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José Antonio Corrales, Joaquín Vaquero Turcios: Pabellón de Bruselas 58' | Arquia - Centro de Documentación

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José Antonio Corrales, Joaquín Vaquero Turcios: Pabellón de Bruselas 58'

PlanetaBETA Episodio 26: 10/02/2010

2010.02.11_26 J.A. Corrales, J. Vaquero Turcios PABELLÓN DE BRUSELAS 58

PlanetaBETA. Cultura arquitectónica

100 entrevistas a destacadas figuras de la arquitectura internacional, junto a temáticas de actualidad sobre espacio, territorio o ciudad.

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Autoría y colaboradores

Director

Inmaculada E. Maluenda
Enrique Encabo Seguí

Hola a todos. Buenas noches de febrero aquí desde el Planeta Beta. Soy Enrique en Cabo y espero poder acompañarles en el 100.4 FM aquí en Radio Círculo a lo largo de la próxima hora de hace 52 años. Domésticos y salvajes. Lo salvaje no goza de buena reputación en nuestros días. Don José Antonio Corrales nos acompaña hoy. lo salvaje no goza de buena reputación en nuestros días. Cuándo la tuvo? Mejor dicho, si resulta exitosa la apariencia de lo salvaje, la pose de lo salvaje, la simulación del incontrolable es algo así como si el peligro se pudiese simular. No es raro ahora que triunfan las experiencias vicarias y tenemos monstruos de peluche que resulte casi imposible arrancarnos de la sinecura que es nuestro sillón de mando porque vivimos en un mundo doméstico y ese ha sido el gran cambio de la década que nos deja. evitar el peligro y las bacterias, porque la primera gran amenaza del siglo ha sido bacteriológica como una advertencia para no salir ahí fuera. Fuera está el peligro, pero el de la verdad, el que no nos gusta porque nos lleva porque lleva inoculado el virus de la incertidumbre. Y si queremos evitarlo, tendremos que asexuarnos y cambiar el color de la piel y dormir en un pulmón de acero. Pero aún quedan salvajes y un salvaje se cualifica porque es imprevisible, porque no tiene modales, porque los modales son una cosa urbana y académica. porque no reflexiona, experimenta y nunca comete errores de cálculo porque simplemente no calcula porque es capaz de ir contra todos, contra todo y fundamentalmente contra él mismo. Si así lo siente ser salvaje es una lata porque los domésticos siempre están esperando a educarte e imponerte normas, vestirte y enseñarte a tomar té en taza. porque en cuanto el salvaje hace gala de su condición de salvaje cuando resulta incómodo, dice lo que nadie quiere oír en seguida y se le aparta en seguida nos da miedo. En seguida se vuelve intrascendente. un loco más. viene de ahí lo de que los tres estadios vitales salvajes nunca mienten. la única ventaja de ser salvaje es que lo realmente intenso se vive sin el complejo de culpa que parece acomplejar a toda creación educada. Eso da un 99 % de deshecho y un 1% de oro. Pero es un oro maravilloso y daríamos la vida por él. De hecho, los domésticos darían tranquilamente por ese oro la vida del salvaje y así lo hacen a San Cano, que me lo contó. estamos en planeta Beta. un lugar más allá de la galaxia de Orión, desde donde se emiten instrucciones de uso de la ciudad contemporánea, con una visión despreocupada, pero no indiferente. una. taking up making fire. sé que. para. h. en fa. Planeta Beta es un espacio dedicado a cultura arquitectónica en distintos formatos. Noticias, entrevistas y diálogos se mezclan con otros canales de difusión como libros, exposiciones y eventos. y triunfar. a. quien va. planeta Beta cuenta con una población estable. Nos acompañarán todas las semanas Iván López Munuera, Jacobo García Germán y Carlos Puente Alabla presentando y moderando Ima Esteban Maluenda y Enrique en Cabo Seguí. la gente del planeta Beta espera vuestras sugerencias y opiniones en nuestra dirección de correo electrónico. Escríbenos a planetabeta@gmail.com Pues nada. de que en el no. no. y un dato salvaje. Son nuestros habitantes del planeta Beta que siempre o casi siempre nos acompañan. Hoy están con nosotros. Carlos Puente, que siempre hizierará nuestro programa y a quien saludamos primero. Hola, Carlos, ¿qué tal? Hola, buenas tardes. Jacobo García Germán, que no pudo estar con nosotros la semana pasada hace dos semanas por montar una exposición en el CEU. ¿Qué tal, Jacobo? ¿Qué tal? ¿Cómo fue todo? Nes. Pues muy bien. Gracias también a Juan Roldán, que está aquí presente fuera del estudio. Ivan López Munuera, que se nos marcha. Se nos marcha el mes que viene a Budapest. Sí, me marcho, pero bueno, estaremos en las ondas y conmigo, como siempre, la dirección y locución del programa Inma Esteban. Hola, Inma, ¿qué tal? Hola, ¿qué tal? Buenas noches. Y hoy en un recorrido por la historia, arrancamos una serie de programas en los que pretendemos periódicamente retratar edificios míticos a través de quienes allí estuvieron. No se nos ocurrían muchos edificios mejores que el pabellón de Bruselas para arrancar. y desde luego considerábamos un auténtico lujo poder hablar con algunos de sus protagonistas. Por eso contamos hoy con la presencia de Don José Antonio Corrales y Don Joaquín Vaquero Turcios, a los que agradecemos