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Activar una ruina moderna. Nuevo Espacio Cultural en el Teatro de Torredembarra.
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Activar una ruina moderna. Nuevo Espacio Cultural en el Teatro de Torredembarra.

Siete años después, en 2017, el nuevo Ayuntamiento de Torredembarra convoca un concurso para activar parcialmente el edificio. El objetivo del nuevo consistorio es transformar el vestíbulo del Teatro-Auditorio en espacio cultural, una intervención de 635m² de superficie que tiene la voluntad de recuperar casi un 25% del edificio preexistente para poderlo abrir a la ciudadanía.

En el contexto de una realidad económica muy diferente a las circunstancias en que se concibió el Teatro-Auditorio, la propuesta de reforma y transformación tiene como objetivo reactivar el vestíbulo del edificio y se concibe como un pequeño manifiesto. El espíritu de la propuesta, ganadora del concurso, pretende aprovechar al máximo todo aquello preexistente que esté en buen estado, reciclando revestimientos, instalaciones, carpinterías y distribuciones y utilizando sistemas y materiales de bajo coste para minimizar el impacto económico y material de la intervención.

El proyecto se afronta a través de tres estrategias básicas:

En el interior, la eliminación estratégica de una de las dos escaleras gemelas que permiten subir al altillo que daría acceso al primer anfiteatro del Teatro-Auditorio, logra liberar el espacio necesario para habilitar un escenario en planta baja y dar sentido a la actuación y al programa propuesto.

Desde el punto de vista material, un solo gesto radical tiñe todo el espacio interior completamente de negro y unifica paredes, techos y pavimento desdibujando la geometría del vestíbulo. Con esta actuación se favorece la polivalencia del espacio, preparado para acoger tanto actuaciones musicales y teatrales de pequeño formato como exposiciones, talleres etc... Como contrapunto a toda esta veladura negra, aparecen algunos elementos de madera que activan y humanizan el espacio como mostradores, expositores, espacios de almacenaje...

Finalmente, en el exterior, se plantea un nuevo velo que actúa como zócalo del edificio y que representa el nuevo equipamiento. Una nueva fachada ligera y semitransparente materializada con chapa deployé protege el acceso y actúa como filtro entre el teatro y la ciudad, dando una nueva identidad al edificio renovado.

Esta intervención ligera y de bajo impacto económico se entiende como una primera actuación para llegar a habilitar el 75% restante del edificio, a través de varias fases. A medida que pase el tiempo y que el consistorio tenga disponibilidad económica, existe la posibilidad de extender esta intervención al resto del Teatro-Auditorio, de forma que los ciudadanos de Torredembarra puedan disfrutar de su equipamiento en plenas condiciones.

Mediona 13. Otra manera de habitar la ciudad histórica.
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Mediona 13. Otra manera de habitar la ciudad histórica.

La capacidad de las ciudades históricas para evolucionar y transformarse da lugar a escenarios urbanos ricos y complejos. En estos entornos multitemporales la memoria se encarga de cohesionar los diferentes estratos históricos que conviven en un mismo espacio formado a partir de un diálogo a través del tiempo. Resultado de todos estos procesos acumulados y gestada a través de acciones espontáneas se origina una ciudad heterogénea generada a través de la interacción de varios objetos y tejidos de tiempos y culturas diferentes que forman una unidad física y simbólica compacta y coherente.

La forma urbana del casco antiguo de Tarragona se fundamenta en el trazado de la acrópolis ciudad romana, situada en la cima de un pequeño promontorio frente al mar. Esta pequeña ciudadela amurallada se organizaba a través de tres plataformas escalonadas: el templo de Augusto en el punto más alto, dónde hoy se levanta la Catedral, la Plaza del Fórum, desde dónde se administraba la Provincia, y el Circo, en la terraza inferior. A partir de la estructura de la ciudad romana y a través de sucesivas transformaciones a lo largo de la historia, floreció un fragmento de ciudad complejo y diverso en el que la masa edificada, el espacio público actual, y el día a día de los ciudadanos conviven con los vestigios de la ciudad romana y las sucesivas transformaciones posteriores medievales, renacentistas y modernas.

