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La propuesta parte de una serie de condicionantes responsables de la estrategia de proyecto; la forma triangular y desnivel de la parcela, el conjunto de viviendas que linda con la misma a sur, así como la necesidad de crear una pieza que sea visible desde la autovía pero al mismo tiempo respete la escala del entorno.
En base a estas premisas, se define una gran cubierta horizontal bajo la cual se organizan tres sectores; respostaje de coches, servicios y respostaje de camiones o vehículos de gran tamaño. A nivel de suelo, se aprovecha el desnivel descendente en dirección este-oeste y se modela mediante un importante movimiento de tierras que busca la continuidad del plano horizontal. Con esta operación, se consigue que las dos áreas de repostaje tengan distintas alturas libres, aprovechando la mayor para la zona de camiones en fachada oeste. Con esta solución, la cubierta se ubica a una cota inferior a las edificaciones colindantes, y con ello se consiguen preservar las vistas de las que siempre han disfrutado los vecinos.
En torno a la gasolinera se organizan otros servicios para caravanas, boxes de lavado y mantenimiento así como múltiples áreas de aparcamiento. A nivel de circulación, el tráfico se organiza rodeando la edificación estableciendo unos flujos claros que evitan problemas de seguridad. Los surtidores de la zona de coches se giran 45º con respecto a la trama ortogonal del conjunto, permitiendo el acceso lateral a la banda que conforman, lo que evita interrupciones del tráfico en el interior de la estación.
En el área central de la cubierta se organizan todas las piezas de servicios. El espacio principal viene definido por 4 fachadas de muro cortina que buscan desmaterializarse y fundir el interior con el entorno, que cuenta vistas al paisaje natural que rodea en gran medida la gasolinera. En este volumen de vidrio, se insertan tres cajas opacas que albergan servicios tales como aseos, cocina, instalaciones o almacén. Dos de ellas, se definen como volúmenes independientes con respecto a la cubierta principal y en sus techos se ubican lucernarios que permiten iluminar y ventilar de manera natural. Sobre la caja ubicada en fachada sur, se integran las oficinas del conjunto a modo de panóptico, permitiendo vigilar todos los espacios del conjunto. Volumen de cocina y almacén también cuentan con accesos independientes desde el exterior, lo que permite la descarga de producto de tienda y cafetería sin interferir con las circulaciones de los clientes. La caja de vidrio, con una altura libre de 4 metros, se organiza mediante el mobiliario articulando dos espacios; tienda y cafetería. Vinculada a la cafetería, una terraza permite hacer uso del exterior y desde la misma también se posibilita la entrada al edificio. Con esta solución, se define un total de tres accesos para clientes; desde terraza y desde ambas zonas de repostaje.
La estructura de la cubierta se resuelven mediante una estructura de cerchas metálicas, rematada en sus laterales con un acabado de aluminio y un falso techo de chapa grecada, del mismo material. La estructura apoya sobre pilares de hormigón armado, solución adoptada para resolver los arriostramientos de la misma, lo que evita que sean las cajas negras las responsables de este cometido. Esta solución es la responsable de conseguir la transparencia visual perseguida, evitando que llegan fachadas opacas hasta cubierta. Además, en el interior de los pilares se albergan las bajantes de la cubierta.
La estructura de pilares se organiza mediante pórticos que dan apoyo a las 3 cubiertas en las que se puede descomponer en planta la forma escalonada de la misma, ubicando los pilares de la caja de vidrio en el interior de esta, estrategia que una vez más, busca reforzar el carácter liviano de los espacios interiores.
El proyecto de iluminación tiene como objetivo convertir toda la pieza en una gran lámpara, visible incluso desde la autovía. Con esta solución se evita que su presencia durante la noche dependa de letreros luminosos y se recupera y refuerza la condición de transparencia que articula el proyecto. Se define una imagen nocturna de colores fríos que contrastan con los coloridos productos de tienda y el mobiliario de madera de la cafetería.

Dentro del marco de investigación de la tesis doctoral que estoy desarrollando “Simbiosis y fronteras entre arquitectura y espacios urbanos contemporáneos. Análisis de espacios intermedios en climas tropicales y templados”, se plantea el desarrollar dentro del programa de la beca ofrecida, una parte importante de este proyecto de investigación, el cual atiende a la dimensión urbana. Tal y como se puede apreciar en el título de tesis, ya aprobado, interesa el estudio de todo aquello que fomenta las relaciones entre arquitectura y espacio urbano.