muy, muy especialmente su presencia. Buenas noches, Don José Antonio. Buenas noches. Buenas noches. Buenas noches, Don Joaquín. Buenas noches. Con ustedes. Esperamos viajar a Bruselas. Por eso hoy nuestro retrato es de un pabellón, Inma. Esta es la historia de un pabellón que hace profesar, profesar como solo puede hacerlo lo importante de verdad. que mantiene mentiras inocentes e ilusiones constructivas que hace creer como sólo uno cree a la gente que respeta, aunque no todas sean ciertas producer las ilusiones que sólo pueden producir la realidad de las cosas que se aman. Es la historia de un pabellón que en 1958 fue capaz de iluminar una España deprimente y hacer que pareciese mejor, mucho mejor de lo que era. Es la historia de un pabellón que venía desde la nada para replantear la arquitectura de una época que fue capaz de sacar tanto partido a una idea que agotó un modelo de proyecto. y hoy, 52 años después, sigue sin encontrar sucesor. Muy pocos pueden decir eso. es la historia de un pabellón que fue a Bruselas a medirse con el primer Piettila y el último Le Corbusier y se mantuvo. es la historia de un pabellón representado por la imagen de una monja, vitrinas hexagonales, códices medievales y cabezas de toro bañado todo por la extraña luz de un techo lechoso y geométrico. Es la historia de un pabellón de su época y de quienes lo hicieron posible. Pues muy buenas noches. La primera pregunta o me gustaría empezar preguntándole a Don José Antonio, eh, me gustaría comenzar por el recuerdo o su recuerdo de los años 50 y de cómo era un poco el ambiente en aquella época veníamos de una época más cerrada y yo creo que en esa época se empiezan a producir conexiones con el exterior. ¿Por qué se produjo un poco el cambio de la situación de apertura al exterior de llegada de nuevas documentaciones de la posibilidad de conocer nueva arquitectura. ¿Cómo, cómo se produjo el cambio de arquitec? Bueno, realmente se produce de una manera un poco relativa porque ya en Barcelona la conexión exterior estaba establecida hace bastante tiempo, ¿eh? Por, por, por manera de ser de los de de los arquitectos de Barcelona. Y por una manera de ser muy cerrada de los arquitectos de Madrid. Nunca acabó de hacerse esa apertura al exterior. Tampoco existe hoy día esa apertura. Estamos cerrados en Madrid, eh, eh, yo creo que no acabó de hacerse la apertura. Fue un concurso, ni siquiera a Barcelona. El Ministerio de Asuntos Exteriores convocó el concurso para el pabellón de España en la Exposición Universal de Bruselas de 1958 y no se presentó, por ejemplo, ningún arquitecto catalán. Lo cual indica que Madrid estaba cerrado porque en- en Barcelona existía un grupo importante de arquitectos actuales y ninguno les interesó la actividad central. Por lo tanto, yo creo que esa apertura al exterior no se ha acabado de producir nunca. ¿Y qué diferencia cualitativa existía respecto a la situación de los años 40. Es decir, en los 50 estamos en el año 58. Yo creo que no hay casi, eh, diferencia entre los años 50 y los años 40. Todo está cubierto por aquella atmósfera. de falta de materiales en arquitectura, de falta de dinero, de falta de normas urbanísticas, lo cual de funcionamiento relativo de la administración, porque la administración acababa de funcionar, acababa de crearse en aquellos años y por lo tanto, no funcionaba. Eso producía unas circunstancias que en algunos momentos Hmm, eran positivas las circunstancias porque esa falta de no- nosotros, el trabajo de Ramón Vázquez Mun mío. Nos hemos aprovechado de esa falta de eficacia de la administración. en algunas de nuestras obras. Y se han producido unas grandes paradojas siempre entre una administración completamente dictatorial, sin ninguna libertad y una gran libertad que existía para otras cosas, ¿eh? Este e- este pabellón de Bruselas, del cual estamos hablando, es un ejemplo de cómo pudimos escurrirnos entre la entre las la ineficacia de la administración para producir este pabellón. Otros ejemplos podía podía hablar de ellos, pero mm, mm, creo que no procede en este momento. Ya que hemos partido de esta situación de de previo, me gustaría destacar que los autores para los oyentes que nos estén escuchando que los autores, los arquitectos que fueron artífices de esta obra del pabellón de Bruselas de año 58 fueron José Antonio Corrales y Ramón. Vázquez Molez a los que seguramente iremos mencionando a lo largo de la entrevista. Pero hoy también nos acompaña, Joaquín Vaquero Turcios. Y precisamente esa sería la pregunta. ¿Por qué Joaquín estabas y de qué forma estabas involucrado en la historia de este pabellón? Bueno, pues todas las historias van enlazadas o trenzadas unas con otras y dio la casualidad de que yo pasé. Eh, en Roma varios años, eh, junto con Ramón Vázquez Monzón, que estaba becado en la Academia de Bellas Artes de Roma, Academia Española. Y entonces eso, eh, creó una fuerte amistad y y hacíamos, eh, muchas cosas juntos, entre otras, la de viajar por Italia a conocer cosas y a conocer arquitectos y la de viajar muy frecuentemente a Milán a ver a Gio Ponti, que era un poco como el embajador de Mm ante España de de la arquitectura italiana