Sin embargo, hoy día, el casco antiguo de Tarragona, como en muchas otras ciudades, se encuentra en una situación complicada entre la nostalgia y el abandono. La regeneración de la ciudad histórica y, sobretodo, de su substancia principal, la vivienda, es una obligación y una necesidad, por un lado porque es la parte de la ciudad que guarda su memoria y contiene los tejidos más interesantes, y, por otro, porque ofrece un modelo de ciudad compacto, denso, híbrido, humano y agradable que ofrece todo lo que desearía cualquier propuesta de ciudad eficiente y sostenible.

Mediona 13 es la rehabilitación de una de las numerosas casas deshabitadas del centro histórico de Tarragona, y la intervención consiste en reactivar la vivienda para permitir que su uso sea flexible, mejorar sus condiciones de habitabilidad haciendo llegar la luz natural y ventilación a todos sus espacios, e intentar preservar al máximo la esencia, la memoria, y el espíritu de la construcción existente reproduciendo los propios códigos de formación de la ciudad histórica, es decir, utilizando la superposición y la acumulación de las distintas capas del tiempo como herramienta de proyecto.

3 en 1. La vivienda está formada por una planta baja, tres plantas y un altillo. Cada planta corresponde a una unidad íntima que contiene espacios para cocinar y comer, limpiarse y descansar. A la vez, una gran variedad de aperturas interiores posibilitan la permeabilidad entre el espacio íntimo y el común, conformado por los accesos y salas colectivas. De este modo, las unidades pueden funcionar tanto de manera independiente, como en relación a las otras. La vivienda, pues, se puede entender como 3 casas en 1: una casa entre medianeras que puede acoger desde 3 pequeñas unidades de convivencia a una gran familia.

La vivienda se sitúa entre tres medianeras y una fachada en la calle Mediona, una calle estrecha situada sobre lo que un día fue la antigua Plaza romana del Fórum Provincial. La intervención sobre la casa se articula a través de dos estrategias fundamentales, conseguir que la luz natural y el aire lleguen a todos los rincones de la vivienda, y rehabilitar y re-adaptar la estructura de la casa a las necesidades de la vivienda contemporánea.

Por un lado, la mejora de la iluminación se consigue a través de una nueva puerta de acceso transparente en la calle que permite que la luz viaje por el corazón de la casa, la plaza interior que recibe a sus habitantes, y fluya a través de la escalera hasta las viviendas mediante una sucesión de nuevas ventanas interiores que, a la vez, proporcionan nuevas relaciones visuales entre los espacios comunes y las viviendas. En la parte posterior de la casa, se procede al ensanchamiento de un patio existente al que se le abren nuevas ventanas y puertas de balcón, permitiendo introducir luz en los espacios traseros, y permitiendo la ventilación cruzada de todas las viviendas. Las diversas ventanas interiores dejan que la que la luz se deslice por las fachadas de este atrio colectivo y llegue a todos los espacios.

Por otro lado, la estructura de vigas de madera y entrevigado cerámico sostenida por las medianeras se refuerza con parteluces, sustituyendo las vigas que por acción de las termitas no fue posible preservar. La escalera se refuerza con platinas y redondos que a la vez son su barandilla. Los muros de medianera se tratan y, donde es necesario, se desnudan para ser cosidos y consolidados. En estos muros se descubren colores que corresponden a las diversas vidas que ha tenido la casa y que son empleados en los nuevos elementos estructurales. El azulete es el color elegido para el espacio común de planta baja y la escalera, un color ya existente en esta zona de la casa y que tradicionalmente se empleaba por razones higiénicas en fachadas y aperturas como medida de protección frente a plagas y malos espíritus.

El proyecto propone un diálogo con las distintas capas del tiempo para construir un collage que acepta el juego y el azar.