Al tratar la dimensión urbana, se han desarrollado distintas prácticas que trabajan sobre distintos casos de estudios. Se trata de analizar modelos de ciudades con un carácter de “muy modernas” al ser ubicaciones que por temas climáticos y de avanzado desarrollo, evolucionan irremediablemente hacia modelos en donde hay un marcado carácter de lo público y en relación de simbiosis con la arquitectura que la conforman. Y cómo la dimensión del espacio público va más allá de las propias calles y parques. El caso de Nueva York es imprescindible. Acciones como la creación de High Park -que puede ponerse en paralelo a casos españoles como el soterramiento de la M-30 en Madrid- suponen un “dar la vuelta” a la ciudad. Espacios no protagonistas aparecen en escena y cambian todo el panorama urbano. La experiencia urbana ofrece nuevas alternativas. El espacio urbano no se restringe a la vía pública de las calles, sino que hay una evolución hacia modelos en donde el espacio público y el privado difuminan sus límites. El usuario crea nuevos recorridos que no son ni privados y públicos, que complejizan la trama urbana y le ofrecen nuevas opciones a la ciudad. Es necesario crear un plano de este nuevo escenario y compararlo con situaciones anteriores para entender cómo se desarrolla este fenómeno. La ciudad además, cada vez asume nuevas funciones que hasta el momento eran propias de la vivienda. Sin embargo, el nuevo contexto que vivimos hace que cambien las necesidades espaciales; nuevos modelos de familia, el alto precio del metro cuadrado, la evolución de la metrópoli hacia modelos 24/7, la era del dispositivo móvil… Si algo ofrece Nueva York es que nuestro futuro ya está allí. Anteponerse y tener los conocimientos para preparar a nuestras ciudades conociendo éxitos y errores es de gran utilidad. Si he visto algo en mis prácticas de investigación es que en Nueva York es donde aparecen las comunidades que hablan sobre el futuro urbano. Comunidades de urbanistas y arquitectos que teorizan como hacían en un pasado grupos como Archigram. Audi Urban Future Awards es uno de esos casos. Un concurso en donde se hacen propuestas dentro del contexto actual. Unas más realistas y otras más utópicas que abren nuevas vías de entendimiento de la ciudad. Conservación del patriminio y su adecuación, soluciones que caminan hacia la sostenibilidad, soluciones que trabajan sobre cómo asumir el aumento de densidad o la inclusión de nuevas variables como la fauna.
Con todo esto, creo que si todo este esfuerzo pudiera revertir en la creación de unas jornadas/encuentro/concurso -organizadas por arquia y la Academia de Bellas Artes de San Fernando-que teoricen sobre el devenir de nuestras ciudades españolas, se podría realmente haber conseguido aportar algo a nuestra sociedad. La situación tan especial, política y social que vivimos ha servido para detenernos y analizar el panorama. Podríamos tener todo para crear un proyecto capaz de crear un movimiento intelectual con la capacidad de interactuar con otras disciplinas y conseguir hacer ciudad de calidad

En las últimas décadas, muchos municipios han desarrollado normativas capaces de frenar esta expansión descontrolada en todos los sentidos, y al igual que ocurre en el presente proyecto, la normativa define variables constructivas que ante todo deben buscar el diálogo con la arquitectura del lugar. En este caso concreto, el Ayuntamiento de Valdáliga limita los materiales en cubiertas e incluso fachada, siendo conveniente hacer uso de teja roja, muros de mampostería, fachadas de madera o revocos.
El proyecto que se presenta a continuación parte de esta reflexión y el análisis de las condiciones de partida previamente descritas. Se plantea como una oportunidad para explorar un entendimiento que nace de la investigación y que va más allá de la réplica o el disfraz de la envolvente.
La investigación
Tras investigar sobre tipologías de la arquitectura vernácula cántabra acudiendo a obras de referencia como Casa y aldea en Cantabria, de Eduardo Ruiz de la Riva, se identifica un modelo a estudiar para posteriormente experimentar con él. La casa llana es el nombre de un tipología edificatoria de la arquitectura vernácula cántabra. Se trata de un modelo de vivienda de piedra de planta baja. Junto a la casa de dos plantas y solana entre hastiales, estas tipologías son las que se repiten con más frecuencia y por lo tanto pueden considerarse como los modelos de casa rural característicos.
La casa llana habitualmente no superaba los 3 metros de altura y en su entorno inmediato se organizaban el huerto, el patio donde se ubicaban el pozo o el hórreo, el corral y la era.
Las investigaciones de Casado Soto concluyen que parece muy probable que hasta el siglo XVIII estas construcciones albergasen personas y animales en un mismo habitáculo, pues las descripciones de la época no hacen referencia alguna a construcciones destinadas al cobijo del ganado. Ruiz de la Riva ha estudiado ejemplos que han llegado hasta la actualidad en los que en todos ellos se diferencian las áreas para vivienda y zonas de ganado, con acceso independiente desde el exterior. Habitualmente, la puerta de acceso a la vivienda se encuentra inserta en un arco de medio punto, mientras que el acceso a la cuadra se realiza a través de un hueco más sencillo adintelado. El bajocubierta de la cuadra se utiliza como pajar, mientras que el de la vivienda hace las veces de almacén de alimentos del campo.