y que se portaba maravillosamente con nosotros. Eh, Ramón era un personaje, eh, extraordinario, como José Antonio sabe también. Y ahí se unieron dos talentos y dos personalidades, eh, complementarias y magníficas. Eh, Ramón era un artista, por los cuatro costados, eh? en Roma. Pues pintaba fantásticamente bien. Lástima que no hubiera podido seguir la carrera de pintor, ¿eh? Hacía proyectos de arquitectura obligatorios para las entregas anuales de la de la Academia. Como un famoso teatro de homenaje a Gau- a Gaudí y el famoso también Museo de Arte Moderno, que nunca llegó a hacerse, etcétera, etcétera. Bueno, y aparte de eso, hacía otros 1000 inventos e historias. Eh, por ejemplo, pues eh, que se compró una albreta que era la La gemela de la Vespa y esa lambreta la cogió y la desmontó toda y la volvió a armar de manera distinta, de tal modo que le cabía una maleta y otras cosas. Y con ella, se dedicó a recorrer Europa. Hizo un viaje de 100.000 km, eh, que le valió un premio de la casa Lambreta por la innovación. Y luego hacía también muchas cosas pequeñitas, como, como que en esos viajes que hacíamos a Milán en tercera siempre, pues eh, inventó íbamos tan incómodos que que inventó una cosa para ir más cómodo. Y es que de la de la rejilla que hay encima de los asientos. Eh, colgaba él con unos ganchos como anzuelos, unas cuerdas que sostenían una tablilla, eh, capaz de tener una almohada. y entonces nosotros íbamos apoyados dulcemente con el vaivén del tren mientras todos los demás iban rabiados de de incomodidad. Eso otras sandalias de cuero que él fabricó. Bueno, era un mundo de creatividad y de y de talento estético y, y bueno, pues ese Ramón a mí me deslumbraba y le seguí y pues aprendí de él todo lo que pude y sobre todo, pues eh, fui muy amigo de él. Entonces, eh, llegó el momento en que él se volvió y yo todavía no. Y, y cuando se convocó el concurso, pues me encontré con la alegría de que me había seleccionado entre el grupo de del para la decoración del pabellón. Hay que decir mientras tanto, yo estaba estudiando arquitectura y pintaba ya seriamente y hacía exposiciones, etcétera. Y había hecho además unos grandes murales en centrales eléctricas asturianas, con lo cual, pues tenía una experiencia bastante clara de la integración de la pintura en en el espacio arquitectónico. Bien, pues yo entré así. pero junto a mí entraron también en ese momento por aquí hay una lista. Sí, por una lista sugerencia de los dos autores principales entraron, pues mucha gente muy heterogénea. Amadeo Gavino, escultor valenciano, íntimo amigo nuestro también de de Ramón, el mío, etcétera. Manuel Suárez Suárez Molezón, primo garnal de Ramón Coruñés, que era un pintor de gran talento, eh? Luego entró Berlanga. Luego entró Chillida. Luego entró José María Valverde, el poeta. Luego entró el pintor Labra. Luego entraron arquitectos variados, como por ejemplo, pues Carvajal, Picardo, Sota, García García de Paredes. Bueno, pues todos, o sea, prácticamente todos los de Madrid de esa edad. o le digo aquí no, si quieres, claro. Para el concurso eligieron aumentar el número de arquitectos llamando a Javier Carvajal, José Luis Romaní, Francisco Sáenz de Vida y Alejandro de la Sota. Además, contaron con siete artistas plásticos de emergente proyección Néstor Basterrechea, Eduardo Chillida, Amadeo Bobino, José María de Labra, Jorge Oteiza, Carlos Pacual de Lara y Manuel Suárez Bolezun. El joven director de cine, Luis García Bal, participaba como asesor cinematográfico del grupo y José María Valverde, poeta literato, literato y traductor de reconocido prestigio que estrenaba su cárcra de estética en Barcelona. hay que decir que cada dos o tres o cuatro de estos nombres. Iban bajo del brazo de un presentador a su vez. Es decir, que vasterreche, por ejemplo, eh? y alguno más. Ah, Pepe Romaní, pues iban con Oteiza, por ejemplo, presentados por Oteiza. Ah, o o así. Vamos. Quiero decir que cada uno llevaba un grupito de amigos, eh, artísticos y personales. Con lo cual se formó un grupo muy grande, probablemente demasiado grande porque se hacía ineficaz, ya que las reuniones eran todas en el estudio de de Ramón en la calle de Bretón de los Herreros. Gran casualidad, eh? nada menos que José Antonio tenía su estudio en la calle, en el en el en el en el 65 y yo en el 69 y Alejandro de la Sota en la acera de enfrente. No me acuerdo del número y Picardo también y y Molezón también y Gavino también. y bueno, pues realmente era una densidad. artística prodigiosa en dos manzanas de la calle de Bretón de los Herreros, dado que las reuniones eran en el estudio de Ramón. Pues claro, no será mucho más fácil ir a nosotros desde nuestras casas que no a Pepe Romaní desde Alicante, desde Valencia o a o a Oteiza desde el País Vasco o lo que sea. Bien, por lo cual se fueron cayendo por lógica, eh, vital. Pues eh, muchos de los otros. Bien. Entonces en qué quedó el asunto? Pues el asunto, sí. Lo tienes ahí en la lista definitiva? No, porque no hubo una lista definitiva. Es decir, la lista definitiva se produjo después de acontecimientos, eh, graciosos, a veces trágicos, otras, como por ejemplo que a Berlanga lo citó uno de los