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Hand Made Urbanismo | Arquia - Centro de Documentación

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Hand Made Urbanismo

Zuloark

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Descripción

Handmade Urbanismo son una serie de actuaciones urbanas desarrolladas en su mayoría en el marco de talleres pedagógicos con diferentes universidades y organismos públicos. Una aproximación a la arquitectura, el diseño y el urbanismo donde generar un pensamiento crítico sobre las nuevas formas que tiene la profesión de trabajar sobre la ciudad, en su escala más próxima, que invita a la reflexión teórica sobre esta nueva manera de entender los espacios urbanos, como espacios de propiedad compartida.

El ámbito de estudio y trabajo es el urbanismo compartido, un urbanismo que reflexiona sobre la gestión y el diseño de los espacios públicos del siglo XXI. Espacios que pretenden extraer sus políticas gestoras de modelos más próximos al mundo digital, donde la creación de la web 2.0 ha generado verdaderas plazas de intercambio y vida. También busca hacer una reflexión profunda sobre los proyectos urbanísticos de escala micro, donde trabajando en el diseño de pequeños objetos se puede transformar el urbanismo de una ciudad. Se pretende testar estos ejemplos de microurbanismo con la construcción de prototipos que den solución a problemáticas reales y próximas.

De esta manera también introducimos en esta serie de propuestas un componente social, que permita hablar del empoderamiento, la construcción, y la modificación del entorno urbano a través del uso de una herramienta tan sencilla como las manos de los participantes.

El proyecto enfatiza también la generación de redes de trabajo especificas al lugar donde se desarrolla cada propuesta, poniendo en contacto a agentes de muy diferente procedencia, desde estudiantes en fase de aprendizaje, pasando por profesionales técnicos así como vecinos y usuarios del la ciudad.

La autoría real de este proyecto no corresponde con el listado de autores que aparece previamente. El proyecto es una colaboración de muchos agentes que han participado en las diferentes propuestas, a continuación adjuntamos un listado de participantes en cada uno de los prototipos, el orden es relativo al orden de las imagenes que ilustran el proyecto. Hasta el momento se han desarrollado cinco proyectos bajo el epígrafe Handmade urbanismo:

Handmade urbanismo City ETSAM: Desarrollado en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. El taller pretendía resolver un programa de descanso y sobra en el patio central de la universidad. Tres grupos de trabajo desarrollaban una cercha de estructura cada uno de la forma que quisieran pero con unos condicionantes previos, tanto materiales como alturas que había que cumplir en alguno de sus puntos. Con estas tres superestructuras se construyó una dotación que solventaba las necesidades y no tenía una forma prediseñada. Alumnos de la ETSAM + DaETSAM + Taller de Casquería + Zuloark.

Handmade urbanismo El Campo de Cebada: Planteamos como taller la construcción de un auditorio de 40 sillas distintas. En el solar de “El Campo de Cebada” en proceso permanente de gestación, uno de los problemas reales es la falta de mobiliario urbano, de bancos y sillas para sentarse y descansar y de sillas para contemplar las actuaciones musicales o el cine de verano que se quiere proyectar. Alumnos y profesores del PEI + Vecinos de La Latina + Zuloark.

Handmade urbanismo Universidad de Alcalá: Cada agente participante en el taller debía encontrar problemas urbanísticos en el centro de la ciudad que pudiesen ser resueltos con muy bajo presupuesto y construido entre dos personas. Alumnos y profesores de la Universidad de Alcalá + Zuloark.

Handmade urbanismo Budapest: Desarrollado dentro del taller Urban Space Budapest que trabajaba en el contexto del río Danubio y su accesibilidad desde la ciudad. Reparación de mobiliario público aumentando su capacidad y función. Participantes Public space Budapest Workshop + Inteligencias Colectivas, Zoohaus.

Handmade urbanismo entre baluartes: Desarrollo de microinfrastructura para el paseo de Cádiz situado entre los dos baluartes de la ciudad. Diseño de prototipos y construcción de uno de ellos. Participantes en el taller "La rebelión del espacio público" organizado en Cádiz por Arquitectos de Cádiz + Zuloark.

