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DRZ

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Fotografías Maru Serrano

Descripción

Otra nave industrial de Carabanchel rehabilitada. Del lavado de coches a lo que puede ser un nuevo arquetipo arquitectónico. Espacios que hibridan usos domésticos con usos vinculados a la calle, de oficina o taller artístico, de acceso público a veces, de pequeña cafetería quizá, de exposición o eventos. Una casa como lugar ya no sólo donde encontrar privacidad e intimidad. Una casa con la que abrirse a la ciudad, un lugar donde el habitante construye su identidad social. Transformaciones que no sólo buscan adaptar un espacio en desuso a las necesidades modernas. Utilizar este proyecto como caso de análisis de un contexto, no sólo físico, también mental, económico, natural, urbano, arquitectónico, social y cultural. Extender el argumento de la tipología hacia el contexto social consiste en ser conscientes de lo que está ocurriendo. Del tejido productivo más próximo al objeto encontrado, de la asimilación de un contexto a la incorporación de nuevos contextos. Contexto como recurso, como idea ampliada, como oportunidad, como cambio.

En la casa fenomenológica, la apropiación del espacio es el impulso que determina el pulso arrítmico del loft. El loft neoyorquino de los años sesenta y setenta, puro espacio y aire, isotropía y metros cúbicos sin dotaciones específicas. El espacio continuo del loft interrumpido por objetos no encontrados: muros, puertas, muebles, volúmenes, balcones, barandillas, contraventanas, pilares, vigas. Objetos de una incipiente colonización del espacio. Apropiación cambiante e incompleta, improvisada e impredecible, experimental y lúdica. La memoria del loft traído al aparente desorden visual de unos objetos de distinta naturaleza material y cromática, camuflan el orden de la vida diaria gobernada por el funcionalismo. Color incorporado al material, adoptando su forma.

De la ventana a la calle que busca iluminación y ventilación pero que paradójicamente construye con sus rejas y persianas una distancia con la vida de la ciudad. De esa ventana a una fachada efímera. Una fachada definida por un cerramiento metálico como los de esa misma calle, pero que a veces se abre y se pliega sobre sí mismo. Una fachada efímera que ofrece una vista del exterior y admite la mirada hacia el interior. Abre su gran hueco hacia la ciudad o mantiene su parte inferior cerrada para dejar sólo la luz entrar por su parte superior. Después, otro cerramiento, de cristal, distintas capas de la dermis con la que esta tipología regula su apertura al mundo.

De la fachada efímera a la fachada sólida en el interior, la del nuevo patio. Una fachada clásica, con sus ventanas y sus contraventanas, que se abren y se cierran para regular la intimidad de los espacios más profundos, baños y otras estancias menores.

Entre medias, la celebración de un problema. Una serie de falsos pórticos ocultan instalaciones e irregularidades constructivas para devolver cierta isotropía al espacio, espacio fluido pero demarcado, un espacio o cinco espacios, límites ambiguos, espacios indeterminados a la espera de ser colonizados.

El arquetipo como fórmula para pensar en otras formas de vida contemporánea, otras formas de habitar la ciudad, otras formas de construir lo urbano y su vida social. Formas de apropiación de grandes cantidades de volumen, metros cúbicos sin cualidades propias, volumen superficial.

Autoría y colaboradores

Autor

Jorge Pizarro Montalvillo
Marta Badiola Ramos

Información

Dirección

ESPAÑA

Fecha de inicio

2024-06-03

Fecha de fin

2024-11-22

Superficie construida

170

Coste por metro cuadrado

900

Geolocalización

48.000000000000000,48.000000000000000

Tipo de uso

Reforma

Sección

Próxima

X Edición 2024-2025
2026

Documentación gráfica

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Emplazada en el interior de una parcela del barrio de Carabanchel, el acceso a esta recóndita vivienda requiere atravesar un patio de manzana rodeado de casas bajas, pequeñas construcciones de una única planta y tejados rojizos a un agua. Un entorno que remite a otro lugar y a otro tiempo. Si bien tal vez no a otra época, sí a otro ritmo, a una cadencia que va dejando la ciudad en suspenso.