miembros asesores, eh, culturales y artísticos. de la cosa que habían sido nombrados recientemente y que eran nada menos que don Miguel Fisac. el señor Sánchez Mazas y don José Camón Aznar. entonces estos Estos tres tenían ideas propias, claro, muchas y buenas. y las, eh, suponemos que las discutían en su casa o donde fuera. Pero lo que llegaba a nosotros, pues era una cosa confusa, porque cada uno, eh, proponía, eh, cosas muy ambiciosas. Además, en este tipo de de exposiciones, eh, claro, uno tiende inmediatamente a a decirse que es España. Y entonces claro, pues España es y nos pasaban papelitos que decía de parte del Pardo es importantísimo que hablen, hablen de las almadrabas y claro, uno estaba con el Escorial y el otro conquerido y bueno, y así sucesivamente. eh? Eh, eh, bueno, y entonces se fueron cayendo porque, por ejemplo, Berlang, eh, recién triunfante de su de su gran película y y asesor de de la historia del cine español y de de lo que se iba a proyectar allí, pues lo llamaron a capítulo uno de los tres miembros. No digo quién por vergüenza. Eh, eh, a a su despacho. Entonces, sentado en su mesa de despacho con bandera y no sé qué y un sillón así, muy grande. Lo, eh, lo recibió, le dio los buenos días y le pidió que le contara la historia y él empezó a contar la historia. Después de un cuarto de hora seguía contando la historia después de media hora. Claro, pues recorriendo todo, pero nunca le dijeron que se sentara. Lo tuvieron de pie como un escolar, eh? de poca monta y al final, pues eh, pues él se fue y no volvió nunca, claro. Bien, eh? Luego, como no pasaron cosas que contaremos a continuación, porque son más más complicadas y así sucesivamente. O sea, la gente fue fue cayendo, evolucionando, pero el grupo, pues quedó siendo con cohesión el de Bretón de los Herreros, como era lógico. Bien, el pasó la pelota. Bueno, eh, eh, hay que hablar de una, un, un tema importante. El pabellón fue arquitectónicamente muy valioso, pero la instalación interior por milagro, por milagro, por auténtico milagro. Fue tan valiosa o más que el pabellón. pero con la diferencia de que el pabellón le vieron mucha gente. La instalación interior duró dos meses. me parece porque a los dos meses la reacción central fue una reacción muy fuerte. Se cambió. El comisario, que era el marqués de Santa Cruz, embajador en Bruselas, en Londres. Nosotros no hemos visto nunca al marqués de Santa Cruz. Y mmm, se nombró comisario a Miguel García de Sáez. que le llamaban el esteta del régimen. Y que era amigo mío. Vamos, yo le conocía de, de los luises del de los jesuitas. Entonces este hombre nos convenció a Ramón y a mí de que debíamos, mmm, meter más cosas en el pabellón, porque la idea en Madrid es que el pabellón estaba vacío. Entonces, eh, hubo una segunda fase en la cual se llenó el pabellón de pequeñas banderas sujetas a los, a los postes de camiones, etcétera. y aquello acabó sin ningún sentido, convertido en una feria vulgar. Entonces la mayoría de la gente que ha ido a ver el pabellón lo ha visto transformado, pero la auténtica versión inicial, que es la que ahalamos nosotros y la que tenía interés. Pues yo creo que poca gente la ha visto. Incluso a mí me gustaría mucho verla ahora y tener unas fotografías y algo coherente, porque fue una cosa hecha tan a la carrera que el que cuajó las fotografías, las vitrinas, todo tenía un sentido tan poético, tan fino. tan elemental que claro, se desvaneció aquello y quedó con una feria vulgar. Fue un verdadero milagro, un verdadero milagro que en medio de de esa comisión interministerial, pues pudiéramos realizar aquel aquella versión interior de cómo era España al final. Después, como dice Joaquín de muchas conversaciones. Se decidió hacer la entrada en el centro y a la derecha el pabellón bajaba 6 m. En esa zona que bajaba, se instaló la España, la España. ¿Cómo es España? La tierra. el trabajo y la fiesta. Todo esto estaba realizado con fotografías. Pega-, eh, eh, pegadas a unos a unas mesas hexagonales a nivel del suelo y a unas vitrinas de 1 metro de anchura de con planta hexagonal. O sea que había objetos y había fotografías. Todo tenía un sentido. Y el hay un artículo en este libro de Pedro Feducci. Que, que dice que en aquel en aquellos tiempos que fueron los de la, el segundo, la segunda parte del siglo XXX, eh, la instalación interior del pabellón de España supuso un, un avance grande sobre las técnicas de la de la instalación. que existían en España y en América, ¿eh? Que se y-, eh, supuso un avance muy grande. Yo, eh, recomiendo leer el artículo de Pedro Geducci que investiga. El sentido de todas esas fotografías. Unas mmm, representaban un elemento, las otras. El elemento opuesto era por oposición o por a- por aña- por repetición del mismo elemento. Todo tenía un sentido muy poético y es enca- estupendo que todo aquello se pudiera hacer. En Madrid y en un viaje a Bruselas y que todo resultara coherente. Fue un verdadero milagro, milagro de improvisación. ¿Eh? Vamos a escuchar una memoria sobre qué era España. Ramón, que dibujaba y pintaba espléndidamente, era el líder del grupo de artistas españoles de la Academia. El tono grandilocuente del