SDA. Servicio de Distribución de Alimentos de Cáritas
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SDA. Servicio de Distribución de Alimentos de Cáritas

El barrio de Camp Clar, creado a principios de 1960 para alojar a los trabajadores de las empresas petroquímicas que aparecieron durante la industrialización de la ciudad, forma parte de esta familia de polígonos de rápida construcción que funcionan normalmente vinculados a las ciudades pero mantienen a la vez su propia autonomía y adoptan una morfología urbana clásica basada en la disposición orientada de grandes bloques aislados con plantas bajas libres y espacio público a su alrededor.

Con el paso de los años, Campclar ha ido acogiendo a las sucesivas llegadas de inmigrantes a la ciudad gracias a unos alquileres muy asequibles, convirtiendo el barrio en un espacio de convivencia entre distintas culturas con un alto índice de desempleo y problemas de integración social.

El nuevo centro de distribución de alimentos del barrio es una intervención mínima de iniciativa conjunta entre Cáritas diocesana y la parroquia del barrio, está gestionado íntegramente por voluntarios y pretende contribuir a mejorar las condiciones de vida de los vecinos más desfavorecidos.

El centro se sitúa en un terreno adyacente a la iglesia del barrio y fue diseñado para dar respuesta a tres exigencias básicas que desde el principio se consideraron imprescindibles: seguridad frente a intrusiones, un plazo de ejecución muy corto para poder acceder a una subvención y unos recursos económicos muy limitados.

De esta manera, fruto de la reflexión colectiva entre todos los agentes implicados, el proyecto fue diseñado y construido en tres meses (un mes y medio para elaborar el proyecto básico y de ejecución y un mes y medio de construcción) con un presupuesto de contrata de 634€/m2, contando con la colaboración de 120 voluntarios para realizar los acabados en una sola mañana.

El proyecto se concibió mediante una doble lógica industrial-artesanal que refleja las dos realidades que persisten en el lugar, y dialoga con sus vecinos a través de la materialidad y de algunos acentos geométricos que matizan su rotundidad volumètrica y le confieren escala y vibración.

Programáticamente el edificio se organiza en tres franjas: una zona de almacén vinculada al acceso rodado desde la calle, un ámbito de servicio que actúa como filtro, y un espacio de distribución vinculado al acceso peatonal desde la plaza de la iglesia, que actúa como punto de reunión previo al inicio del servicio de distribución. En este último espacio de distribución, los usuarios, que disponen de unos puntos según su situación económica y personal, realizan un recorrido donde eligen los alimentos que más necesitan.
La separación entre los tres espacios se realiza a través de dos divisiones situadas en la franja de servicio realizadas parcialmente con chapa deployé para conseguir la visión longitudinal de toda la profundidad del centro.

La naturaleza compacta y hermética del centro responde a requerimientos climáticos para el almacenamiento de alimentos y de seguridad. El edificio cuenta con dos entradas de luz natural permanentes, una ventana longitudinal en la fachada posterior protegida detrás de la celosía cerámica y un lucernario situado en una posición elevada. Cuando se realiza el servicio, el centro se abre a los usuarios permitiendo que el interior se inunde de luz natural.

Constructivamente se identifican fácilmente las dos lógicas que conviven en el edificio. En el eje longitudinal y en vinculación en el mundo industrial, la estructura se concibió como una secuencia de pórticos metálicos arriostrados cubiertos por dos cerramientos prefabricados continuos, tersos y ligeros que envuelven las fachadas laterales y la cubierta por el interior y por el exterior en toda su longitud, consiguiendo con este sistema disminuir costes y tiempo de ejecución.

En el eje transversal, en relación con el mundo artesanal y la materialidad del entorno, los muros interiores y exteriores perpendiculares se realizaron mediante elementos cerámicos de diferentes formatos y acabados colocados en distintas posiciones según sus requerimientos. La capa exterior de esta sucesión de muros paralelos la forma una piel cerámica porosa, rugosa, texturada y transpirable contextualizada con los edificios de la zona que vela porque el edificio se identifique plenamente con el barrio y el centro se perciba como una casa abierta a todos los vecinos.