Diversas investigaciones datan esta tipología en torno al siglo XVI, momento a partir del cual esas construcciones primitivas donde se mezclaban personas y ganado evolucionan hacia un modelo organizado de manera independiente, a la que más tarde se añade una prolongación techada habitualmente a sur o este, llamado portalón o soportal.
Los procesos evolutivos que describen las mencionadas investigaciones no pueden entenderse como lineales ni precisas, pero sí pueden ayudar a entender los rasgos dominantes de arquitecturas que son responsables en gran medida de definir la imagen de muchos pueblos y aldeas.
Tal y como se puede apreciar en los esquemas, en todos los ejemplos se puede identificar una paulatina compartimentación del espacio de vivienda, incluyendo dormitorios separados más adelante, cocina, bodega o sala de estar.
Interesa especialmente cómo el soportal adquiere un mayor protagonismo y el carácter lineal de estas construcciones encaja perfectamente en las estructuras urbanas de manzanas lineales de muchos de los pueblos de la zona. En los casos en los que la solana tiene un tamaño importante, aparece una estructura de pilares para soportar la estructura de madera de cubierta. De esta manera, se identifica una tipología conformada por dos hastiales de piedra cortafuegos en las fachadas medianeras, una solana en la orientación más soleada y una batería de estancias independientes en paralelo con acceso directo desde el soportal.
El proyecto
La vivienda se construye sobre una parcela en pendiente. El terreno se modifica mediante bancales que buscan la mínima alteración del perfil topográfico y definen una superficie horizontal en las cotas más altas para ubicar la vivienda. Desde este nivel, los habitantes de la casa consiguen apoderarse de unas vistas que se extienden varios kilómetros y aislarse visualmente del camino de acceso.
A partir del esquema de casa llana, la actual propuesta recupera esta organización. Se trata de una vivienda a dos aguas, con un marcado carácter longitudinal. A norte y sur, dos hastiales de mampostería enmarcan la construcción, reservando las fachadas este y oeste para soluciones de vidrio y madera.
En una banda se organiza la zona de noche y en paralelo, las zonas comunes organizadas en una solana híbrida que ha sido alterada mediante un acristalamiento parcial de la misma. En la fachada sur se ubica el porche, mientras que la norte se destina a zona de entrada a la vivienda. Entre una y otra, salón, comedor y cocina. Este espacio se articula con respecto a la entrada mediante un habitáculo cerrado que alberga un cuarto de instalaciones.
Para poder poder entender el área de zonas comunes como una solana, primero resulta necesario proyectar un espacio continuo. Además, se proyecta una solución de fachada de vidrio con marcos ocultos y juntas coincidentes con la estructura de pilares de madera en fachada que pretende desaparecer. Entre el porche y el salón, un volumen negro alberga la chimenea, permitiendo en todo momento organizar el mobiliario mirando hacia el exterior apoderándose de las vistas del espectacular entorno. La cocina en isla y el comedor forman un conjunto que además e amuebla con madera lacada en color negro brillo, que junto a los espejos de la pared trasera vuelven a introducir la ermita del pueblo y el paisaje del entorno en el interior.
En paralelo a esta banda, se organizan 3 dormitorios y 2 baños. El acceso se realiza desde las zonas comunes, evitando pasillos y articulando las distintas áreas dentro de este espacio continuo. En el eje longitudinal de la vivienda se proyecta un altillo que hace las veces de espacio de almacenamiento y al mismo tiempo se utiliza como zona de descanso en los dormitorios.
En paralelo a este planteamiento, el sistema constructivo de la vivienda integra todas las ventajas de las soluciones actuales. Sobre una losa de hormigón armado se levanta una estructura de bastidor ligero de madera en su totalidad. Este tipo de sistemas constructivos permite hacer el montaje de la envolvente en apenas 10 días y además, el propio sistema consigue construir una primera envolvente aislante, ubicada entre los montantes. Para el montaje de la cubierta se opta por un sistema prefabricado consistente en paneles autoportantes de16cm de espesor. El sistema comercializado ofrece paneles con un máximo de 4 metros de longitud, medida que se tiene en cuenta desde el inicio del proyecto y que define la crujía de la vivienda. De esta manera, en una primera fase constructiva se consigue generar una envolvente en cubierta y fachadas con un aislamiento continuo que más tarde se refuerza con trasdosados hacia el interior y fachadas de madera de alerce ventiladas y aisladas al exterior. En las fachadas norte y sur, dos hastiales de piedra caliza de la zona completan la propuesta, con aperturas que permiten modelar paramentos como el del porche, convertido en un gran banco de obra, que además permite un mejor aprovechamiento del espacio. Por último, en cubierta se instalan un tipo de tejas planas que permitirán en un futuro ser sustituidas por tejas solares.