tema y de los deos oficiales nos forzaban a reflexionar seriamente sobre temas trascendentales como que es España, cómo representar su esencia, intentando traducir eso en imágenes y objetos, esculturas y proyecciones, ideas y propuestas que anotábamos en multitud de papeles que se amontonaban sobre la mesa cada noche. una de esas noches entró Teza radiante. Ya lo tengo, dijo. No he dormido en toda la noche, pero ha valido la pena. Ya sé lo que es España. Todos quedamos boquiabiertos, espectantes dramáticamente dejó pasar unos segundos en silencio y luego dijo lentamente España es un oxidrilo. el pasmo fue general y más todavía cuando fue ligando imágenes y conceptos. Para empezar, O. H. se representa con un hexágono y tiene tres valencias químicas para asociarse con otros. Las tres valencias del oxidrilo de España son Santa Teresa, Manolete y el Greco, que a su vez se unen con San Juan de la Cruz, El Cid y Picasso. y siguió encadenando con una química imaginaria deslumbrante, nombres y nombres, paisajes y libros, ciudades y tradiciones. Fue un momento inolvidable en el que se sintió pasar el soplo genial sobre aquella congregación confusa. Esta es parte de una entrevista que realizó hace años Ana Esteban a Joaquín Vaquero Turcio con con es parte de una entrevista, decía que realizó hace un par de años Ana Esteban a Joaquín Vaquero Turcios con motivo de su tesis, la modernidad importada. Me gustaría preguntar o preguntar y aparte de pasar el relevo al resto de los contertulios. preguntar, eh, sobre alguna de las ideas, eh enloquecidas que surgieron por parte de Oteiza, particularmente una sobre un galgo negro y Felipe II. bien, pues. Evidentemente lo del oxidrilo fue Fue una bomba, eh? No tanto porque, bueno, la idea era bonita y era era surrealista. Era, era estupenda, pero Lo que produjo eso gráficamente en la cabeza de muchos de los asistentes, empezando por por el propio Tza, pues fue muy importante, ya que se res- respaltó con ese, con esa frase. tan rara y tan, tan española. Por otra parte, se respaldó la espiritualidad el hexágono, la, la potencia asociativa del hexágono en un plano cultural y místico casi y entonces Eso puso la atención sobre el hexágono y salieron rápidamente de ahí las mesas hexagonales que, eh, efectivamente, pues reflejaban el los hexágonos del techo, etcétera, etcétera, pero que fueron una gran cosa en el pabellón, ya que siempre había sido un fantasma. difícil de conllevar el tema de que no hubiera planos verticales para colgar cosas y entonces el tener de pronto una justificación de unos planos hexagonales horizontales con posibilidad de ser vitrina o fotografía y tal, pues resolvía muchísimos problemas muy importantes en el pabellón. y y se empezó inmediatamente en la La construcción de, de todo eso y la producción de fotos, magníficas, por otra parte, de de catalá, roca y y bueno, pues eso creció por su lado. por su lado, porque una cosa importante de saber es que Que claro, la un ejército de guerrilleros tan corto no podía trabajar junto, eh, dada la premura, dada la diversidad de funciones, etcétera. De tal manera que estábamos divididos los peones a las órdenes, siempre de ellos. Estábamos divididos en grupos de cuatro, de 5, de 6, no más para eh realizar las labores. eh menores, digamos. Bien. Estamos yendo muy desordenadamente, pero no creo que haya otro remedio, ¿eh? Bien, eh, vamos a ver qué os cuento. Os cuento lo de- lo de Oteiza. Pues lo de Oteiza efectivamente, fue, fue así como se planteó lo del oxidrilo. Oteiza había estudiado química. Por otra parte, es un nombre. culto y verdaderamente una mente en ebullición era de tal manera que se podía esperar cualquier cosa y cualquier cosa traía otro día. Dijo que ya tenía solucionada la parte de la historia de de España porque claro, Felipe II, pues era probablemente lo más importante de ese un retazo de nuestra de nuestro pasado y que entonces no había más remedio que encontrar un galgo negro. que pudiese deambular más o menos libremente por el pabellón. Y que fuese Felipe II, no que representase que era Felipe II, sino que fuese de verdad Felipe II. Entonces. Bueno, pues nos reímos mucho y, y ahí quedó la cosa desgraciadamente, porque luego, con el tiempo, como todo esto, se contó mucho y nosotros mismos, quiero decir, el grupo, eh Gabino Molezón y yo, eh, que estuvimos juntos en Nueva York con Dalí, eh? y nos preguntó mucho porque él había participado también con su con sus cuadros. Pues le contamos eso. y En la feria de Nueva York, que todavía no se había inaugurado, pero se inauguraba a los pocos días o semanas, pues de, de pronto apareció un Rolls blanco con un chófer negro y nadie dentro. Entonces se abrió la portezuela y se vio una pata de una chita y luego la cabeza y una cadena y entonces plum saltó a tierra el animal. Y detrás un animal cinematográfico con unas piernas y unos tacones larguísimos. Y entonces, eh, a los periodistas boquiabiertos y a todo el mundo que había allí les dijo señores, eh? Eh, les presento al señor Salvador Dalí. Pero no es, eh, que se llame Salvador Alí. Es él en persona. Y entonces, eh, recorrieron las salas. Se montó otra vez en la casa y se fue. Bien, pues