Rehabilitación  y ampliación de los Talleres Gon-Gar
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Rehabilitación y ampliación de los Talleres Gon-Gar

El proyecto se compone de la transformación de una nave preexistente abandonada en edificio de oficinas (Nave B2), y la construcción de una nueva nave industrial diáfana adosada a la anterior que se utilizará como taller mecánico y zona de exposición productos (Nave B3). La reubicación de las oficinas en el centro del clúster y la construcción del nuevo taller ha permitido multiplicar la conectividad interna del conjunto y mejorar la calidad de vida laboral de sus trabajadores, aumentando la superficie útil en 938m², definiendo un total de 2.610m².

Urbanísticamente la recuperación de la nave preexistente y la construcción del nuevo taller industrial interrelacionan el conjunto con el entorno, compuesto fundamentalmente por viviendas unifamiliares entre medianeras de PB+2 con cubierta a dos aguas dispuestas rítmicamente cada 5m. El proyecto configura el nuevo frente urbano del clúster con la definición de un nuevo perímetro de fachada en esquina orientado al sur y al este que responde a las necesidades y características de su espacio interior y, simultáneamente, a su inserción y adaptación al paisaje urbano.

Dos estrategias, un sólo proyecto

El proyecto se concibe pues como una doble intervención de características muy distintas.

La transformación de la nave antigua se materializa a través de distintas acciones puntuales que dialogan con las preexistencias como la formalización de un nuevo doble espacio, la apertura de nuevas ventanas y de nuevos lucernarios que mejoran las condiciones lumínicas y espaciales de la nave, y la construcción de algunas estructuras ligeras de madera para definir los despachos privados y el mobiliario. Vaciar, recortar e insertar intentando conservar la esencia de la construcción original.

Por otro lado, el nuevo taller se concibe como una nave diáfana de 625m² de nueva construcción que se adapta a los límites de su parcela trapezoidal mediante una estructura ligera triangulada de celosías y vigas de acero soportada por pilares perimetrales. El entramado estructural que sostiene la cubierta integra una serie de lucernarios triangulares orientados al norte que permiten iluminar el espacio interior de manera natural. La sensación de ligereza del espacio interior de la nave contrasta con un exterior más rotundo y contextualizado que pretende adaptarse al lugar.

Pese a tratarse de dos piezas muy distintas con carácter propio, una de las claves del proyecto ha sido la búsqueda de la continuidad, el diálogo y la coherencia entre las dos construcciones y su relación con los elementos preexistentes y con el paisaje urbano.

En primer lugar, se ha concebido la estructura principal del nuevo taller siguiendo los ejes principales de la estructura de la nave existente. La conservación de la dirección y el módulo de la estructura de la nave antigua ordena y vincula los dos edificios y a la vez permite resolver de la misma forma el lado oblicuo del trapecio, absorbiendo la deformación geométrica en el tramo estructural de la fachada principal.

Por otro lado, funcionalmente los dos edificios quedan comunicados por el interior en planta baja gracias a la apertura de nuevas conexiones en lugares estratégicos que permiten la circulación de maquinaria y productos entre las distintas naves del conjunto. A la vez, a nivel de planta primera, el nuevo taller incorpora un altillo materializado con madera contralaminada que alberga la nueva sala de reuniones de la empresa. Esta sala, que se contrapone al vaciado del doble espacio de la nave existente desde donde es accesible en planta primera, funde los dos edificios y se manifiesta en la exterior a través de un gran lucernario que ilumina uno de los espacios más representativos del conjunto y pretende vincular volumétricamente las dos edificaciones.

Finalmente, la reinterpretación de las reglas geométricas y compositivas tradicionales del tejido urbano residencial de Benissanet permite integrar y establecer la continuidad urbana necesaria entre el nuevo taller, la nave existente y el entorno. Las dimensiones de las crujías estructurales, el ritmo de las vertientes de la cubierta y del perfil de la fachada lateral, la dimensión, situación, y proporción de los huecos, y el tratamiento textil de los muros de termoarcilla revestidos parcialmente con mortero de cal específicamente texturizado pretenden modular, desfragmentar, e integrar el nuevo volumen de aproximadamente 20x30m de lado en la morfología urbana existente.