Autoría y colaboradores

Autor

Luis de Prada Hervás
Esteban fuertes gonzalez

Información

Tipo de uso

Seminario

Sección

Próxima

III Edición 2010-2011
2012
IV Edición 2012-2013
2014

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El Campo de Cebada
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El Campo de Cebada

12 eran los apóstoles, 12 también son los puntos que han salido al intentar explicar el espacio y su gestión. Podrían ser 2, o 24, pero hoy han salido 12, y se ampliarán o reducirán a la vez que se siga construyendo este espacio, un espacio vivo y evolucionable. Un espacio compartido y equipado que permite tender puentes entre las administraciones y los usuarios, un laboratorio que permite testar un posible reensamblaje de otros de espacio público.


Uno. El Campo de Cebada es un proyecto nacido de una controversia: la valla de obra que rodeaba el campo impedía la transparencia de una realidad abrumadora. La opacidad genera cotidianidad y acomodamiento, impide problemas y conflictos. En Septiembre de 2010, dentro del marco de LNEB, el colectivo Exitz, comisariado por Basurama, construye una instalación temporal que abre el espacio durante algo más de dos semanas. City Island un proyecto de una piscina y espacio público que recuperaba el antiguo uso del solar, hizo transparentar la valla que rodeaba el espacio. Durante dos semanas los vecinos volvieron a bajar, volvieron a usarlo y a generar conflictos alrededor del nuevo efímero uso. Al finalizar el proyecto, un grupo se reunió para comentar lo sucedido, algunos para protestar sobre el ruido y la semi-privatización del espacio, otros para hablar sobre la situación política del solar, reuniones de vecinos que juntaron a personas que se atrevieron a promover incluso la recuperación del agujero, a través de la apropiación vecinal. “El campo de Cebada" nace como espacio, como agrupación espontánea, a raíz de las controversias surgidas del uso efímero del solar. El espacio público propuesto asume la generación de conflictos y controversias, pero precisa construir a partir de ellos más que simplificar los usos para que no se den.


Dos. Inclusión del mayor número de agentes en la toma de decisiones: Desde el principio el campo de cebada es una propuesta inclusiva, se construye con cintura ágil, que permita incorporar al proyecto a todos aquellos agentes que pueden o deben participar en él. Desde el principio se busca una vinculación directa con la administración a la que se solicita que realice un seguimiento próximo, que permita utilizar el espacio como probeta, que nos permita aprender con él. Mantenemos contacto directo con varias áreas de gobierno del Ayuntamiento de Madrid como son, participación ciudadana, junta municipal de distrito centro o economía y hacienda. Desde situaciones muy prematuras, el proyecto se ha acercado a las asociaciones de vecinos constituidas en la zona, estableciendo mecanismos de discusión y pactos para trabajar junto a ellas. Hoy son una pieza fundamental. También se ha buscado dar voz a otro tipo de organizaciones y colectivos, todas estas inclusiones transforman y complejizan la situación inicial, todas la enriquecen y permiten convertir el proyecto en algo distinto y plural. Hoy desde El Campo de Cebada, trabajamos por estrechar los lazos con los vecinos próximos, inventar estrategias de información que permitan a estos vecinos apropiarse e identificarse aun más con este espacio.


Tres. Espacio público complejo, reglado y con horario. Normalmente el espacio público adolece de la tabula rasa, de la gestión nula y de la imposible evolución de lo que sucede. Así como el espacio privado en la ciudad ha evolucionado constructivamente buscando eficiencia, resolución de conflictos y planteamiento de necesidades, las estrategias que han acompañado al espacio público casi siempre han sido inéditas. Queremos recuperar complejidad normativa, planificación y gestión activa en El Campo de Cebada, por eso planteamos un modelo que se construya con reglamentaciones, normativas y horarios. A partir de herramientas como estas, podemos capacitarlo para que permita albergar programas con ciertas necesidades específicas, que ayude a la resolución de problemáticas, que permita recuperar el espacio para los vecinos más próximos o inicie procesos para reconstruir un nuevo carácter público de forma compartida. Estas herramientas irán evolucionando a la vez que crece el propio espacio, al que consideramos como un objeto crítico, diseñado desde la capacidad de desarrollarse en el tiempo.