desgraciadamente, Oteiza. a quien le era difícil el El desplazarse y todo eso y que además acababa de ganar el Premio de San Paulo y por lo tanto, se había vuelto más famoso de repente, pues le le resultaba incómodo ya seguir y se se retiró con la excusa, sobre todo de que una de nuestras máximas ambiciones, que era que Picasso figurase de una manera muy evidente y muy clara en el asunto, pues no se nos prohibió que hubiera un fragmento del Guernica, que había dibujado además, José Antonio había escogido la mano con el brazo cortado y la espada y la flor. Y. Y se retiró con sus chicos, José, con Basterretxea y con Pepe Romaní, que también se fueron. gran pérdida. Pero bueno, la vida continuaba y deprisa, cada vez más deprisa, llegaba la fecha de inauguración. Venga. Bueno, hemos, hemos hablado mucho de la instalación porque se lo merece. Es, es muy interesante. Es la única vez que se planteó representar a España. mediante una instalación. Porque yo ahora hace un año o dos, he estado en la comisaría del Ministerio de Asuntos Exteriores con motivo del del concurso para el pabellón de de Alemania. a ese que ha habido en la última exposición en en cómo se llama la ciudad que ha habido el último último Hannover, el pabellón de Hannover, que se lo han dado a Cruz y Ortiz. Y es un pabellón muy interesante y que por esa especie de complicidad de la prensa. que le echan el, el, la bola negra a una cosa y ya todas se callan. Que nos ha pasado a nosotros mucho, ¿eh? Entonces ese pabellón nadie le conoce el pabellón de Núremberg. Yo me presenté con mis hijos, Mateo y Marcos. Hicimos una solución. Entonces estuvimos en la comisaría después. Ahora los nuevos pabellones que representan a España en las exposiciones tienen un carácter eminentemente comercial. lo cual no tenía este pabellón. No era comercial, pero ahora todos son comerciales. Es decir, que el pabellón no hay concurso de proyectos. El proyecto lo hace la empresa constructora. Exactamente. Estamos en ese mundo. Me gustaría el mundo ha avanzado. Ese mundo moderno que es nuevo y nuevo y bueno y y democrático. pero pero hay cosas que nos hemos dejado el camino, claro, es importante destacar en esta historia y que hay un carácter comercial, claro, en cuanto entra el carácter comercial del pabellón, pues el pabellón pierde mucho interés porque el contratista edifica el pabellón más sencillo para él. Estamos obviando un dato que yo creo que es muy importante. y es que se convocaron dos concursos. El primero fue para el proyecto de lo que sería el edificio, el propio pabellón y luego se convocó un segundo concurso para la instalación. y creo que eso es importante que se sepa porque ahí ustedes como grupo arriesgaron mucho. Era un gran esfuerzo acometer esos dos encargos y tuvieran éxito. y sin embargo, como está comentando ahora mismo Don José Antonio Corrales, ahora mismo es que la realidad no permite que esta situación se produzca. Es decir, desde el propio equipo de arquitectura no se puede controlar generalmente los contenidos de un pabellón que dependen de otro tipo de organismos y de instituciones. Ahora que estamos hablando de pabellones y uno de las paradojas. Que se dieron en aquella época a dictatorial que no existía libertad es que para mo- en contradicción existía una libertad grande para muchas cosas. Entre ellas para este pabellón que se hizo con un concurso libre y que además los políticos mmm dejaron de opinar y- y se pusieron el fallo del concurso en manos de los arquitectos. Miguel Fisac y Luis F Que fueron los que decidieron el concurso. Hoy día, los políticos no se inhiben. y actúan en, en contra de los profesionales a los cuales desprecian también en eso hemos perdido. Claro que fue un caso especial, un caso tan especial. Fue un milagro que unos chiquillos como éramos Thor de 30 años de yo tenía 24, otros tenían 30, 38 usted, Don José Antonio. ¿Qué edad tenía usted cuando hicieron el pabellón? ¿Qué edad tenía? Sí. Pues mira, eh, fue en el año. Ah, 58. Yo nací en el 21. El año 21, 21 a 58, 37, 37 años, 37 años, cuando se construye lo ganan con 35. Pero claro, es que, como he dicho anteriormente, la ineficacia de la administración nos salvó porque yo he asistido con Ramón. a una reunión en el Ministerio de Asuntos Exteriores de la Comisión Interministerial. que había representantes de todos los ministerios para aprobar la instalación interior. Y se enfadaron en discusiones políticas y acabamos la reunión sin que se enteraran de nada. Una frase memorable de esa reunión. Uno de sus miembros se levantó dramáticamente y echó un breve discursito que empezaba con esta frase Yo que gracias a Dios no he salido nunca de España. no hemos mejorado mucho. No hemos mejorado mucho. Efectivamente. Cuál fue la recepción general del pabellón? Porque la recepción general del pabellón. Porque tengo entendido que, por ejemplo, Miguel Fisac, en un momento determinado dijo es un pabellón que ha agradado a muy pocos y ha molestado a muchísimos. La reivindicación que se hace del pabellón y la importancia del pabellón ha sido. realmente reciente. No realmente fue casi el pabellón fue muy bien recibido por por cierta parte, pero también fue