Un refugio urbano. Casa Patio en Salou
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Un refugio urbano. Casa Patio en Salou

“No debió de ser muy diferente en Ur hace 5.000 años: los mismos ladrillos creados laboriosamente... los mismos espacios alrededor de un patio, los mismos muros, la misma transición de la luz a la oscuridad, el mismo frío después del calor, las mismas noches estrelladas, los mismos miedos, los mismos sueños...”. Aldo van Eyck.

La proliferación de urbanizaciones de baja densidad no para de aumentar, y con ello, la perpetuación de un modelo de ciudad genérico poco sostenible que consume demasiado suelo y recursos energéticos, y que construye una imagen urbana y un espacio público de escaso interés, monopolizado por la presencia de las vallas y los volúmenes variopintos de las distintas viviendas aisladas. En este caso, la urbanización de viviendas se dispone alrededor del Parque Arqueológico de la Villa Romana de Barenys, un edificio del siglo I a.C. destinado a la producción de cerámica para la construcción y la producción de ánforas para exportar el vino tarraconense. ¿Cómo afrontar entonces el proyecto de una vivienda en este contexto?

En continuidad con la cultura de los patios y el modo de habitar en los climas mediterráneos, recuperando la memoria latente de las villas romanas que articulaban el territorio agrícola del Ager Tarraconensis alrededor de la Salauris romana, ciudad conocida por su puerto estratégico, y con la intención de evocar las vivencias de infancia de Maria José entre las sombras vegetales, las albercas y los naranjos de los patios andaluces, se propone una casa patio, una casa introspectiva que acoja un oasis en su interior. Una vez más, los recuerdos y la memoria del lugar se activan para tratar de evadir una realidad inexorable.

La casa se articula a través de un único espacio fluido en planta baja que gravita alrededor de un atrio, la habitación central de la casa, y el proyecto se centra en la exploración atemporal del habitar entre interior y el exterior, entre lo oscuro y lo luminoso, entre lo incierto y la seguridad. La cerámica, material utilizado históricamente en la ciudad desde la época romana hasta la aparición de las primeras casas modernistas de veraneo a principios del siglo XX, es el material de construcción elegido.

En el perímetro, un muro macizo de ladrillo texturado y colocado en distintos aparejos protege la casa del exterior y procura aislamiento térmico e intimidad, generando un muro perimetral masivo solamente perforado en puntos muy concretos mediante celosías y ventanas.
Esta suerte de muralla protectora de cerámica que evoca los perímetros masivos de las medinas, envuelve un espacio central totalmente abierto y transparente matizado por porches, celosías pronto cubiertas por sombras vegetales y mallorquinas correderas que gradúan las condiciones lumínicas y de temperatura.

El ágora, que se abre hacia el sureste en busca de la luz, es el centro de la casa, el escenario donde convergen todas las estancias, el lugar colectivo, el espacio de relación, y la vez, es también un espacio intermedio de control climático que además de garantizar la ventilación cruzada, las circulaciones fluidas, las visuales profundas y la buena iluminación de todos los espacios, multiplica las dimensiones de la vivienda y permite incorporar el espacio exterior en el interior, evitando que los espacios no construidos de la parcela se entiendan como un residuo, sino en continuidad con los espacios interiores. Este fragmento de exterior en el corazón de la casa permite conectar la vida doméstica con el cielo y apreciar el paso del tiempo.

La casa se estructura a partir del eje de acceso en la fachada noroeste, que se materializa a través de la secuencia espacial formada por el porche de entrada, el recibidor, el porche exterior y el patio central. Este itinerario de acceso conduce directamente hacia el exterior, sin apenas poder adivinar donde empieza la vivienda. A partir de este episodio de acceso transparente, un primer cuerpo contiene los espacios colectivos y los espacios de servicio, y al otro lado del eje, un segundo cuerpo, que puede funcionar de forma autónoma, aloja el dormitorio principal.