Cuatro. Proyecto de implicación variable y transmediática. El espacio público digital que nace sin tantos prejuicios como el físico, ha evolucionado muy rápidamente. Ha puesto en marcha nuevas herramientas que permiten fértiles formas de comunicación, intercambio y participación. Queremos que el campo de cebada aprenda de la construcción del espacio público digital, que en su libertad permite implicaciones variables y diseña dispositivos que permiten participar en la medida que cada usuario quiera. Queremos construir físicamente modelos de estas herramientas, y permitir que El Campo de Cebada pueda diseñarse considerando paralelamente los dos entornos, explotando características de los dos medios. El Campo de Cebada es un espacio complejo, compuesto por un entorno físico y un entorno digital que se retroalimentan el uno al otro. No solo informan, publicitan y comunican, sino que escuchan y se cristalizan en prototipos construidos.


Cinco. Plaza pública equipada. La evolución tecnológica obliga imperiosamente a que nuestros espacios públicos se desarrollen. Hemos de equipar nuestras calles y plazas si queremos que se restablezcan condiciones óptimas de uso, si queremos evitar que se siga quedando el espacio público obsoleto. En la realidad, acciones tan sencillas como habilitar zonas de almacenaje, recuperar puntos de agua y de luz o plantear wifi en las plazas, suponen una transformación cualitativa impresionante que además está al alcance de la mano de las administraciones. Una plaza pública equipada permite amplificar sus posibilidades de uso, permite incorporar nuevas nociones de vida en la calle, permite recuperar lo doméstico en el espacio público otorgándole una dimensión común y compartida. Poder cargar el móvil, enchufar una herramienta, lavarse las manos o conectarte a internet, son cotidianidades que el espacio público puede recuperar.


Seis. Urbanismo eventual. Los proyectos vecinales no exigen una movilización masiva desde el principio. Es difícil llegar a todos los agentes que pueden participar, es complicado el enrolamiento instantáneo. Se ha pretendido difundir esta forma de gestión del espacio público a través de desarrollar un programa de eventos, que publicitaran lo que estaba sucediendo. El campo de cebada, como plaza equipada, puede permitirse acoger actividades que construidas en el espacio público adquieren interesantes puntos de vista. El urbanismo eventual introduce nuevas escalas de uso, también facilita la comunicación de los aspectos más particulares del espacio, le ayuda a volver a hacerse cotidiano y habitable. Por eso desde que se abrió, ha sido receptor de pequeños conciertos, espectáculos varios, cines populares de verano que llegan hastalas noches de octubre, eventos de reivindicación, talleres de construcción, y otrasmuchas actividades.


Siete. De la reconstrucción del procomún a la construcción del sentido común. Legitimidad de las micro escalas en el diseño urbanístico. La muerte de los comunes intentaba demostrar lo complicado e ineficaz de los procesos de gestión colectiva. Sin embargo, el mundo se transforma poniendo en crisis tales afirmaciones, desde internet a los escritos de la premio nobel Elinor Ostrom, vuelven a legitimar mecanismos que trabajados previamente, reconocen la idoneidad de procesos colectivos. El campo de cebada busca diseñar cuidadosamente herramientas que permitan que la suma de todos los individuos favorezcan exponencialmente a los resultados encontrados, pero no solo eso. La pequeña escala de este espacio público nos permite investigar en aspectos cualitativos de micro escala, donde es otro común el que comienza a tener relevancia: el sentido común. Construimos una plaza en la que cabe este sentido, una plaza donde unos vecinos tienen los teléfonos de otros, donde se puede comunicar lo que molesta o lo que agrada. Donde se intenta que haya comunicaciones directas y donde a través de los contactos cualitativos cercanos se puedan configurar en continuidad los marcos normativos, utilizando como referencia la legalidad, pero sobre todo el sentido común.