La vivienda utiliza un sistema de aerotermia que alimenta el suelo radiante y resuelve la demanda de agua caliente sanitaria. En todo momento se ha planteado una construcción de consumo casi nulo, conseguido con los altos niveles de aislamiento de la envolvente. Además, la orientación este de la vivienda, consigue que la vivienda cree un efecto invernadero controlado en las primeras horas del día durante el invierno, lo que también reduce la demanda para calefactar las estancias principales.

Ante esta situación, se plantea hacer un proyecto de vivienda que esquive todos estos referentes y en lugar de inspirarse en la arquitectura vernácula para hacer una nueva propuesta, se plantea fijar la atención en las construcciones agrícolas, edificaciones que colonizaron el lugar y cuyas soluciones buscan la mejor de las respuestas para sus necesidades en un contexto climático de lluvias constantes durante todo el año.
El origen de la obra parte de un proyecto de ejecución que poco tiene que ver con el resultado final. Realmente, ese proyecto de ejecución dejaba definidas cuestiones formales y programáticas, pero fue durante la obra cuando acabó de definirse. La obra fue gestionada por sus promotores, parte activa de un proceso de diseño abierto y colaborativo. En su evolución han primado cuestiones que tienen que ver con una sostenibilidad económica y medioamiental, y no la imposición de soluciones y estilos.
La vivienda se organiza en una sola planta con tres volúmenes a dos aguas conectados entre sí. El volumen central alberga el acceso principal a la casa, salón, comedor y dos porches, uno cubierto y otro descubierto. En el volumen sur se organizan tres dormitorios y un baño. El acceso a las distintas estancias se realiza a través de un pasillo que es al mismo tiempo zona de estudio. Una larga mesa paralela a un ventanal que se abre al jardín transforma este espacio en un estudio multifuncional, una cuestión de gran relevancia durante un confinamiento. El tercer volumen incluye cocina, sala de instalaciones y garaje.
Como base del proyecto, se planteó una vivienda con un alto grado de sostenibilidad a nivel de consumo energético. Para ello, en la primera fase de la obra se estudiaron múltiples soluciones para la envolvente comparando inversión y nivel de aislamiento. Tras tantear diversas soluciones como construcciones de bastidor de ligero de madera, steel frame o soluciones de modulares de hormigón celular, finalmente se decidió emplear un sistema constructivo de estructuras monolóticas de hormigón armado con alma de material aislante. Se trata de una construcción que presenta un despiece de la casa en material rígido aislante que una vez ensamblado en obra se completa con la proyección de hormigón sobre un armado que discurre en paralelo a la envolvente. Junto al aislamiento en trasdosados interiores se consigue alcanzar uno de los principios básicos de una vivienda eficiente, un alto de nivel de aislamiento.
A continuación se estudiaron diversas opciones para proceder con el sistema de climatización de la vivienda, para finalmente instalar un sistema de aerotermia y recuperador de calor conectado a una instalación por conductos de ventilación, lo que aporta un control absoluto de temperatura y humedad tanto en invierno como verano. Además, se suplementa con una instalación de paneles fotovoltaicos que permite cubrir gran parte de la demanda eléctrica. La ventilación mecánica de la vivienda evita pérdidas al ventilar de manera natural y además la renovación continua garantiza una gran calidad del aire, otra cuestión de gran relevancia en el momento en el que se diseña teniendo en cuenta nuevas variables como puede ser una pandemia. La inversión económica de esta instalación era superior a la de una instalación clásica, razón por la cual en paralelo se definió la solución de envolvente. Una vez claras las prioridades de la propiedad, se decidió optar por una solución que compensase la inversión optando por una envolvente de chapa grecada tanto en cubierta como fachada. Además de su económico precio, su sencilla instalación también permitió a la propiedad acometer estos trabajos, además de ofrecer una correcta durabilidad y bajo mantenimiento. Las aguas pluviales discurren por cubierta y fachada y se recogen en unas rígolas a nivel de suelo que discurren por el perímetro de la edificación. Cuando se elegió el modelo, se busco una marca comercial que además contase con la misma sección de chapa en metacrilato, a instalar en el garaje, el cual se construye con una sencilla estructura metálica.
La vivienda ya está habitada pero aún no se ha terminado. En futuras obras, un patio en esquina ocultando el baño del módulo sur completará el acceso a la vivienda, el cual durante la noche se ilumina gracias a las fachadas de metacrilato blancas retroiluminadas. También, se completará la urbanización y se ejecutará una piscina. Como proceso abierto y sostenible, no es de extrañar que el proyecto se extienda en el tiempo y crezca de manera lenta testando.