Buscando en el catálogo...


Recursos Todo este conjunto de recursos nos ofrecen un panorama mucho más complejo e intenso.

“Arquitecta, diseñadora, artista, escenógrafa, etc., siempre pionera en lo que hoy llamamos transculturalidad, Bo Bardi supera continuamente los límites disciplinares, temporales y mentales propios de los entornos en los que trabaja”, dice de ella Giacomo Pirazzoli en el texto que acompaña al documental Lina Bo Bardi. Poesía Precisa (Belinda Rukschcio, 2013, 54´), editado por la Fundación Arquia.

Recursos Todo este conjunto de recursos nos ofrecen un panorama mucho más complejo e intenso.

Recursos Todo este conjunto de recursos nos ofrecen un panorama mucho más complejo e intenso.

Cuando en 1920 Járkov fue elegida capital de la recién creada República Soviética de Ucrania, carecía de edificios o infraestructuras adecuadas y lo suficientemente representativas para esa nueva función. Auspiciado por el Comisario Soviético Polaco y antiguo jefe de la cheka, Felix Dzherzhinsky, se celebró en 1925 un concurso de ideas para dotar a la ciudad de un complejo gubernamental que la convirtiese en un centro soviético burocrático y moderno, y que encarnase los valores socialistas. Entre los 17 proyectos presentados, el jurado escogió el del equipo formado por Serafimov, Kravets y Felger, bajo el lema «Nezvanyy Gost» (literalmente, “Huésped no Invitado”), y en tan solo tres años se erigió el Palacio de la Industria o Derzhprom, logrando ser el primer rascacielos soviético y el edificio más alto de Europa del momento.

En enero de 2020, poco antes de que la pandemia de coronavirus paralizase nuestras vidas, una de las más prestigiosas revistas internacionales digitales sobre arquitectura, interiorismo y diseño, Dezeen, publicó su guía de eventos para ese año. En nuestro país se mencionaban el Madrid Design Festival, Concéntrico, OFFF Barcelona, el fórum Future is Now… Pero ni rastro del Festival arquia/próxima. Apenas once meses después, en diciembre de 2020, y tras haber tenido que anunciar primero la posposición y luego la cancelación de cualquier acto presencial tal y como estaba concebido en todo el mundo, la misma revista elaboró un listado de los diez eventos virtuales que mejor habían respondido a las circunstancias, bajo el criterio de la originalidad y la ambición (sic). Y tachán, tachán, ¿adivináis quién aparecía en segundo lugar?

“Muy moderno… ¡muy bonito y muy moderno!”, alaba el jefe de Alejandro, a lo que su emperifollada esposa añade dirigiéndose a María: “¡Y eso de que te entre el sol por todas partes! Lo peor debe ser la distancia…” Alejandro (Carlos Estrada) y María (Lucía Bosé), el matrimonio protagonista de Del amor y otras soledades (Martín Patino, 1969), acaban de mudarse a su nueva casa a las afueras de Madrid, una casa que según reconoce Alejandro “han hecho entre ella y el arquitecto, que es un íntimo amigo mío”, y que parece reflejar mejor los gustos y aspiraciones de su mujer que los propios, como recalca en una escena otro buen amigo suyo: “Lo que ha hecho con vosotros es experimentar para aprender él… ¡como aquí le dejabais! A mí donde estén aquellas casas de antes…”

La cualidad afectiva del cine hace de él una poderosa herramienta de comunicación. Las películas de ficción pueden generar empatía en el público y modificar su percepción. Incluso los documentales, un género de no ficción, dependen de las decisiones de su realizador, y los límites entre objetividad versus subjetividad y realidad versus invención son bastante difusos.

El Brutalismo, estilo arquitectónico surgido en el Reino Unido en los años 50, y cuyo nombre tiene su origen en el término francés béton brut (así llamaba Le Corbusier a su material preferido, el hormigón visto), está de moda: Instagram y Pinterest se han rendido ante su potencia visual, y cientos de imágenes en blanco y negro de edificios otrora considerados monstruosos en el imaginario social dan fe de ello.

Una peineta. Esa fue la respuesta de Frank Gehry cuando un periodista le preguntó en la rueda de prensa previa a la entrega del premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2014 cómo contestaba a aquellos que opinaban que la suya formaba parte de la conocida como “arquitectura espectáculo”. Curiosa reacción para alguien que venía de inaugurar el día anterior en París su última obra, la Fondation Louis Vuitton, en una velada llena de pompa, ostentación y glamour, como correspondía a un edificio llamado a convertirse en referente cultural de la capital gala y promovido por LVMH, uno de los conglomerados de empresas de lujo más icónicos del momento.

Para conmemorar su centenario, el AFI (American Film Institute) elaboró en 2003 varios listados enumerando las 100 mejores películas y escenas de ese primer siglo de vida. También eligió a los más destacados héroes y villanos y, si nos fijamos en el puesto 49, encontramos a Auric Goldfinger, el mítico malo malísimo de la tercera película protagonizada por James Bond y basada en la séptima novela que el creador del famoso agente 007, Ian Fleming, publicó en 1959.

En la última película de Olivier Assayas, Personal Shopper, su protagonista responde a la pregunta “¿qué te produce placer?”, formulada por un inquietante desconocido a través de un mensaje de texto en el teléfono móvil, reconociendo que “lo prohibido”. Su deseo ilícito es probarse la lujosísima ropa que selecciona para una famosa clienta, en un intento de transformarse en quien no es: una millennial norteamericana que no consigue superar la muerte prematura de su hermano mellizo, y que se resigna a un trabajo que le resulta alienante y la mantiene alejada de su pareja con tal de seguir en París y pernoctar alguna noche en la vivienda del difunto, convencida de que así este podrá comunicarse con ella desde el más allá.

Entre 1920 y 1928, el arquitecto y diseñador francés Robert Mallet-Stevens realiza numerosos decorados para el cine y publica además varios artículos sobre esta materia. En 1923 su nombre aparece asociado al de Paul Poiret, Raymond Templier, Darius Milhaud, Pierre Chareau, Fernand Léger y otros importantes creadores de la época en los créditos de L´Inhumaine, del realizador Marcel L´Herbier, y ese mismo año comienza a proyectar la villa Noailles, en la que colaboraron entre otros Theo van Doesburg, Francis Jourdain, Henri Laurens, Gabriel Guévrékian o de nuevo Chareau, y que se utiliza tiempo después como escenario de Les Mystères du Château du Dé (Man Ray, 1929), paradigma del cine cubista.