Estos dos cuerpos envuelven y convergen en el patio, el refugio que Maria José había soñado para compartir momentos importantes con la familia y los amigos, el espacio deseado que evocaba su tierra y sus raíces y conectaba con la memoria del lugar.

Restauración y reconexión histórica de las fachadas de la iglesia de la Trinitat
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Restauración y reconexión histórica de las fachadas de la iglesia de la Trinitat

La forma urbana del centro histórico de la Tarragona contemporánea tiene como base fundamental la estructura urbana de la ciudad romana, que hoy aun persiste y organiza la vida de los ciudadanos.

La Plaza del Rey aparece como resultado de la transformación medieval de la plaza romana del Concilium Provinciae, espacio urbano que ocupaba la terraza intermedia de la acrópolis de la ciudad, construida en una colina cercana al mar.

Conjuntamente con el Templo de Augusto, situado en el punto más alto de la colina, y el edificio del Circo, situado en la parte más baja de la Acrópolis siendo parte de la fachada de la Via Augusta, estos tres espacios formalizaban les tres terrazas que organizaban el espacio de la parte alta de la Tarraco tardorepublicana y altimperial.

A principios del siglo XIX, en plena posguerra y en un contexto de precariedad económica provocado por el largo asedio del ejército francés, nace en este espacio multitemporal la actual iglesia de la Santíssima Trinitat, una iglesia austera de estilo barroco reconstruida sobre un antiguo edificio religioso que fue dinamitado por el ejército del general Suchet antes de abandonar la ciudad al finalizar la guerra del francés.

La nueva iglesia se construye con muy pocos medios en una esquina entre la Plaza del Rey y la calle de Santa Anna, justo enfrente de la Torre del Pretorio y en la posición por dónde dieciocho siglos atrás discurría el criptopórtico del Foro Provincial romano que envolvia perimetralmente la Plaza del Concilum, una de las plazas de mayor tamaño del imperio. La traza del criptopórtico romano se pede observar hoy en el pavimento de la plaza gracias a una acertada intervención para mejorar el espacio público del centro histórico de principios de los años 90.

La Plaza del Rey es hoy uno de los escenarios urbanos más significativos del centro histórico y es necesario tener presente que cualquier intervención sobre la iglesia puede tener influencia en el paisaje urbano del casco antiguo.

Para la restauración de las fachadas de la iglesia, hoy catalogada como Bien Cultural de Interés Local, se propone una intervención que tenga en cuenta la história del lugar, que desvele la memoria del edificio y que respete la estructura morfológica del monumento tal y como nos ha llegado hasta hoy, considerando su austeridad como un valor resultado de sus vicisitudes a lo largo de la historia.


La intervención se basa, en primer lugar, en limpiar y desvelar las diferentes capas constructivas de la iglesia.

En la fachada lateral, la eliminación de un viejo revestimiento de baja calidad para buscar restos del criptopórtico romano, que no se encontraron, permite visualizar antiguas aperturas que corresponden a otras vidas de la iglesia, quizás cuando funcionó como granero... También en esta fachada se eliminan los bajantes y se substituyen por unas gárgolas de zinc menos invasivas que se disponen aliniadas con los contrafuertes.

En la fachada de la plaza, un velo texturado y transpirable de mortero de cal substituye a un viejo revestimiento en malas condiciones y permitie redescubrir y realzar, por contraste, los elementos más singulares y valiosos de las fachada realizados con piedra de la cantera romana del Mèdol. El nuevo revestimiento se fragmenta en franjas horizontales que coinciden con la aliniación de las pilastras romanas. Las distintas texturas del mortero perimten una doble lectura de la fachada según la distancia desde donde se observa... También se sustituyen y se minimizan las carpinterias y se restauran las puertas.

En segundo lugar, el proyecto quiere devolver la lectura simbólica a las fachadas descubriendo elementos y aperturas muy significativas hasta ahora escondidas. El triángulo y los conjuntos de tres elementos vuelven a ser protagonistas del edificio. Durante la obra se descubren tres aperturas en el frontón que corona la iglesia y se localiza la tercera puerta en el basamento, actualmente tapiada... Así, hoy se pueden contemplar de nuevo los tres órdenes de tres elementos que estructuran la fachada de la Trinitat.