Ocho.Crítica de la construcción práctica. Un agujero de hormigón necesita un proceso diseñado de transformación para poder hacerse habitable, un proceso constructivo de equipamiento, rehabilitación e implementación para que la construcción física pueda acompañar la construcción del espacio público y de su gestión. Estos procesos constructivos, se realizan de manera gradual, dadas las limitaciones presupuestarias. Se realizan a través de talleres pedagógicos, se realizan a través de procesos de implicación y se realizan buscando la experimentación y la innovación. La limitación de recursos no impide que se intenten construir situaciones que difícilmente podamos ver en otros espacios públicos de la ciudad, y que desarrollan conceptos aprendidos con el fin de mejorar las prestaciones reales de la plaza. Distintos perfiles relacionados con la construcción de la ciudad se acercan y colaboran en el diseño y la fabricación de las piezas para el espacio. Piezasa medida en las que se implican a través de procesos de aprendizaje, los propios vecinos.


Nueve.Espacio crítico participado. El Campo de Cebada se sabe como experiencia transitoria. Estará mientras la administración resuelva la situación del mercado de la cebada y del ex polideportivo dela latina. Los vecinos, queremos que se resuelva la actuación, y el campo se ha convertido en un espacio crítico sobre esta problemática. Es cierto que queremos un polideportivo, pero la nueva plaza busca generar espacios de reflexión para discutir y comunicar a la administración, cómo quieren algunos vecinos ese polideportivo, como queremos que se desarrolle la operación del mercado. Se pretende ejercitar mecanismos que permitan dar voz a más agentes en las tomas de decisiones que configuran la ciudad. Intentamos desde el espacio público, tender puentes entre aquellos que deciden como van a ser las cosas, y los que las van a vivir y utilizar.


Diez. Tiempos relativos como herramienta de evaluación, nunca se inauguró El Campo de Cebada. Pensamos este proyecto como una situación especial, muy difícil de evaluar. La complejidad que ordena el espacio público es enorme y no queremos establecer mecanismos de evaluación que permitan discernir la bondad o maldad del proyecto en base a una simplificación de la realidad. Queremos trabajar, a la vez que construimos el espacio, en descubrir sistemas que permitan evaluar el proyecto sin tener que simplificarlo. Estos sistemas tienen que tener en cuenta tremendamente el tiempo. Apostamos por ello, por conceptos progresivos de construcción del espacio público, y por procesos que lo evalúen. Nunca se produjo una inauguración de El Campo de Cebada, sin embargo cada día se inaugura algo. Nunca pensamos en congelar el espacio hasta que estuviera acabado, sino que se pudieran integrar las obras y modificaciones en la propia fenomenología del lugar, desde el principio el espacio se utiliza mientras se construye. Su evaluación ha de integrarse en el propio proceso de diseño y amplificarse en escalas temporales micro, al mismo tiempo que se plantea en escalas temporales macro.


Once.Espacio público compartido, necesidad del espacio público cotidiano. En la búsqueda por trabajar en nuevos modelos de espacio público, estamos intentando construir en la cebada un espacio público compartido. Un espacio activo, que puede utilizarse de muchas maneras. Hoy, uno de los retos de este espacio público compartido es la cotidianidad crítica. Queremos recuperar el uso cotidiano no específico, que devuelva al solar la capacidad de acoger actividades no programadas. Que consigamos que el barrio lo haga suyo y comience a ser utilizado también, como plaza de actividad pasiva, a la que no se va para hacer algo, sino que simplemente se va. Queremos recuperar los paseantes que conforman un paisaje real de espacio público y transformar los espacios de estancia para incrementar la capacidad de interacción y de descanso. También estamos intentando recuperar la actividad deportiva, el recuerdo del polideportivo que construye dotación necesaria y llena el espacio público de actividad autónoma.


Doce.Instrucciones de montaje en creative commons. Hacer de la Cebada un modelo replicable instrumental. Desde que se inició el proyecto, se ha tratado de registrar todo lo que ha ido girando en torno a él. Construir una documentación que permita evaluar el camino recorrido, que permita mostrar las tripas, los pactos y las metodologías que lo han hecho posible. El Campo de Cebada es un proyecto que nace con la vocación de ser replicable, clonado en cualquier otro espacio de la ciudad. Si el modelo de gestión del espacio público testado en El Campo de Cebada, ha sido exitoso, por qué no poder ponerlo encarga en otros espacios de la ciudad. Por eso construimos información práctica que permita aprender de esta experiencia y que permita transformar, evolucionando el modelo, cada una de las futuras posibles versiones que se desarrollen en otros lugares. Nuestra forma de trabajo ha sido la misma, bebemos de lo que nos han contado otras experiencias en la ciudad y las transformamos adaptándolas a nuestro contexto. Tanto los vecinos como la administración, hemos visto el potencial de este proyecto, en su intento de trabajar con código libre y que de esta forma, permita ser continuado en otros espacios. Por ejemplo, en espacios públicos sin caducidad anunciada.