Este suspenso y aplomo se enuncia en la propia naturaleza vertical de la vivienda. En el interior, el proyecto busca resolver esa tendencia a través de un único cuerpo que concentra las instalaciones de la casa y su equipamiento básico: un mueble que es en su primera cara cocina da lugar en su dorso a una escalera, esconde un baño y encima monta un altillo.

El desarrollo de planta es escaso, apenas treinta metros cuadrados de huella, pero la altura alcanza casi los siete, que se logran subiendo uno, dos, tres tramos breves de escaleras, para encontrarse primero con un altillo-despacho en tablero de DM verde que en su inversión cromática señala el lugar como casa del árbol.

La elección de los materiales empleados en crudo, acerca la intervención a una materialidad que parece la más pertinente a las sucintas dimensiones del lugar, propiciando en él rincones que dialogarán con los cuerpos habitantes, templando los espacios movimientos y conductas humanas.

En la entreplanta, más cercana al techo que al suelo, en vecindad con la estructura de vigas y bovedillas, la vista alcanza medio Madrid a través de los amplios ventanales, mientras la escalera, que era sólida en su base para ofrecer almacenamiento, se aligera en este segundo tramo para invitar la entrada de la luz del sur.

El siguiente paso, siempre ascendente, es el dormitorio, una estancia hermanada a una terraza franca y tajante en su falta de ceremonia, veinte metros cuadrados, el espacio más amplio de la casa, que se resume como un salón de estío abierto en balaustrada al horizonte dual de la sierra y la metrópoli.

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Entre curva y corte se construye un espacio de trabajo que no se limita a ordenar funciones, sino que ensaya una manera de habitar lo cotidiano. La sede se despliega en dos niveles longitudinales que comparten una misma huella y una misma lógica con distintas aproximaciones. Cada planta introduce un gesto preciso, casi primario, que organiza el espacio y le da sentido.

En la planta baja, una curva recoge. Un trazo continuo que abraza el corazón de la oficina, reúne miradas y concentra actividad. No impone límites, los sugiere. La curva articula un ámbito central que funciona como lugar de encuentro, un interior que quiere ser plaza, mientras a su alrededor se disponen espacios interiores de ese exterior, espacios menores en recorridos fluidos y relaciones transversales. Entre medias, el alzado de la plaza, una fachada con perforaciones puntuales regulan accesos y visuales, construyendo una arquitectura más basada en relaciones que en límites.

En la planta superior, el gesto se tensa. Un corte diagonal atraviesa el espacio y lo ordena desde la diferencia. Aquí, el trazo separa, delimita y define un interior dentro de él y un exterior fuera. Dentro, los espacios de concentración y trabajo individual. Fuera, un espacio sin programa capaz de absorber cambios, superponer usos y adaptarse a distintas intensidades de trabajo. El corte no fragmenta, sino que introduce una tensión productiva entre continuidad y barrera, entre proximidad y distancia.

Curva y corte se materializan a través de muros de pavés: densos y translúcidos a la vez. Pedirle a la materia que confirme una idea previa, la geometría. Elementos que filtran la luz, insinúan presencias y permiten que el espacio se perciba como un todo continuo en su separación, y otros materiales reconocibles. Granito, alicatado negro, metales y una paleta contenida de rojos y azules no aparecen como signos, sino como condiciones. La identidad del lugar se construye desde la materia. Materiales que no se representan: operan. La materia deja de ser acabado para convertirse en estructura ambiental, en memoria activa que sostiene el espacio y lo vincula a una historia sin necesidad de nombrarla.

Entre la curva que acoge y el corte que ordena, el espacio encuentra su equilibrio. Un lugar de trabajo que no solo responde a una organización eficiente, sino que propone una experiencia compartida, atenta a la luz, al movimiento y a la materia como portadora de identidad.

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