muy beligerante, no muy beligerante, no la la crispación porque hubo crispación. La crispación que produjo el pabellón llegó a límites increíbles. A mí me llamó el ministro de la Vivienda de aquellos años. Que era un compañero nuestro, un arquitecto y dijo me dijo "O he salvado. De que os os os eh os ¿cómo se llama cuando una persona le le, le, le, eh, inhabiliten no la el juicio, la acusen a nosotros en el Consejo de Ministros llegaron a acusarnos de sabotaje. M. Y le di y dijo al ministro que no me acuerdo cómo se llamaba. Si estos chicos han hecho un concurso, se la han llevado. No hay sabotaje ninguno y se acabó. Pero te quiero decir que la el ambiente era de que habíamos hecho un sabotaje. Eh, eh. Bueno, a todo esto no hemos hablado nada, pero se va a poner muy pesado esto si empieza a hablar de la arquitectura, eh, un recuerdo. Me me gustaría hablar un momento de las circunstancias del pabellón. A falta de desoladores belgas poco hábiles e inexistentes, surgió una idea salvadora. traer de Valencia unas magníficas cuadrillas de ese oficio disfrazados de artistas, de arquitectos o lo que fuera para sortear la vigilancia sindical de la Expo. Así se hizo. Llegaron en avión todos con gabardina y se pusieron en seguida manos a la obra. Previamente se habían empapelado las cristaleras de la zona donde trabajaban para que no les viesen desde el exterior. Fue maravilloso ver su habilidad y cómo el suelo se iba cubriendo y desaparecían baldosas y materiales. Podrían recordar un poco todas las circunstancias que rodearon a la terminación del pabellón. El, el pabellón, eh, eh, realmente, eh, lo ideamos Ramón y yo viniendo derera de Pisuerga, donde había estábamos haciendo un Una escuela que no queda allá tampoco las obras de nuestra época desaparecido casi todas, casi todas. Herrera de Pisuerga lo han desmontado y han hecho un instituto vulgar. No queda nada. Estábamos haciendo un ejemplo de arquitectura. sostenible porque era un edificio orientado girado a mediodía. Ya en aquella época era sostenible y y y. tenía la calefacción solar del sol que entraba en invierno y que no entraba en verano. Eh, y veníamos en el Expreso de Santander que cogíamos a las 23.00 h en Herrera de Pisuerga y llegaba aquí de madrugada. Entonces salían todas las Todas las mujeres con pollos y huevos del tren. Bueno, era un espectáculo, y les esperaban en la Moncloa sus estraperlistas. Bueno, y en aquel ambiente se nos ocurrió pensar en el concurso del pabellón. Entonces, eh, llegamos a la conclusión de que como había que bordear el la línea de Aro. Para construir el 60 % de la parcela y la línea de la avenida de Europa, que también era curva. El la planta debía poder amoldarse a esa, a esas curvaturas y esos rolos. Entonces, eh, pensamos que debía de ser una planta compuesta de un elemento repetible que pudiera adaptarse. Entonces el-, eh, de planta elástica. Entonces el hexágono tenía la ventaja sobre el cuadrado de que tenía tres direcciones de ampliación. Entonces es, eh y eh, eh, pensamos en un elemento hexagonal que claro, como había 6 metros de desnivel entre un sitio y otro también debía de adaptarse al terreno. O sea que podría de ser e- elástico en en sección. El esos elementos, el el el terreno se banqueó siguiendo las curvas de nivel y los hexágonos se adaptaron al al banqueo y a su vez, el banqueo se adaptó a los hexágonos de cubierta. Entonces este elemento era una especie de hexágono invertido. Eh, eh, ligero porque tenía que ser ligero y desmontable. Y este elemento te estaba sos- sostenido por un tubo de acero. De 10 cm. Luego fueron 12 porque el eh, el que le sostenía y el que le desaguaba. Entonces, al ser independiente respecto a los demás hexágonos en las dos funciones que le ligaban a los hexágonos próximos, que eran sustentación y desagua, era independiente cada uno. Entonces le podías colocar donde querías y le podías colocar en todas las elecciones y a la altura que hiciera falta, ¿eh? Y así nació el pabellón, que es una especie de de tejido hexagonal, a su vez el hexágono compuesto de, de es- de triángulos. Hay que destacar que el pa- el presupuesto hecho por los aparejadores nuestros. Era de 10 millones. Claro, no podemos comparar la moneda actual con la de aquellos tiempos. Sería bastante complicado hacer los números, ¿eh? Y además rel- relativo. Pero ya vemos que era un pabellón barato hecho con angulares, tubos y ladrillo, como hacíamos nosotros, que no se hace ahora. ahora todo es lujo. Cualquier cualquier obra de cualquier arquitecto que se precie es lujo porque lo mandan los políticos. Todo es mármol. Todo es hacer inoxidable. Todas las obras que se hacen hoy son así. Hay que volver. Hay que volver al al origen angulares y ladillo. E a, a rigor y economía. Es uno de los lemas claros del momento. No me parece a mí, ¿eh? Entonces este pabellón era muy barato. Se le encargó a a El Aire, que era una empresa constructora y que lo realizó muy bien. Pues tenemos el habitual atasco final. Estamos terminando. Me gustaría si puede ser mínimamente Don Joaquín, usted que estuvo allí, que nos contase algo un poco. ¿Cómo se terminó el pabellón? Porque creo que fue una historia bastante, si