y colaboradores

Autor

Elena Fuertes González
Ramón Martínez Pérez
Alvaro Molins Jiménez
Jorge Sobejano Nieto

Fotografía

Maru Serrano

Colaboradores

Amanda Bouzada
Jesús Meseguer
Pablo Navas
García de los Muros

Acústica

Carma Ingeniería Acústica

Suministradores

Grupo Roig

Ingeniería

Jorpa Ingenería

Información

Dirección

CALLE, Rúa de San Pedro, 122, 15703, GALICIA, CORUÑA, ESPAÑA

Fecha de inicio

2022-02-01

Fecha de fin

2022-05-31

Superficie construida

155

Coste por metro cuadrado

800

material

Cemento

Tipo de uso

Reforma

Sección

Próxima

IX Edición 2022-2023
2024

PLANOS

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GUATA
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GUATA

Guata es un proyecto de recepción para el Centro de Arte Dos de Mayo de Móstoles.

El Centro de Arte Dos de Mayo se ha caracterizado prácticamente desde su creación por ser un museo con una marcada intención por ser un centro abierto, accesible, que permea con su entorno inmediato, evitando convertirse en un centro deslocalizado perteneciente a la élite intelectual de la capital. Se define como "institución blanda: una baja institucionalidad que permite la entrada a todo cuerpo posible" en palabras de Manuel Segado, director del CA2M entre los años 2016 y 2023. El proyecto para su nueva recepción parte de esta premisa del museo como un espacio de intimidad y proximidad con el visitante.

En concordancia con esta idea de centro abierto, su actividad desborda los límites habituales de lo que asociamos a un museo, siendo sede de festivales de música, talleres educacionales de muy distinto tipo, conferencias, grupos de trabajo, espacios de cultivo, espacios de estudio y lectura y, por supuesto, exposiciones. Partimos por tanto de un recibir ampliado y diverso, difícil de unificar en un elemento estático.

La propuesta buscó por tanto recoger estas premisas en un objeto dinámico, cambiante, con capacidad de reacción ante de agenda propuesta por el CA2M.

Guata funciona como un santo al que vestir: se trata de una estructura alámbrica con una cobertura cambiante; un vestido para cada temporada. Una clara diferenciación entre lo duro, el hueso y lo blando, la piel.

La parte dura se piensa como si fuera un esqueleto, que marca las líneas formales del cuerpo al que dará sustento, pero dejando una variabilidad formal relacionada con la masa que acabará de componer el cuerpo. En este caso se trata de una concatenación de elementos funcionales básicos llevados a su mínima expresión: una mesa, un mostrador y una estantería definidas por sus aristas alámbricas. Las conexiones entre estos elementos rompen con su sobriedad formal y funcional dando pie a la generación de nuevos volúmenes indefinidos, que difuminarán la silueta final. Estas conexiones se lacan en un color primario, verde primavera, marcando estas piezas como clave a la hora de leer este proyecto.

La parte blanda es la carne, la piel y el vestido. Se plantea un proyecto de temporada, es decir, una vestimenta acorde tanto con la temporada tanto a nivel climático como a nivel de programación de actividades del centro. Cada vestido responde al momento en que se encuentra el museo. La rigidez y la consistencia de cada tejido, genera una forma ligeramente distinta, pudiendo transmitir de forma distinta al visitante: cobijo, protección, seducción, provocación, etc.

El vestido con el que se inauguró esta pieza era un tejido carnoso, acolchado propio de abrigos y edredones. Se trata de un tejido guateado, término del que toma el nombre este proyecto: Guata. "A modo de una mesa camilla agigantada, deforme y tentacular, el mueble cobija a nuestras recepcionistas proporcionando el confort básico para poder realizar su función de cuidados." en palabras de Manuel Segade.

Guata es un proyecto de recepción cambiante, que busca su sitio y altera su aspecto en función del momento en que se encuentre el CA2M.