EL CAMPO DE CEBADA 2013
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EL CAMPO DE CEBADA 2013

El Campo de Cebada nace en un vacío urbano, un agujero generado por una gestión municipal dudosa. Pero nace como reacción propositiva, diseñando y construyendo propuestas que permitan repensar el modelo de ciudad.

El Campo de Cebada resume el proyecto en 20 puntos que explican su naturaleza y permiten extraer claves para un modelo con vocación de ser replicable y mejorado.

01. Necesidad de habitar el conflicto. El Campo de Cebada nace de una controversia importante, y de la gestión que se hace de ella sin intentar simplificarla. Frente a políticas urbanas de la resolución de los conflictos, proponemos habitarlos.

02. Mind the gap. La Cebada busca construir mecanismos de gestión que permitan incluir al mayor número de agentes posibles en las tomas de decisiones. Intentando tender puentes con la administración y dando voz a minorías olvidadas.

03. Poner puertas al campo. El Campo de Cebada se entiende como un espacio público complejo y como tal
se ha de diseñar un proceso de gestión que permita trabajar con esa complejidad simetrizándola con la que se realiza en otro tipo es espacios. Por eso incluimos reglamentaciones, puertas y horarios, pactados de manera abierta en las distintas comisiones.

04. Plaza equipada. Autonomía ciudadana. Diseñar el espacio público también es investigar de que manera se pueden abrir las infraestructuras a la ciudadanía. Entendiendo como tal a todo tipo de servicios, agua, luz, pero también almacenaje, herramientas e instalaciones. El proyecto se piensa desde las infraestructuras para que estas generen la libre participación de la ciudadanía.

05. Ciudad Híbrida. Ciudad transmediática y multiformato. La ciudad ya no solo se construye en un entorno, el mundo digital permite construir identidades de espacios públicos,
que favorecen la comunicación, participación e incluso la gestión y financiación.

06. Espacio crítico participado. Empoderamiento ciudadano en una plaza que permite ser transformada a raíz de procesos bottom-up, donde se producen evoluciones no planificadas de manera convencional.

07. Urbanismo eventual. Contemplar la ciudad como el gran contenedor de prácticas culturales, y esas prácticas como un activador de relaciones sociales y de empoderamiento ciudadano. Tanto para resolver necesidades espaciales a actividades que no encuentran su sitio en la ciudad actual, como para establecer nuevas actividades comunes que surgen de la reunión vecinal, como pueden ser la Universidad popular "El Campus de Cebada" o ciclos culturales como el Supercine en la Cebada.

08. La Ciudad a Medias. El Campo de Cebada nunca se inauguró. Y nunca se va a dar por concluida. Se investiga en procesos de transformación y obras urbanas que contemplen otros márgenes temporales, que acompañen a
la plaza para adaptarse a los procesos de la ciudad y hacerla a medida de sus necesidades de manera sincronizada.

09. Commons Sense. Recuperación en la vida cotidiana de las regulaciones cualitativas del sentido común y de la escala de barrio. Construcción de relaciones sociales humanas como respuesta a habitar algunos conflictos vecinales.

10. Ciudad Open Source. Todos los documentos de la cebada tienen el código abierto, mediante licencias Creative Commons, lo que la convierte en una plaza con instrucciones reinterpretables de montaje. Nace con la vocación de hacerla completamente replicable, adaptable y evolucionable.

11. Hand Made Urbanismo. Construcción del espacio a través de procesos directos y entornos pedagógicos, donde se incorporan agentes profesionales distintos. Urbanistas, arquitectos, sociólogos, educadores, antropólogos, músicos, etc. Se reclama la presencia universitaria en el diseño de la nueva ciudad y se recupera la confianza de la ciudadanía en su capacidad para transformar los entornos que habita.