puede ser con cierta brevedad. Bueno, pues efectivamente, aquello era una guerra. Es decir, que cuando llegamos, eh, otra serie de compañeros y yo mismo. A Bruselas. Por primera vez encontramos el pabellón totalmente desmantelado, lleno de cajones abiertos de no sé qué todo sucio y, y, y en una esquinita iluminada porque era ya anochecido, casi anochecido. estaban, eh, Pepe, la mujer de José Antonio y Jeanine, la mujer de de Ramón con claro, eran unas vidrieras, así que no las abarcaba el ojo y estaban limpiando los 2,30 m que alcanzaban. Pues Chiqui Chiqui con un trapito y las pobres y con, con, con lo que podían bien ese plan. Continuó. ¿Por qué? Pues porque cortaron el grifo del dinero en vista de lo revolucionario del pabellón en el ministerio. y entonces no había una perra, lo cual a los locos de nosotros, pues no nos produjo ninguna impresión y seguimos adelante. Pero claro, estaba sin solar aquella superficie enorme. y entonces no sabíamos cómo hacer porque los trabajadores de los sindicatos belgas únicos que podían trabajar allí, salvo penas muy graves. Pues resulta que estaban todos cogidos por los ricos y y se trataban del mercado negro en el pabellón de Rusia, la no sé qué tal, pero claro, a nosotros no nos llegaban ni las migas, en vista de lo cual Pues se nos ocurrió eso tras importar de España a unas cuadrillas de especialistas que nos resolvieran el problema. Y entonces Amadeo Gavino, que era de Valencia y conocía muchas cosas de cerámica, pues contrató a esa esas cuadrillas y fue muy divertido como los llegamos, les compramos unos trajes baratos. de negros con corbata y camisa blanca y los despachamos con gabardina por avión y con una carterita falsa y tal y entonces llegaron allí porque no se permitía el paso de nadie que fuese a trabajar. Llegaron allí y efectivamente, por arte de magia se soló el pabellón. Bien, como esas anécdotas, pues 40.000, porque también llegó la Guardia Civil, pero lo más espectacular fue Eh, cuando llegaron las obras de arte que venían a ser expuestas arte y todo lo demás. Primeras ediciones del Quijote, cosas. Bueno, pues resulta que vosotros conocéis todos a la sepulvedana de transportes. Bueno, pues nos dijeron que a las 06.00 h de la madrugada estuviésemos en el pabellón porque iba a llegar el camión de las de la Sepulvedana, el cual Había se había retrasado mucho porque había habido inundaciones en Francia y había tenido que esperar a que pasaran para llegar a Bruselas. Entonces llegó a las 04.00 h un capitoné de aquellos de la sepulvedana, con un motor renqueante y y bueno, pues paró delante de la cosa. Y se bajó un camionero forzudo, estupendo y y dijo esto es el pabellón de España. Sí, pues a ver que traigo aquí unas cosillas. y entonces pues efectivamente, eh, estábamos todos allí. Abrimos las puertas del del capitoné y nos encontramos con una cuna, una nevera, una serie de cosas así. pero bueno, usted se ha equivocado. Si esto no es para aquí. Ah, no, no, es que a última hora en el ministerio, cuando ya íbamos a salir, hubo un señor que dijo que venía destinado aquí y que estaba recién casado y que que si le podíamos traer en ese huequecillo sus cosas y entonces ay, mira, aquí me tienes a los genios del arte español con la nevera del secretario de embajada y todo eso. Y luego a continuación con los Cervantes, el microscopio de Cajala. No sé cuánto. Bien, tenemos que terminar. Joaquín, ya nos indican de verdad agradecerles muchísimo a los dos su presencia. Don José Antonio, esas anécdotas negras, eh? Existen muchísimas, pero el resultado fue increíble. Desde luego que sí. Fue un milagro. Vuelvo a repetir un milagro. El cerrar esto sin decir que aquello fue un sueño de una España, eh, eh, maravillosa, de una España alta y pura que quisimos concebir y y realizar en su imagen y que desgraciadamente, pues no pudimos ni Ni se podrá a lo mejor volver a a rehacer. Muchísimas gracias a los dos por haber estado. Muchísimas gracias, Don José Antonio. Muchísimas gracias, Don Joaquín, eh, les esperamos a todos ustedes como siempre en la próxima semana. Agradecemos muchísimo su colaboración a Ana Esteban y a nuestros dos invitados de hoy. disculpas a todos nuestros contertulios porque apenas se han podido hablar. Disculpas por tener que cerrar tan rápido. Pero la radio tiene este problema y no tenemos más tiempo. Disculpa nosotros. No, no, no que nos alargamos. Yo creo que la juventud de hoy no, no, no se cree que pasó esto así porque claro, es un milagro y no es nadie cree en los milagros. Eh, pero fue un milagro y no se volverá a repetir. No se puede repetir porque hoy día vuelvo a repetir también. eh, hay una mentalidad en el Ministerio eminentemente comercial. Cómo tiene que ser, como no puede ser una mentalidad idealista. y y creativa como era la que teníamos nosotros. Que el mensaje quede y que se reciba y que sirva para avanzar entre todos. Muchísimas gracias. Buenas noches y hasta. Nos vemos la semana que viene. Si lo que busca es dinero, es usted más listo de lo que parece. Si no es dinero, es usted un tonto. seguramente no soy más que un tonto. eso puede ser muy peligroso.

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