Logo Fundación Arquia
Logo

Centro de documentación FQ

Si aún no lo conoces te explicamos Qué es el Centro de Documentación FQ de Fundación Arquia

Contacto

Sede Oficinas

C/Barquillo, 6, 1º izda. 28004 Madrid

Sede Actividades Culturales

C/ Tutor, 16. 28008 Madrid

91 756 10 50

centrodocumentacion@arquia.es

Suscríbete

Suscríbete a nuestro boletín para estar al día de las últimas novedades y lanzamientos.

Al suscribirte, aceptas nuestra Política de Privacidad y das tu consentimiento para recibir actualizaciones de nuestra empresa.

© 2026 Centro de documentación FQ. Todos los derechos reservados.

Política de cookiesPolítica de privacidad
Centro de documentación FQ
InicioCatálogoCiclos
Logo

Centro de documentación FQ

InicioCatálogoCiclos

Cargando realización...

4 ESTACIONES | Arquia - Centro de Documentación
  1. Inicio
  2. /Catálogo
  3. /Realizaciones
  4. /4 ESTACIONES
RealizacionesPróxima

4 ESTACIONES

ba-rro

Fotografías Maru Serrano

Autoría y colaboradores

Autor

Marta Badiola Ramos
Jorge Pizarro Montalvillo

Fotografía

Maru Serrano

Suministradores

Félix Campo S.L.

Información

Dirección

Pirineo Aragones

Fecha de inicio

2022-10-01

Fecha de fin

2023-12-01

Superficie construida

230

Coste por metro cuadrado

1600

material

Acero

Tipo de uso

Rehabilitación

Sección

Próxima

IX Edición 2022-2023
2024

También te puede interesar

MARTON
Realizaciones

MARTON

BV9
RealizacionesPróxima
,

BV9

Reformar no es sólo corregir. Es descubrir, desarmar certezas y proponer otras formas de habitar.

La casa ya no se defiende del exterior. Una vista se abre donde antes había un muro ciego. La casa se despliega en todas direcciones, se conecta con la ciudad, con la luz. El horizonte, antes fragmentado, ahora se recorta en grandes paños abiertos.

En planta, una diagonal irrumpe en la estructura original, un reflejo de una estructura existente. Desvía recorridos, desplaza ejes, rompe la rigidez de la ortogonalidad heredada. Lo que eran límites ahora son transiciones.

Reformular la casa es repensar su equilibrio programático. No se trata de abrirlo todo sin medida. Diseñar no solo el objeto, sino también el vacío: las relaciones, las circulaciones, los estrechamientos y dilataciones. Planos que se desplazan, puertas que no son barreras, sino umbrales. Espacios que cambian según el momento, que se diluyen, desbordan o comprimen. Espacios líquidos en su estado más fluido. La personalidad de la casa acompañando los estados de ánimo de las personas que la habitan. Momentos de expansión que preceden a otros de recogimiento.

Pedirle a la materia que confirme una idea es proyectar sobre la materia. Cuando el proyecto antecede a la materia con la que acaba por construirse. Definir primero una idea y después el material con el que formalizarla. La materia como medio. La materia ejecutando. Podría ser esto, o lo otro. Y entonces aparece la madera como solución adecuada. Madera como abstracción, como textura en plano geométrico, como todo lo contrario a lo que es en su estado natural. Tecnología aplicada. Tan parecida al acero inoxidable.

Y luego viene el color, y los colores, que singularizan, delimitan donde no hay límites, señalan, y se hacen oír. Más color.

El riesgo calculado está en cada gesto. Respetar lo que la casa era sin miedo a transformarla. Desafiar la lógica constructiva sin traicionar su esencia. Nuevos objetos y materialidades que conviven con la preexistencia. Mantener la memoria para permitir un futuro.

Reformar no es sólo corregir. Es descubrir, desarmar certezas y proponer otras formas de habitar.