De cara al futuro, en una segunda fase de intervención, se propone reconectar históricamente la fachada de la calle Santa Anna a través de la representación del ritmo de las pilastras del criptopórtico del Foro Provincial romano, pretendiendo que con esta propuesta pedagógica de superposición temporal se haga visible y más comprensible la estructura del espacio de la plaza de la Tarraco romana. Esta intervención se plantea a través de la representación abstracta de las pilastras, más dirigida la expresión del ritmo y del espacio que a la literalidad de la forma, sin voluntad de entrar en discusiones estilísticas que aun no han sido del todo resueltas por los especialistas de la ciudad.

Nuevas sinergias en el barrio. Cafè Roquet espacio gastronómico
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Nuevas sinergias en el barrio. Cafè Roquet espacio gastronómico

En un local en planta baja abandonado y ocupado durante mucho tiempo por una gestoría, se plantea una actuación para concederle una segunda vida transformándolo en un luminoso espacio gastronómico que pueda acoger, además de los servicios de cafetería y restauración, usos educativos y culturales que puedan contribuir a la activación de este barrio de la ciudad de Valls.

El espacio se sitúa entre medianeras y presenta dos fachadas, una completamente transparente que se abre a la calle, y otra, en la parte posterior, ocupada parcialmente por una nave industrial.

La primera acción del proyecto consiste en buscar la máxima transparencia transversal para que la luz natural pueda llegar a todas las esquinas del nuevo café. Mientras en la fachada posterior se conciben unas aberturas en la parte superior para iluminar y ventilar las zonas de servicio, la fachada urbana es permeable y se abre al espacio público desdibujando sus límites. Su sección se amplia para generar un espacio habitable tanto desde el interior como desde el exterior y permitir, a su vez, la apertura total de las carpinterías de cada uno de los dos ámbitos de acceso.

La segunda estrategia de la intervención consiste en descubrir la estructura existente de hormigón, que divide un único espacio diáfano en tres ámbitos domésticos abiertos: el jardín, el comedor y la cocina.

Jardín

El espacio de entrada es un cojín entre la calle y el espacio central del café. El techo textil de bóvedas invertidas nos transporta a una carpa, un espacio festivo interior, o una pérgola exterior que forma parte de un jardín. El diseño de mobiliario de distintas dimensiones y materiales y la incorporación de vegetación dan lugar a una zona distendida, dónde los más pequeños encuentran también su espacio de juego. Las cualidades interiores y exteriores del espacio están reguladas por las grandes carpinterías metálicas de entrada, que, a su vez, formalizan un banco y una mesa que se apropian de la calle.

Comedor

El espacio central está protagonizado por una mesa de grandes dimensiones, un espacio donde reunirse y compartir que permite acoger una gran diversidad de actividades. Un banco con distintas mesas recorre una de las medianeras, dando opción de disfrutar de una zona más íntima. La otra medianera contiene un mueble-mostrador de servicio y almacenaje.

Cocina

La tercera crujía contiene la cocina, que se abre al espacio central, los baños y las instalaciones. Para acoger los espacios técnicos el pórtico estructural se completa con bloques de hormigón. El muro de bloques se combina con superficies de vidrio translúcido, que mantienen la intimidad de los espacios de servicio y a la vez transportan la máxima luz posible al espacio central.

El resultado es un único espacio sin atributos esperando a ser colonizado por objetos y usuarios. Un ámbito polivalente dónde todo es posible.

Casa para Pau & Rocio
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Casa para Pau & Rocio

Pau y Rocío son una pareja de jóvenes que, recién cumplidos los 30, se embarcan en la aventura de construirse su propia casa.

Esta es una pequeña casa pensada para ellos, dimensionada y contenida, en continua transformación y pensada a largo plazo. La escasez de recursos provoca la permanente inconclusión de la obra, que se irá completando con el tiempo… este carácter de indeterminación exige un proyecto de código abierto, receptivo al cambio. Hoy cumple con las exigencias de la pareja, pero y mañana?