JM55
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JM55

El edificio de viviendas de la calle Joan Margall 55, construido en los años 70 en Madrid, replicó el paradigma de distribución de la época, consiguiendo encajar dos dormitorios, un baño completo, un salón y una cocina en 40m2. Las habitaciones independientes cumplían estrictamente los mínimos funcionales necesarios, reduciendo el tamaño potencial de cada una de las estancias. La transformación propuesta se opone radicalmente a este principio, desmantelando las divisiones entre los espacios y disolviendo los límites de los usos asociados a cada uno de ellos. Un núcleo central integra todas las instalaciones de la casa, siendo el aseo el único elemento que puede ser aislado completamente. El resto de materiales, usos y habitaciones se combinan y contaminan entre sí, de modo que los inquilinos duermen en el baño o se duchan en el salón. Un azulejo blanco brillo marca simbólicamente los usos húmedos que están presentes en toda la vivienda, revistiendo completamente la pieza central y los suelos cercanos a ésta. Este tipo de azulejo, de estética sencilla y humilde, claramente atribuible a los espacios servidores, rompe esta barrera para revestir paramentos verticales y horizontales de las zonas más públicas de la vivienda. La modulación 10x10 obligó a modular todos los espacios asociados al núcleo central, de manera que cada uno de los azulejos empleados en este proyecto se hayan podido colocar completos (sin cortes). La obsesión por el módulo y la uniformidad llevó a alicatar los planos habitualmente revestidos con azulejo, sino también falsos techos y suelos colindantes, en clara referencia a la Maison de la Celle-SaintCloud de Jean-Pierre Raynaud. Como estrategia opuesta, unos raíles incorporados en los techos dibujan un espacio totalmente diferente. Un proyecto textil de estancias temporales que encierran usos complementarios o que requieren de un grado mayor de intimidad o aislamiento. De esta forma se puede generar una cápsula de estudio, independizar un dormitorio o esconder la cocina. Materialmente las cortinas que delimitan estos espacios responden a los usos que proponen cobijar, de manera que el dormitorio se envuelve en una cortina confeccionada con edredones, mientras que el estudio puede aislarse mediante a una cortina de fieltro plegado. Finalmente es la ocupación por parte de los habitantes y la constelación de objetos que se integran en estos espacios lo que genera la imagen resultante: una combinación de la uniformidad de la pieza cerámica y la imprevisibilidad del día a día.

MSA. Mercado de San Antón
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MSA. Mercado de San Antón

A diferencia de otras estructuras de la ciudad como el Mercado de Vallehermoso o el Mercado de San Miguel, estructuras tradicionales que han pasado por un proceso de modernización de sus antiguos edificios, el Mercado San Antón cuenta con un continente contemporáneo, un edificio de nueva planta inaugurado en 2011 de reconocida calidad arquitectónica y una propuesta principalmente gastronómica y orientada al producto gourmet. Sin embargo, la Asociación de Comerciantes, detectando un cambio de interés en su público, más inclinado a situaciones mixtas entre compra de producto de proximidad y consumo gastronómico, plantea un concurso de arquitectura por invitación para renovar el mercado interiormente y poder adaptarlo a las demandas actuales.

Nuestra propuesta, ganadora de dicho concurso, plantea como principal intervención recuperar el núcleo central del mercado, transformándolo en una gran plaza, espacio de encuentro, foco de actividad e intercambio. Para ello se propone una estructura central que concentre la mayor parte de los puestos de abastos. Un núcleo centrado en el producto, en recuperar el mercar como foco principal. La estructura propuesta aúna en un único gesto varios puestos de mercado mediante al uso de un elemento continuo, que va tomando forma de mostrador, barra, urna o vitrina según las necesidades de cada puesto y producto. Una pieza de diseño contemporáneo basada en formas, elementos y materiales tradicionales, como son el granito o acero inoxidable, habitualmente usados por sus condiciones de durabilidad e higiene.

Esta estructura, se completa a través de un elemento común de cierre que funciona simbólicamente como bisagra entre el mercado de abastos (más diurno) y el gastronómico (más nocturno): una serie de seis cierres contrapesados, realizados con malla electrosoldada plegada sobre sí misma, que hace las veces de cartel elevable, mostrando los productos que se pueden adquirir allí cuando el puesto está abierto, y un cartel elevado, que ejerce de icono y punto de referencia para los momentos en el que el mercado tradicional está cerrado, pero el mercado gastronómico está en plena ebullición. Este gesto no solo tiene ambición de concentrar la atención y la actividad principal de la planta primera, sino que también pretende solucionar los problemas de circulación que presentaba la distribución anterior, dispuesta en galerías perimetrales. Por otra parte, para intervenir en los espacios de circulación y exterior de los puestos laterales, trabajamos de nuevo fundamentalmente en la redefinición estética y material de mostradores y rótulos de cada puesto, recuperando materialidad y soluciones propias de los mercados de abastos: carteles retroiluminados realizados en policarbonatos celulares translúcidos, mostradores de acero inoxidable, e incluso la recuperación y puesta en valor de barras de cuelgue tan propias de los puestos de mercado. En la misma línea, se diseña junto con Arkilum una familia de luminarias en chapa galvanizada ondulada que refuerzan el hilo conductor material, haciendo las veces de falso techo reflectante de las zonas comunes.

Las obras de reforma interior del mercado de San Antón se realizaron sin cerrar un solo día el espacio por completo, lo que exigió que el proyecto se descompusiera en muchas pequeñas piezas que pudieran prefabricarse para ser posteriormente instaladas en el mercado de forma fácil y rápida.