La casa ya no se defiende del exterior. Una vista se abre donde antes había un muro ciego. La casa se despliega en todas direcciones, se conecta con la ciudad, con la luz. El horizonte, antes fragmentado, ahora se recorta en grandes paños abiertos.

En planta, una diagonal irrumpe en la estructura original, un reflejo de una estructura existente. Desvía recorridos, desplaza ejes, rompe la rigidez de la ortogonalidad heredada. Lo que eran límites ahora son transiciones.

Reformular la casa es repensar su equilibrio programático. No se trata de abrirlo todo sin medida. Diseñar no solo el objeto, sino también el vacío: las relaciones, las circulaciones, los estrechamientos y dilataciones. Planos que se desplazan, puertas que no son barreras, sino umbrales. Espacios que cambian según el momento, que se diluyen, desbordan o comprimen. Espacios líquidos en su estado más fluido. La personalidad de la casa acompañando los estados de ánimo de las personas que la habitan. Momentos de expansión que preceden a otros de recogimiento.

Pedirle a la materia que confirme una idea es proyectar sobre la materia. Cuando el proyecto antecede a la materia con la que acaba por construirse. Definir primero una idea y después el material con el que formalizarla. La materia como medio. La materia ejecutando. Podría ser esto, o lo otro. Y entonces aparece la madera como solución adecuada. Madera como abstracción, como textura en plano geométrico, como todo lo contrario a lo que es en su estado natural. Tecnología aplicada. Tan parecida al acero inoxidable.

Y luego viene el color, y los colores, que singularizan, delimitan donde no hay límites, señalan, y se hacen oír. Más color.

El riesgo calculado está en cada gesto. Respetar lo que la casa era sin miedo a transformarla. Desafiar la lógica constructiva sin traicionar su esencia. Nuevos objetos y materialidades que conviven con la preexistencia. Mantener la memoria para permitir un futuro.

MT9
RealizacionesPróxima
,

MT9

A veces se necesita más de lo que parece caber. Una cocina triangular parece haberse revelado contra la ortogonalidad que parecía dictar la preexistencia y nuestras costumbres, y nos preguntamos, sorprendidos de haber hallado con ello el espacio suficiente, cuál es el poder de la geometría, sus razones internas y su lógica de funcionamiento.

La geometría euclidiana nos explica que la distancia más corta entre la esquina de una habitación y su opuesta es la diagonal invisible con la que la recorremos. En nuestros proyectos a veces no es así, esa diagonal es la elongación de la línea que quiere crecer, es la línea que alberga el espacio suficiente para aquello que no parece caber. Y, a veces no tomamos el atajo, necesitamos dar un rodeo, recorrer los otros dos lados del triángulo para hacernos hueco en ellos. No sabemos identificar el sentido de estos giros, paralelismos y desvíos, y concluimos que todo esto es un disparate, o un misterio.

Quizá el dibujo tenga en su lenguaje el poder de la intuición, quizá sea un mecanismo onírico capaz de despertar en nosotros mundos ocultos, subjetivos y absurdos. En la superposición de la casa que era antes, con la casa nueva, y aquello que permanece intacto, encontramos a la geometría haciendo su juego de palabras. Con su gracia nos muestra casas homónimas, dos casas en una misma ubicación, casas con dobles sentidos que nos ofrecen dibujos equívocos en planta, y en cuya superposición temporal vemos su polisemia, su poder ser esta casa o la otra y las dos a la vez, en un tiempo acumulado de historia o una historia sin tiempo que nos mete al gato de Schrödinger en casa. Juegos de palabras, juegos del lenguaje, juegos que niegan la realidad dada, y nos invitan, como Alicia, a jugar a ser afectados por el espejo haciendo lo contrario de lo que queremos hacer: gritamos para hablar en voz baja, recorreremos el camino de vuelta para llegar más lejos, y nos giramos para ver las cosas rectas.

Por eso, aunque la distancia más corta entre dos puntos sea la recta, en nuestra arquitectura a veces la distancia más corta –y sobre todo más certera– es un rodeo.