El haber trabajado en el campo explica el fuerte vínculo de sus habitantes con la tierra, el paisaje agrícola del Baix Camp, y su determinación por vivir en este territorio. Desde el inicio son parte activa del proceso.

Botarell tiene una íntima relación con los campos de cultivo adyacentes. Situado a los pies de la sierra de Prades, la morfología urbana de esta población presenta unos límites muy difusos con el campo, tradicionalmente dedicado al cultivo de la vid, las almendras, las avellanas y los olivos. Un paisaje de secano y con una luz intensa que confiere una atmósfera parecida a la de las pinturas letárgicas de De Chirico.

Esta casa se construye en una parcela plana con vecinos a ambos lados situada en el límite entre un ensanche moderno y el campo abierto, de manera que se entiende visualmente como una continuidad del paisaje agrícola.

La estrategia de organización de la vivienda surge de la reactivación de la estructura geométrica latente de los campos de cultivo, pensados como eficientes sistemas de bandas paralelas. El proyecto se piensa como un dispositivo que nace de un orden paisajístico ancestral que ha organizado el territorio desde su primera culturización.

El paisaje como herramienta de proyecto.

La disposición del programa en bandas funcionales transformables y sectorizables que ocupan la máxima dimensión transversal permitida por la normativa persigue una solución lo más económica, lógica y eficiente posible.

La casa se organiza en gradientes de intimidad, se muestra introvertida por el lado de la calle y por los laterales, y se abre completamente al sur para garantizar luz natural, establecer una relación próxima con el exterior, minimizar las pérdidas térmicas y proteger la casa del fuerte viento del norte.

Con la utilización de materiales de la zona se intenta minimizar los transportes, utilizando a la vez las técnicas constructivas que dominan los industriales locales.

Con el aprovechamiento de las energías naturales se intenta minimizar el consumo de recursos energéticos, priorizando cuestiones como la orientación, la utilización de las aguas pluviales para el riego del huerto o los flujos de ventilación.

Una casa flexible y relacionada con el territorio, preparada para absorber los cambios familiares a lo largo del tiempo.

Estudio NUA
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Estudio NUA

Tarragona, situada estratégicamente en una colina, tiene una estrecha relación con el Mediterráneo. Esta dualidad geográfica permite encontrar puntos tan privilegiados como este estudio, uno de los pocos bajos de la ciudad con vistas al mar.

El proyecto trata de recuperar un local de 32m2 situado en la planta baja de la casa Antoni Rosell Fortuny, construida el año 1931 por el arquitecto Francesc de Paula Morera Gatell enfrente del Balcón del Mediterraneo, al final de la Rambla Nova.

La reforma se entiende como una nueva capa que se suma a la primera actuación realizada por Joan Tous Arquitectes y consiste en transformar un local que habia funcionado durante mucho tiempo como almacén en un lugar de trabajo amplio y luminoso.

La intervención se estructura principalmente en tres acciones.


Desnudar. Descubrimos la estructura original del edificio, un sistema de arcos y bóvedas que estructuran y ordenan el espacio, repicando ciertas partes de los muros y el forjado para recuperar la materialidad constructiva original del edificio, dejarlos respirar y evitar así su deterioro a causa de la humedad. Algunas partes de los muros y las bóvedas se pintan en blanco para mejorar las condiciones lumínicas del estudio.


Abrir. Potenciamos la relación entre el interior y el exterior fomentando el contacto visual con el mar. Eliminamos las divisiones que tapiaban los arcos transversales generando un único espacio diáfano, y conectamos visualmente el estudio con el espacio común de acceso y con el espacio público exterior abriendo una nueva gran ventana con marcos de madera.


Habitar. Finalmente, definimos y personalizamos el estudio mediante diferentes piezas de mobiliario de madera de pino hechos a medida que se adaptan a los espacios disponibles y caracterizan y especializan los distintos ámbitos del estudio.

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