12. Transparencia y Open data. Comunicación explícita y transparente de todos los procesos que suceden y de
como suceden en El Campo de Cebada. Abriendo los datos, las reuniones o los presupuestos a cualquier vecino.

13. Nuevas Gobernanzas. Espacio de interlocución de la ciudadanía con la administración que facilita la construcción participada de la ciudad. Y esto abre los procesos a nuevas realidades urbanas a futuro. Modificando no solo el rol de las administraciones sino también el de los vecinos.

14. Revisión de las autorías. El autor de El Campo de Cebada, es el propio Campo de Cebada. Nuevos procesos de generación de identidad y comunidades urbanas, incluyendo a los arquitectos en nuevos roles explícitos. Por eso, si esta obra fuese premiado los recursos irán a la propia plaza, para ser mejorada, gestionada y mantenida.

15. Infraestructura para el resto de la ciudad. El Campo de Cebada se convierte en un espacio útil para plantear posibles nuevos procesos en distintas partes de la ciudad. Para colaborar con otros lugares y prestar servicios municipales. Para experimentar con nuevos procesos antes de aplicarlos a la generalidad. Se convierte en un prototipo urbano perfecto.

16. Mobiliario a medida para el ciudadano/cuidador.
Diseñando soportes para nuevas formas de utilizar la ciudad, diseñadas adhoc. Lo que permite establecer roles ciudadanos basados en el cuidado y la curadoría de lo urbano.

17. Optimización de los recursos materiales. La cebada permite planificar la ciudad optimizando al máximo los recursos, por ejemplo a través de seguir políticas de segundas vidas y reutilizaciones, para los materiales con los que se construye. Puede suponer una herramienta perfecta donde gestionar residuos útiles de los almacenes municipales.

18. Los nuevos contratos del arquitecto. Nuevos espacios de participación arquitectónica que transforman colaborativamente la ciudad, construyendo nuevos roles como diseñadores de servicios y no solo de productos. Permitiendo gran variedad de perfiles de arquitectos/as trabajando en colaboración. Diseñadores puntuales, acompañamientos, gestores, constructores, mediadores, y muchos roles más son los tipos de arquitectos que ya han pasado por El Campo de Cebada.

19. Herramienta altavoz. Espacio de construcción de redes que permiten amplificar las opiniones ciudadanas y capacitar su escucha a otras esferas. Las plazas y los espacios urbanos construyen en la cebada una identidad capaz de generar interlocución y que de esta manera los vecinos participen en procesos más amplios.

20. Parlamento Ciudadano. En definitiva El Campo de Cebada se convierte en un espacio político, que no ideológico. Una infraestructura capacitada para la discusión y el debate de las políticas urbanas de la cotidianidad. Aquellas en las que los ciudadanos nos sentimos expertos.

Gran Vía/Gran Obra, Parque del Gallinero
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Gran Vía/Gran Obra, Parque del Gallinero

Pensamos en LNEB como una probeta gigante donde testar un urbanismo diferente. El peatón es el nuevo protagonista de la ciudad, y en ella se permiten situaciones a una escala poco habitual. Nuestra propuesta quiere rescatar y potenciar los valores que más nos interesan de LNEB, pero a la vez, intentar omitir aquellos que resultan gratuitos o despilfarradores, evolucionándolos con un valor añadido que pueda transformarlos. Nuestro proyecto nace principalmente con la ambición de responder a necesidades no cubiertas por el Ayuntamiento, sirviéndonos de los fondos de LNEB, que de esta manera permitan generar actividades colectivas durante esa noche, y que posteriormente puedan destinarse a los espacios donde realmente se necesitan. La segunda vida de las cosas es la pieza fundamental en nuestro proyecto.Nos apetece intervenir en la ciudad, intentando transformar las acciones contemplativas de la espectacularidad que se repiten noche en blanco tras noche en blanco, por actuaciones participativas en las que lo espectacular será la gente actuando, participando y transformando los espacios que les ofrezcamos.Acometemos estas premisas a través de una situación que permite el papel activo de los ciudadanos en el espacio público, intentando sustituir las acciones contemplativas de la espectacularidad que se repiten noche en blanco tras noche en blanco, por actuaciones participativas como “el juego”. Pero queremos transformarlo para hacerlo más democrático, más tentador, más divertido y menos dirigido.

Nuestra apuesta es la creación de un gran parque lúdico intergeneracional, donde cualquier peatón, pueda participar. Buscamos rediseñar la ciudad para el “hommo ludens” contemporáneo. Un nuevo espacio público en la Gran vía madrileña, para que La noche en blanco se viva desde la participación activa, y desde el divertimento, abriéndose a lo imprevisible.

Para la materialización de los elementos nos nutrimos de elementos reciclados y materiales típicos de la construcción. Por un lado conseguimos abaratar el precio y aumentar la densidad de propuestas y por otro porque buscamos la estética de lo inacabado, susceptible de ser transformado por cada usuario que participe esa noche.

En el fondo lo que pretendemos es una cosa muy sencilla, queremos que las fotos que resuman lo que ha pasado en LNEB de 2010 no se hagan a las instalaciones impresionantes o a los grandes montajes, sino a las personas que la viven y la participan, y posteriormente a los lugares que se nutran con lo que ha quedado de “ella” a partir de la mañana siguiente.

Las otras vidas son las realmente interesantes, las que hace el proyecto posible y sostenible. Son el punto de partida real de todo el proyecto y a la vez son el destino de cada una de las partes de él. Las otras vidas es conseguir que todos y cada uno de los elementos que se diseñen y construyan para la NEB en el Parque Intergeneracional, puedan utilizarse posteriormente en espacios que los necesitan. Para ello enfocamos una parte importante de los esfuerzos del proyecto en encontrar a la gente que los puede necesitar o los espacios donde pueden ser útiles.

Por eso las semanas antes del evento y las posteriores a él, abrimos el periodo de peticiones a través de distintos medios, para que cualquier individuo, colectivo, asociación de vecinos o ayuntamiento, pudieran solicitar algunos de estos objetos, y poder negociar las condiciones de la cesión o regalo. El proyecto se convierte en transmediático, se construye una realidad física, y al mismo tiempo se construye una realidad digital que ayuda y permite su gestión posterior. De esta manera la NEB de 2010 sigue funcionando mucho más que una sola noche. Varios de los elementos comenzaron su segunda vida el mismo día que se celebró LNEB. Otros se fueron distribuyendo entre los que lo solicitaron y hoy están ya siendo disfrutados por otra gente en otros contextos. El ejemplo gráfico que traemos aquí, es el Parque Lúdico en el poblado de gitanos rumanos “El Gallinero”, próximo a la Cañada Real Galiana. Un poblado de gran calado mediático pero con poca preocupación de la administración por satisfacer infraestructuras y dotaciones básicas. LNEB, permitió que acompañáramos algunas de las piezas construidas, y pudieran ser montadas en esta otra zona de Madrid. De pronto, “El Gallinero” tenía columpios, balancines y toboganes, que exigen seguir siendo acompañados para poder ser reparados o modificados según el uso ciudadano que se les de. En el siglo XXI, el arquitecto y todo lo que le rodea, acompaña a la obra.

Esto puede ser, uno de los temas principales de la Arquitectura y el Urbanismo en los próximos años, comprender el valor de la disciplina crítica, que no inaugura, sino que acompaña, recomienda, coordina y evoluciona los prototipos que se construyen. Una visión del arquitecto próximo legitima los modelos de arquitecturas y urbanismos que aprenden de los usos y las condiciones, que fabrica probetas y canales de comunicación para registrar lo que pueda suceder, y que esto sirva para el futuro de esas piezas y de próximas piezas. LNEB de esta manera deja de ser arquitectura efímera, y se convierte en un urbanismo crítico de muchas vidas. Los materiales que la hicieron posible, tuvieron una primera vida como báculo de semáforo y farola o como tubo de drenaje en las calles de Madrid, tuvieron una segunda vida durante LNEB, como columpio, tobogán, rótulo luminoso o balancín. Hoy, muchos de ellos disfrutan de una tercera vida por ejemplo, en el Parque infantil en el Gallinero, cerca de la Cañada Real Galiana. Hay muchas más vidas, pero todas están en esta.